
Viernes 15 de agosto en Torreperogil, Jaén, son las 21:00 en la Plaza de la Villa y la cerveza fresca empieza a correr mientras Betterman DJ ameniza con unas tonadas que van del soul al blues y del r&b al rock haciendo disfrutar a todos los presentes.
La plaza pronto se abarrota, parece que el nuevo formato del festival en el que han decidido hacer uno de los días dentro del pueblo en lugar de ambas noches en el precioso Auditorio Torres Oscuras, ha sido bien aceptado.
Mientras el pinchadiscos continúa con su gran selección de canciones y terminamos de saludarnos todas las personas que año tras año nos encontramos en el Frank y a las que ya consideramos familia, todo está preparado para que irrumpan a escena los encargados de abrir esta XXVI Edición del Frank Rock & Blues Festival, y no son otros que Frederick Montana, banda que ya hemos disfrutado antes y a la que deseabamos volver a ver, bailar y disfrutar, y esos deseos fueron complacidos con creces.

La propuesta de esta banda me parece perfecta, una visión muy actual del blues, estribillos cantables y pegadizos, solos que erizan la piel de la mano de su solista, Diego de la Torre, quien derrochó clase a raudales durante la hora y media de show, y una actitud muy potente a la par que cuidada, todo ello sin soltar en ningún momento la mano de la música de raíz. No podíamos pedir un comienzo mejor.
Acto seguido llegaba el turno de Lucky Dados y mi espectación era máxima, pues nunca había podido disfrutarlos en directo y sus discos me gustaron bastante en su momento. Pues bien, dejaron claro que son unos músicos excepcionales, sin lugar a dudas, pero fueron unos músicos excepcionales de verbena, se dedicaron a tocar versiones de “canciones del verano”, una tras otra, con una actitud, cuanto menos, desagradable en algunos puntos del evento.

¿Dónde está esa banda de psychobilly que me encandiló hace unos años acompañando a Vinila Von Bismark? Probablemente no lo sepan ni ellos. Fue un concierto divertido, hubo gente menos afín a lo que es un festival de estas características que se lo pasó genial, y nosotros también nos divertimos, pero por primera vez no puedo dar una valoración positiva a una banda del cartel del Frank. Después de la actuación, Betterman DJ siguió amenizando el percal para todas aquellas personas amantes de la noche.
Llegaba sábado 16 de agosto, hoy por fin nos trasladábamos al precioso auditorio que tanto nos gusta y con dos conocidas bandas en el cartel que prometían ser todo un espectáculo, y lo fueron, pero antes era el turno de una banda, no local, pues son de Cadiz, pero si con un integrante en ella oriundo de Torreperogil, ellos son Little Yellow Lighter, venían con una propuesta que, siempre desde mi punto de vista, estaba fuera de lugar para abrir el día, es todo lo que puedo decir sobre ellos y su actuación.

Y ahora si, mientras una vez más el amenizador y dj del festival nos deleitaba con pelotazos uno tras otro, llegaba el momento de la Kid Carlos Band, y es que todo en lo que participa este prolífico bluesman es maravilloso, pero los directos que hace con esta su banda propia son de otro planeta. La banda está formada por el implacable Stefano Di Rubbo a la batería, Lalu Cordón completando la base rítmica con su bajo imperturbable y vistiendo el escenario con su potente presencia en él, la maravillosa Txako Jones con su preciosa voz y como no podría ser de otra forma, su líder, Kid Carlos, rompiendo cuerdas a lo Clapton, tocando un slide improvisado con un vaso de chupito y erizando la piel de cualquier persona que pare un momento su vida para alegrarla con la guitarra del bueno de Kid.
Tras la ovación mas que merecida de un auditorio entregado a la banda, llegaba el momento mas esperado del fin de semana, por mi parte y por la de la gran mayoría de los y las presentes, queríamos ver a Grainne Duffy, nunca antes a estado en nuestro territorio, aunque la organización nos chivó que su actuación estaba prevista y cerrada para aquel fatídico 2020 que la pandemia nos obligó a vivir de una manera diferente, y han tardado 5 años en lograr hacer coincidir de nuevo las agendas, que ya os adelante que cada segundo de los esperados estos cinco años ha merecido la pena, ¡Faugh a ballagh!

Y es que la irlandesa irrumpió el escenario acompañada de su banda llenando el auditorio de armonías folk con una potencia difícil de superar en el marco en el que nos encontrábamos. La banda siguió repartiendo folk y blues a partes iguales, sonaba súper compacta, y debo hacer mención especial al batería, que sinceramente no pude descubrir al cien por cien quién era, pero corría el rumor por el backstage de que era el hijo del guitarrista, que a su vez, parece ser es la actual pareja de la irlandesa, sea como fuere y dejando la prensa rosa a un lado, el chaval tocó las baquetas como los ángeles, el guitarra solista fue preciso y justo, sin excederse, pues el protagonismo era de la nueva reina irlandesa, la buena de Grainne con su actitud y un dominio sobre sus cuerdas vocales espectacular, rompiendo su garganta a placer cuando quería, siendo dulce y explosiva. Fue un cierre perfecto, y como siempre, ya estamos deseando que llegue la edición del próximo año.
Larga vida al FRANK!!!
Texto y fotos: Tordo Pinchadiscos






