Vivos

Tropical Fuck Storm – Kafe Antzokia (Bilbao)

UN PODEROSO LATIGAZO FREEFORM

Lo de esta última gira de Tropical Fuck Storm por nuestro país confirma que, aunque ya incapaz de sacudir conciencias generacionalmente, sigue habiendo un rock en el Siglo XXI con capacidad para enriquecer ese territorio ficcional del que se nutre la música de guitarras.

La puta tormenta veraniega volvió a repetirse dos días después en Torremolinos (de nuevo con una intensidad nivel DANA) y tendrá nuevas réplicas el próximo 27 de agosto en Madrid (Sala Mon) y el 28 de agosto en Barcelona (La 2 de Apolo).

El primer álbum del nuevo proyecto de Gareth Liddiard y Fiona y Fiona Kitschin tras la disolución de The Drones se lanzó en 2018. Al fantástico ‘A Laughing Death in Meatspace’ le sobrevino un puñado de impagables conciertos que acabaron evidenciando la manera en la que la pareja australiana, ahora secundada por Erica Dunn (Mod Con) y Lauren Hammel (High Tension) a la guitarra y percusiones, era capaz de mutar el trasfondo estético de su música dejándose empapar por las formas de lo contemporáneo, distanciándose al mismo tiempo del aquí y el ahora con una refinada operación de rescate referencial. Seis años más tardes y otras giras mediante, Tropical Fuck Storm ha acometido este 2025 una nueva y estrepitosa relectura de su directo trayéndose al presente a un puñado de influencias (Zappa, Hendrix, Bad Brains, Stooges, Funkadelic, Black Flag, Sonic Youth, Talking Heads) para darles nueva vida sin otra perspectiva que la de replicar la experiencia catártica frente a su público.

Su reciente paso por el Kafe Antzokia de Bilbao y el Canela Party de Torremolinos lo atestigua: probablemente nos encontremos con una de las mejores formaciones en vivo de la actualidad. Como muestra, su imponente puesta en escena en Vizcaya el pasado 21 de agosto. Secundados por La Secta, que abrieron esa noche en plena Aste Nagusia con una musculosa actuación que anduvo más cerca de «Penetration» que de «We Had Love», Liddiard y sus tres Furias encendieron motores en un Kafe Antzokia prácticamente lleno con «Braindrops», espoleta tentacular de un crossover mutante, volcánico y pluscuamperfecto que fue picando, a lo largo de una hora y diez minutos, de un efectivo repertorio extraído de sus cuatro discos largos, haciendo especial hincapié en el flamante Fairyland Codex, disco un tanto continuista que en vivo se crece en una explosiva magnificencia sónica.

A medio camino entre la conmoción eléctrica y el anti flow, volvieron a dejarlo bien claro: su loca mixtura free form de post punk, funk, noise, psicodelia y hardcore alucinado no hace prisioneros, o te atrapa o te acaba echando del recinto de un puntapié. Porque TFS es una banda compleja, por encima de su épica post apocalíptica y de la manifiesta habilidad de Liddiard para transmutarse en el storyteller definitivo de la posverdad en los estertores del punk contemporáneo. Inevitablemente, esta noche tiraron de su alienígena versión «Stayin’ Alive» para rellenar el escaso bis, una brillante maniobra de efectismo rock ideal para cerrar una noche que arrojó litros de sudor, ironía y esputos al respetable.

Texto: Emilio R. Cascajosa

Fotos: Dena Flows

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