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Adiós Cometa, destellos de ruido desde Costa Rica

No todos los días una banda costarricense se cuela en las playlists de shoegaze, indie y post-rock fuera de su país. Adiós Cometa lo ha hecho a base de guitarras abrasivas, atmósferas cargadas de distorsión y un instinto melódico totalmente innato. Desde San José, llevan un lustro construyendo canciones que combinan ruido, melancolía y energía, y con cada lanzamiento parecen tener más claro hacia dónde van: hacia arriba y hacia afuera.

Su nuevo single, “Candelaria”, publicado el pasado 14 de agosto, es la mejor tarjeta de presentación para quienes aún no los ubiquen. Casi tres minutos de guitarras enmarañadas, ritmo tenso y un poso árido, casi western, que los aleja del shoegaze más amable y los acerca a un terreno más crudo y visceral. Este tema, que funciona como adelanto de su próximo álbum, Un destello de luz, previsto para otoño de este mismo año, desde luego no es para ponérselo de fondo, pues su muro de ruido exige atención. Y todo apunta a que van a subir un escalón en cuanto a intensidad y contundencia.

Hasta ahora, el recorrido de Adiós Cometa ha sido constante: debutaron con el EP La isla que somos (2021), consolidaron su propuesta con Nuestras Manos Son Incendios (2024) y han convertido sus conciertos en auténticas experiencias catárticas, tanto en escenarios pequeños como en festivales de referencia en Centroamérica. Su fichaje por el sello andaluz Spinda Records (casa también bandas imperdibles como Las Nubes o Fin del Mundo), en co-edición con Furia (Costa Rica) y Steadfast Records (Estados Unidos), es el paso lógico para una banda que busca dejar huella más allá de las fronteras de su país.

Con referencias como Joy Division, Ride, Nothing, DIIV, Preoccupations o coetáneos como te vi en un planetario, Adiós Cometa no necesita discursos sobre salvar escenas, pues lo suyo es ruido bien hecho, canciones que saben combinar delicadeza y golpe, y un directo que promete convencer hasta a los escépticos. El calendario inmediato lo confirma: gira por México y Argentina y festivales Internacionales. Si en Costa Rica ya son capaces de arrastrar multitudes, habrá que ver cómo responde un público que cada vez más presta atención al shoegaze latinoamericano.

Solo queda que el salto sea completo, y que después de aterrizar en catálogos europeos se suban a los escenarios de aquí. Porque con estas canciones, lo justo sería que el destello de Adiós Cometa nos alcance pronto también en España.

 

Texto: Álvaro Rebollar

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