
La enésima encarnación de The Joe Perry Project podría ser el sueño húmedo de cualquier amante del hard rock más genuinamente norteamericano. Ahí están Joe Perry, Brad Whitford, Buck Johnson, Chris Robinson, Robert DeLeo y Jason Sutter. Los dos guitarristas y el teclista de gira de Aerosmith, el cantante de los Black Crowes, el bajista de Stone Temple Pilots, y el batería de Cher y del propio Perry –en un principio se anunció la presencia de Eric Kretz (STP) tras los parches, baja de última hora por motivos familiares–.
Toronto fue la tercera parada de una gira de tan solo diez conciertos por Estados Unidos y Canadá –los dos últimos abriendo para The Who en grandes recintos, el resto en salas de aforo más que razonable–. Tanto Perry como Whitford están estupendos en su octava década vital. A Robinson se le ve eufórico y en su salsa. Y el repertorio, que tiene como principal hoja de ruta el catálogo de Aerosmith, es generoso en cuanto a hits pero también deja espacio a todos aquellos caprichos que el guitarrista ya no podrá permitirse si finalmente se confirma la reunión de la banda madre.
Salieron disparados al ritmo de «Let the Music Do the Talking», cita al lejano plástico del mismo título con el que Perry se estrenó por su propia cuenta hace ya 45 años. Empalmaron con «My Fist Your Face» y, acto seguido, descargaron el primer gran pepinazo de la noche, ese «Mama Kin» que todavía vale por varias discografías enteras si hablamos de rock duro en su manifestación más cruda y esencial. Enlazaron «Get the Lead Out» con el «Hearbreaker» de Led Zeppelin antes de que Robinson hiciera un paso al frente para cantarse el «Twice as Hard» de los Cuervos Negros, con Perry disfrutando como un crío a su lado. Discípulo y maestro, tratándose de tú a tú y pasándolo en grande.
Escarbaron en lo más profundo del cancionero de Aerosmith para sacar a relucir tesoros del tamaño de «Combination». Citaron a STP, por supuesto, con un «Interstate Love Song» transformado en balada soul y un «Vasoline» absolutamente mastodóntico. Volvieron a Black Crowes con «Jealous Again», Robinson derrochando actitud y chulería por los cuatro costados. Y se marcaron una traca final de impacto con «Last Child», «Chip Away the Stone», «Draw the Line» y, ya en tanda de bises, las infalibles «The Train Kept A-Rollin'» y «Walk This Way». Llegado este punto, solo cabe desear que la cosa no termine tras el décimo concierto. Y, puestos a pedir, un doble disco en directo que documente esta gira como Dios manda.
Texto y fotos: Oriol Serra






