Breves

Led Zeppelin celebran medio siglo de Physical Graffiti con reedición deluxe y nuevo Live E.P.

Esos titanes que cambiaron las reglas del juego en los setenta, soplan ahora las velas por los 50 años de Physical Graffiti. Se trata de un lanzamiento a la altura de su leyenda: una edición deluxe triple vinilo y, como guinda, un nuevo Live E.P. que rescata en audio cuatro actuaciones históricas nunca publicadas antes.

La reedición de Physical Graffiti llega, obviamente, una réplica del póster promocional original, un regalo para esos coleccionistas tan obsesivos como Jimmy Page lo era con sus mezclas. El Live E.P. está prensado en vinilo de 180 gramos, pero estará también accesible en CD y digital, con dos cortes de Earl’s Court 1975 (“In My Time of Dying” y “Trampled Under Foot”) y dos de Knebworth 1979 (“Sick Agai”n y, cómo no, la monumental “Kashmir”). Hasta ahora sólo podían escucharse en el DVD de 2003 y por fin llegan a estanterías y plataformas como es debido.

Publicado en febrero de 1975, Physical Graffiti fue el primer disco doble de Zeppelin y también el estreno de Swan Song, el sello que montó la banda no sólo para lanzar sus discos, porque también editaron algunos de los Pretty Things y Bad Company. Volviendo a este mítico álbum zepeliniano, en apenas días alcanzó la categoría de platino, y a día de hoy presume de 17 certificaciones de platino sólo en Estados Unidos. Con razón: sus 15 canciones forman un viaje sonoro que pasa del funk rock de “Trampled Under Foot” a la épica mística de “Kashmir”, sin olvidar piezas recuperadas de sesiones anteriores como “Houses of the Holy” o “Down by the Seaside”.

Y es que parte del secreto de Physical Graffiti es que no nació de cero: Page decidió aprovechar temas inéditos de sesiones previas —Houses of the Holy, Led Zeppelin IV o incluso III— y combinarlos con nuevas composiciones. Así lograron un álbum expansivo, casi enciclopédico, que muestra todas las caras de la banda en su momento más fértil. Y ojo a la portada: ese bloque de pisos neoyorquino de St. Mark’s Place con ventanas troqueladas que dejaban ver fotos intercambiables se convirtió en un icono pop. Era un disco que no sólo sonaba enorme, también se veía enorme.

Robert Plant lo resumió mejor que nadie: “Va de un extremo a otro, pero siempre es Zeppelin… Me encanta el álbum y funciona como doble”. Cincuenta años después, sigue siendo un tótem del rock y un recordatorio de que Led Zeppelin jugaban en su propia liga, esa en la que los riffs pesan como plomo y los discos dobles se convierten en reliquias.

Ya disponible. Y ojo: el póster mide 443 x 610 mm, ideal para tapar la grieta de cualquier pared… o para presumir de devoción zepeliana en el salón.

Texto: J.F. León

 

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