
El Outono Códax celebra este otoño su 15ª edición y lo hace con la misma filosofía que lo convirtió en referencia: abrir el oído y la mente a nuevos territorios sonoros sin olvidar a los clásicos. Lo que empezó siendo un festival especializado en raíces afroamericanas es hoy un caleidoscopio en el que caben soul contemporáneo, folk, blues, rock progresivo, jazz punk y hasta psicodelia.
Todo bajo un mismo paraguas, o, mejor dicho, bajo el mismo techo de la Sala Capitol de Santiago, donde ya están a la venta los abonos para cuatro conciertos al módico precio de 55 euros (+gastos de gestión, para los más rápidos).
La programación de este año se presenta plural y ambiciosa. En total, doce bandas protagonizarán siete conciertos que reúnen a veteranos con carreras abrumadoras y a jóvenes llamados a escribir el futuro inmediato de la música. Entre los nombres de peso, brillan el norteamericano Lee Greene, los franceses Komodrag and the Mounodor, los barceloneses Los Sírex y, por supuesto, el eterno Víctor Coyote, que además de subirse al escenario firma una exposición gráfica paralela.

Pero si algo marca esta edición es la apuesta por artistas que hoy mismo están redefiniendo estilos. Ahí están Principles of Joy, bautizados como “la banda de soul contemporáneo más popular de Europa”; Valerie June, que abrió para los Rolling Stones y colaboró con Dan Auerbach (The Black Keys); Son Little, un crooner de alma vintage con ropaje moderno; o los madrileños Gilipojazz, recién llegados del Festival de Jazz de Montreux, donde se convirtieron en la primera banda de rock española en pisar ese escenario mítico.
El pulso gallego tampoco se queda atrás: junto a Coyote, nombres emergentes como Javi Álvarez o Pablo Leira refuerzan la apuesta intergeneracional. Y como en cada edición, el festival se expande más allá de la música: cine con el ciclo Blow Up, literatura con la presentación del nuevo libro de Miqui Puig, pinchadas nocturnas, catas sonoras y gastronómicas, y hasta ilustraciones para maridar oído y vista.
Quince años después, el Outono Códax sigue siendo lo mismo de siempre: un lugar donde tradición y vanguardia se sientan en la misma mesa, brindan con albariño y suenan a gloria bendita.
Texto: Carlos López







