Treinta años no se cumplen todos los días. Y mucho menos si se trata de un bar que, más que bar, es un tótem cultural de A Coruña. El Bristol Bar abrió sus puertas en 1995 y desde entonces se convirtió en refugio de melómanos, artistas y noctámbulos que sabían que allí siempre pasaba algo.
Sus paredes han visto de todo: conciertos imposibles, carteles históricos como el del mítico Discos Portobello y dedicatorias de bandas de culto como Elephant Band. Si había un lugar donde el indie y la contracultura se daban la mano, era aquí.

Por eso, para celebrar tres décadas de resistencia cultural, el Bristol no se anda con medias tintas. El 30º aniversario arranca el 27 de septiembre con un aliado de altura: el Festival Noites do Porto, que se suma a la fiesta con un concierto muy especial. ¿El protagonista? La Casa Azul, el proyecto de pop bailable, melancólico y tecnicolor de Guille Milkyway, que también anda de aniversario —25 años de carrera— y que ofrecerá un directo exclusivo en Galicia. Una manera brillante de encender las primeras velas.

La elección no es casual: pocas bandas representan tan bien ese espíritu de celebración colectiva y nostalgia luminosa que ha caracterizado al Bristol desde su nacimiento. Porque si este bar ha sido importante para A Coruña, también lo ha sido para el mapa cultural del país, funcionando como epicentro de encuentros imposibles entre pintores como Jorge Cabezas y músicos como Xoel López, Sidonie o Love of Lesbian.
Y ojo, porque lo del 27 de septiembre es solo el comienzo: la dirección del Bristol ya ha anunciado que las celebraciones se prolongarán varias semanas con más sorpresas que, prometen, harán justicia a tres décadas de noches memorables.
Treinta años después, el Bristol Bar sigue siendo lo que siempre fue: un lugar donde se va a brindar, a escuchar música y, sobre todo, a formar parte de la historia. Y que siga.
Texto: Carlos López








