Treinta años no se cumplen todos los días y, mucho menos, sobre los escenarios. La Sociedad de Artistas AIE celebra tres décadas de su circuito AIEnRUTa-Artistas, ese invento que en 1995 abrió las puertas de salas de medio país a bandas que todavía no llenaban pabellones pero sí tenían algo urgente que decir con guitarras, sintes o palmas.
La cita será el 23 de octubre en La Riviera (Madrid) con un cartel que quita el hipo: Zahara, Anni B Sweet, Combo Paradiso, Jordana B, Niña Polaca, María de la Flor, Yeli Yeli y Ganges. Todo ello con el aval de Radio 3 como medio oficial y Mondosonoro como colaborador.
AIEnRUTa nació con una misión sencilla pero revolucionaria: dar a los artistas emergentes la oportunidad de girar fuera de su ciudad, cobrar dignamente por ello y, de paso, generar una red de salas que hoy son auténticos templos de la música en directo. Treinta años después, las cifras hablan solas: 5.470 conciertos, 1.092 artistas, 554 salas y 142 ciudades solo en su circuito “Artistas”. Si sumamos los otros cinco programas paralelos (clásica, flamenco, jazz, urbana y AIEDeNuevo), el resultado es una verdadera radiografía sonora de la España musical de las últimas décadas.
Por sus escenarios han pasado desde Estopa o Vetusta Morla hasta Love of Lesbian, Alcalá Norte, Repion, M-Clan, Bala o Depedro. Y lo mejor: muchos de ellos recuerdan con cariño esas primeras giras donde aprendieron a pelearse con técnicos de sonido, furgonetas atascadas y camerinos mínimos… pero también a conquistar público nuevo cada noche.
El 23 de octubre, La Riviera se convertirá en un viaje en el tiempo y en el presente: veteranos de la casa como Zahara compartirán tablas con relevos generacionales como Jordana B o Niña Polaca. Una velada para brindar por el pasado, el presente y el futuro de un proyecto que ha demostrado que la música en vivo no es solo negocio: es comunidad, riesgo, descubrimiento y, sobre todo, pura vida.
Treinta años después, AIEnRUTa sigue demostrando que el rock, el pop, el flamenco o el indie caben en la misma furgoneta. Y que la carretera, aunque a veces sea dura, siempre lleva a algún escenario iluminado.
Texto: J.F. León








