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Kendrick Lamar y SZA – Estadi Olímpic Lluis Companys (Barcelona)

 

Dos mundos y una sola voz en el Grand National Tour.

Nueve actos, más de cincuenta canciones y una narrativa coral que mezcla hip hop, R&B, política y espiritualidad. Épica y espectáculo de altos vuelos. Dos artistas en la cima de sus carreras. Eso fue lo que ofreció el Grand National Tour, la ambiciosa gira conjunta de Kendrick Lamar y SZA, que hizo parada única en España ante un Estadi Olímpic abarrotado y consciente de estar viviendo una noche histórica.

¿Por qué “Grand National Tour”? El título de la gira y del último álbum de Kendrick no es casual. Hace referencia al Buick Grand National GNX de 1987, año de nacimiento del rapero de Compton. Un coche americano, negro y potente, símbolo de velocidad, clase y ascenso social, que en el concierto se convirtió en hilo narrativo y metáfora visual: emblema de identidad afroamericana y de la tensión entre orgullo, violencia y redención. Un vehículo para la historia que ambos artistas querían contar.

Kendrick Lamar y SZA son, en sus respectivos terrenos, dos de las figuras más influyentes de la música negra contemporánea. Él, un cronista preciso de la realidad afroamericana, premiado con un Pulitzer por DAMN. (2017), dueño de un flow milimétrico y una voz afilada que no necesita excesos para dejar huella. Ella, reina de un R&B emocional, íntimo, enérgico y quebradizo, reflejo de sus convulsas experiencias y sus devaneos con la salud mental; capaz de expresar vulnerabilidad y empoderamiento en la misma estrofa. Juntos demostraron lo bien que funciona el contraste: la sobriedad escénica de Kendrick frente a la exuberancia visual de SZA; blanco y negro frente a naturaleza y color.

El idilio de Kendrick con la cuidad de Barcelona no parece tener techo, da la sensación de que fue ayer cuando Kendrick debutó en el Primavera Sound 2014 con Good kid, m.A.A.d city, al año siguiente nos presentaba en el Cruïlla To Pimpa A Butterfly y regresó ya en el Primavera de 2023 como uno de los grandes rederentes del Hip Hop actual con The Big Steppers Tour. Pero nunca había actuado en un estadio ni con este nivel de producción. Esta gira marca una nueva etapa en su carrera: ya no solo como rapero, sino como icono cultural.

Más allá del espectáculo, la gira fue también una celebración de la cultura afroamericana. Kendrick encarna la lucha desde Compton hasta los escenarios globales, convertido en símbolo del Black Lives Matter, con un discurso que oscila entre lo filosófico y lo político. SZA, desde otra perspectiva, explora los matices emocionales y afectivos de la experiencia negra femenina, con letras cargadas de trauma, deseo, culpa y superación. Ambos, cada uno a su manera, hacen del escenario un espacio de afirmación identitaria.

La estructura del concierto —dividido en nueve actos— fue claramente cinematográfica. Cada bloque alternaba momentos individuales de Kendrick y SZA o duetos, con transiciones en forma de sketches, escaleras centrales como proscenio y una dirección artística precisa.

Acto I – Arranque con gasolina tras el set del DJ Mustard y unas imágenes de ambos artistas conduciendo. Aparece el Buick por primera vez y Kendrick abrió fuego con “Wacced Out Murals” y “Squabble Up”, temas nuevos su nuevo trabajo, GNX, cargados de referencias culturales y una energía tensa y desafiante. La euforia llegó con “King Kunta” y su funk infeccioso que encendió a las masas y con la primera parte de “TV Off” ante el delirio de la gran masa que cerraba este inicio fulgurante.

Acto II – SZA toma el control y arrancó con “30 for 30”, con participación vocal de Kendrick, y repasó temas de Ctrl, como “Love Galore” y “Broken Clocks”. El escenario se transformó en un jardín encantado. Mientras la diva toma el control interactúa con todo tipo de insectos que van pasando de manera simbólica por su particular paraíso. Hormigas gigantes que simbolizan el esfuerzo y el sentimiento de comunidad, mantis religiosas que nos evocan amores imposibles, luciérnagas que nos iluminan la mágia… Todo un despliegue visual simbólico que culmina con la metamorfosis de nuestra oruga favorita en una resplandeciente mariposa al final del concierto.

Acto III – Kendrick, sin concesiones con “Euphoria” lanzó los primeros dardos contra Drake y con “HUMBLE.”, “Alright” o “Backseat Freestyle” recordó por qué es uno de los mejores letristas del siglo. Visuales rotundas, coreografías de estética militar y un tono que oscilaba entre el sermón urbano y la autoafirmación.

Acto IV – El jardín de las emociones de SZA, en el que fue quizá su tramo más visualmente impactante, interpretó temas como “F2F”, “Kitchen”, “Blind” o una versión de “Consideration” (de Rihanna).

Acto V – Conexión total de los dos artistas, que compartieron escena en tres canciones: “Doves in the Wind”, “LOVE.” y “All the Stars”. Esta última, himno mainstream de la banda sonora de Black Panther, fue uno de los momentos más celebrados por el público.

Acto VI – Kendrick volvió en solitario con la identitaria “DNA.”, un “Money Trees” más contundente y apto para un concierto de estas dimensiones, “Poetic Justice” y el incendiario “Like That”, donde atacó con dureza de nuevo a Drake. Cerró este bloque con “Count Me Out” y “GOOD CREDIT”, reafirmando su control absoluto sobre letra, ritmo y puesta en escena.

Acto VII – SZA, íntima y expansiva, nos dejaba sin aliento en el tramo más largo de la artista de Nueva Jersey en el escenario, que incluyó siete temas de SOS como la mágica “Kill Bill” o la sensible “I Hate You”. Con “Nobody Gets Me” la artista competa la metamorfosis tal como relatábamos con anterioridad e inertpreta el tema en las alturas, volando majestuosa con sus alas de mariposa. Acaba el set con dos versiones: el “Rich Baby Daddy” de un Drake muy presente en el recital y la pasional “Kiss Me More” Doja Cat. Su voz y estética envolvieron al estadio en un aura de confesión emocional y se nos reveló como una de las grandes figuras femeninas con más brillo y talento en la constelación de estrellas del pop actual.

Acto VIII – El clímax final de la actuación de Kendrick llegó com dos de sus temazos definitivos interpretados de manera consecutiva, la segunda parte de “TV Off” con el icónico grito de Mustaaard con el DJ allí presente y “Not Like Us” el misil de misiles, esa bomba de hidrógeno dirigida a un Drake noqueado de por vida que acaban de volar las mentes de los allí presentes, ya completamente entregados a su causa.

Acto IX – Epílogo compartido con los dos artistas interpretando “Luther” (con sample de Luther Vandross) y la bellísima “Gloria”, oda al amor y a la escritura como salvación, entre un mar de lucecitas. Un final elegante, sencillo y emocional.

Lo que es seguro es que la pasada noche del 29 de Julio, los allí presente vivimos mucho más que un concierto. Ante 48.000 personas, Kendrick Lamar y SZA ofrecieron un espectáculo total que superó con creces cualquier concierto de estadio que haya vivido nuestra ciudad en los últimos años. Fue una experiencia audiovisual, narrativa y emocional en la que ambos artistas defendieron su lugar central en la música negra del siglo XXI. Si Kendrick sigue siendo, sin discusión, el mejor rapero de su generación —riguroso, conceptual, valiente—, SZA se consolida como la gran voz femenina del R&B contemporáneo. Juntos, confirmaron que la música, cuando se hace con convicción y riesgo, puede ser tan poderosa como cualquier manifiesto.

Texto y foto: Rubén García Torras

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