Encuentros

Chris Ligon (y Scott), todo queda en familia

 

 

 

Chris Ligon

Es muy probable que el nombre de Chris Ligon, compositor, cantante y multiinstrumentista afincado en Chicago, no sea familiar por estos lares. Vamos a intentar despejar la incógnita: es el hermano mayor de Scott Ligon, el guitarrista de NRBQ desde hace casi 20 años; el mismo Terry Adams le editó un recopilatorio con sus mejores canciones, Look at the Birdy (2009), la referencia más accesible de su inencontrable discografía; y suyas son las composiciones de los dos discos de The Flat Five, el supergrupo de Chicago.

Si acudimos a la entradilla tan manida de “el último secreto musical mejor guardado”, no nos creeréis por pura repetición. Aunque algo de cierto hay.

A sus 67 años, Chris encaja con el modelo de artista recluido en su sótano, componiendo y grabando por pura diversión, autoeditando un disco por año, organizando conciertos con su mujer, la artista Heather McAdams, y trabajando en una tienda de discos en Chicago.

De una extremada discreción, Chris se ha encontrado con un reconocimiento inesperado pero bien merecido gracias a Adams, quien lo puso en el mapa editando sus mejores canciones en su sello Clang! y, sobre todo, a su hermano Scott, que sorprendió con las adaptaciones de sus temas en los dos estupendos discos de The Flat Five: It’s a World of Love and Hope (2016) y Another World (2020).

El pasado mes de mayo Scott anunció la edición de toda su obra en Bandcamp (15 discos), un pequeño acontecimiento que nos permitía escuchar por primera vez toda la obra de este genio esquivo y entrar en su particular mundo, del que es difícil establecer una única etiqueta. Pero podemos hablar de unas influencias claras, que van desde Brian Wilson a Captain Beefheart, pasando por Raymond Scott, Beatles y Harry Nilsson, música para los Looney Tunes, o para un circo bizarro, country-western alucinado, humor retorcido… un cóctel irresistible y sorprendente.

Para celebrarlo, nos pusimos en contacto con los hermanos Ligon, quienes tuvieron la gentileza de obsequiarnos con esta extensa charla. Chris nos habla de su música, su vida y su familia, una relación inseparable. Y Scott nos demuestra la importancia de reivindicar la obra de su hermano.

Chris, en Bandcamp encontramos las etiquetas “Country, Experimental, Folk, Jazz y Rock”. Creo que se quedan cortas. Para los lectores que no te hayan escuchado nunca, ¿cómo definirías tu obra?

Creo que nunca me he considerado un “tipo” concreto de músico: de rock, jazz, country, etc. Pero sí creo que me han influido intérpretes de todo tipo de música. En otras palabras, me han influido miles de personas a lo largo de los años, empezando por mi propia familia. Cuando era niño, mi padre me enseñó a tocar varios acordes de piano y algunas canciones; «Alley Cat», «Eleanor Rigby», «Für Elise», «Spinning Wheel», «Round Midnight»… Conocer estas canciones de oído me permitió, con el tiempo, sentarme al piano y descubrir cómo podía utilizar algunos de estos mismos acordes e “inventar” nuevas canciones. Así que, de entrada, estaba “tomando prestado” algo que ya estaba escrito. Y me atrevería a decir que muchos de los autores de estas canciones hacían algo parecido. Escuchen «Round Midnight» de Monk y díganme si no escuchó el «Preludio a la siesta de un fauno» de Debussy. Y si fuera realmente erudito, probablemente podría señalar alguna pieza musical anterior que Debussy escuchó y que le influyó a él. Y así sucesivamente…  Así que no creo que nadie sea totalmente original. Creo que Dios lo es. Que yo sepa. ¡Quizá Dios sea también un imitador!

Scott & Chris

Así que, en respuesta a tu pregunta, y para no parecer completa y ridículamente “humilde” sobre el trabajo que he hecho, diré que creo que he escrito y grabado cosas realmente increíbles. Creo que muchas de mis cosas son ingenuas en el buen sentido. No necesariamente ingenuas por falta de conocimientos musicales, sino porque quizá no tenga la destreza interpretativa que pueden tener otros y, a veces, esta falta de “virtuosismo” me obliga a buscar otra forma de expresar lo que pienso. A menudo, esa compensación ingenua es lo que acaba resultando entrañable en la canción.

Se nota un ambiente familiar en tus discos, primero con tus obras absolutamente lo-fi, con intervenciones de tu hermano, o la interpretación de temas de vuestro padre. Supongo que os criasteis en un ambiente musical.

 Sí, ciertamente crecimos en un ambiente musical. Mi padre tocaba el piano en grupos de jazz en Quincy, Illinois, durante los años 50 y 60, y recuerdo quedarme dormido oyendo a esos grupos ensayar en nuestro sótano. Mi madre tenía una gran voz y cantaba maravillosamente, ¡y podría haber hecho carrera en la música si no nos hubiera tenido que criar a todos nosotros, los putos niños!

En nuestra casa siempre sonaba música. Si no era papá al piano, era mi hermana Jill, que también tenía (y sigue teniendo) una voz increíble. Y si no era música en directo, ¡eran discos! Mis dos hermanos, Jon y Scott, tienen un gran gusto musical y grandes discos. Mi madre era una gran buscadora de gangas en los mercadillos y le encantaban las tiendas de segunda mano, como las del Ejército de Salvación, donde podías encontrar discos por 50 centavos y educarte de verdad. En mi opinión, no hay mejor manera de conocer diferentes tipos de música que entrar en una tienda de segunda mano o del Ejército de Salvación y salir con 25 discos, muchos de los cuales puede que sólo escuches una vez. Pero no importa, porque sólo te cuestan 50 centavos.

Mis padres también grababan cintas. Tenían un magnetófono de bobina abierta y creaban mundos de comedia y música, y pequeños juegos como leer nombres de la guía telefónica usando varias voces o entonaciones; ¡recuerdo a mi madre actuando como si estuviera llorando, leyendo nombres de personas anónimas de la guía telefónica de Quincy! Yo tenía como dos años, sentado y sonriendo en mi cuna. ¡Y todavía tengo algunas de esas cintas! Son increíbles. Y esto, creo, me inculcó el poder de las simples grabaciones en cinta.

Años más tarde, ya adolescente, empecé a grabar cosas en un magnetófono Sony de dos pistas. Y aunque tenía dos pistas en las que podía grabar, no podía monitorizar la pista uno mientras grababa algo en la pista dos. Tenía que interpretarlo al azar. Y si no coincidía, tenía que volver a intentarlo. Puede ser un proceso muy laborioso, pero creo que este tipo de limitaciones te obligan a probar cosas que no se te ocurrirían si tuvieras un equipo de grabación profesional. Y me gusta oír a la gente «intentar» resolver algo. Es arte popular, ¿no?

En tus primeros discos también destaca tu habilidad por imitar voces, parecen sacadas de cartoons.

 Creo que imitar la voz de alguien es algo que cualquiera puede hacer. Lo más importante es tener algo que decir. Por ejemplo, si alguien grita «Haz de Jimmy Stewart” y me pilla desprevenido y no tengo nada que decir, balbucearé y probablemente no tenga mucha gracia. Pero si tengo algo gracioso que decir de Jimmy Stewart, mi imitación conseguirá arrancar algunas risas.

¿Cómo es tu proceso de composición?

Me gusta sentarme al piano en mi acogedor sótano y tocar algunos acordes. Si oigo algo que me gusta, me quedo con ello un rato y, al final, empiezo a tararear algún tipo de melodía junto con los acordes. Si es algo que quiero recordar, lo grabo rápidamente en una pequeña grabadora de casete Panasonic e indico cómo tocar los acordes, por ejemplo: «Mano izquierda Si bemol Sol-Re. Mano derecha La bemol Do-Re-Fa», etc. Así podré retomarlo mañana. Como no leo música y no sé los nombres de los acordes ni las tonalidades, tengo que ser capaz de darme pistas sobre cómo tocar el acorde e incluso tararear una pequeña melodía en la que estaba pensando. De ese modo, cuando pasen cuatro días y haya olvidado por completo lo que estaba haciendo, puedo ir a la cinta y escuchar las notas que hice y sabré cómo tocar el acorde. Entonces retomaré desde donde lo dejé y veré a dónde me lleva esta pequeña melodía hoy. Si me quedo con la melodía el tiempo suficiente, puede que empiece a pensar en cómo podrían funcionar algunas palabras con ella, qué tipo de estado de ánimo podría sugerir la melodía. A veces, me puede recordar a una imagen en particular que me gusta evocar o que me parece apropiada.

Llegados a este punto, puede que lo deje ahí durante un tiempo. Puede que incluso semanas. Me voy a dormir pensando en la melodía y probando varias letras en mi cabeza. Este es mi lugar favorito: con una melodía que me gusta y una «hoja en blanco» para una letra que puede ir a cualquier parte. Todavía no estoy atado a nada y puedo jugar con las palabras en mi cabeza. Con el tiempo empezaré a escribir las letras en un cuaderno. Pueden pasar más semanas. Se tachan cosas o se retocan. La canción empieza a tomar forma. Luego empiezo a practicarla. Intento tocarla mientras canto. No pretendo tocarla en directo, porque ya no lo hago demasiado. Sólo practico para poderla grabar y crear una canción completa. Cuando haya grabado la parte de piano, empezaré a trabajar en otras pistas, incluida la vocal. En algún momento, después de escucharla durante días o semanas, declararé que la canción está terminada y eso será todo. Lo más probable es que me olvide de cómo tocarla, a menos que alguien me convenza para hacer un concierto, y entonces tendré que volver a aprenderla y practicarla mucho antes de sentirme cómodo delante del público.

Toda tu obra ha sido autoeditada y decididamente lo-fi y DIY, excepto el mencionado recopilatorio y el directo con The Problems, editados por Clang! ¿Es totalmente buscada esta independencia?

Desde que empecé a componer y grabar música a finales de los años 70, he trabajado en diferentes entornos. La mayoría en solitario y ocasionalmente con una banda. Pero algunos de los periodos más gratificantes de hacer música han sido con mi hermano Scott, quien, lo diré ahora mismo, es mi músico favorito y sin duda uno de los músicos con más talento del mundo. Sus instintos musicales no tienen parangón. Su forma de tocar la guitarra es impresionante. Toca el piano con un gusto increíble y su voz puede que sea su mejor instrumento. Hace que todo el mundo a su alrededor suene mejor. Así que cuando tenía ocho años y le pedí que dejara caer repetidamente una cadena en una sartén para una canción que había escrito llamada «Butterfingers», no tenía ni idea de que esta tarea tan insignificante la estaba haciendo un futuro portento musical. Y lo hizo con una alegría y un entusiasmo que, a su vez, me inspiraron a . A partir de ahí, grabamos temas como «I Don’t Date», «Right Hand Blue» y «Poop Ghost», en los que su voz empezó a destacar. Dos años más tarde, Scott tenía su propia banda llamada Jam ¡y tocaban rock ‘n roll en bares! Actuaciones que daban dinero. Y ya estaba en la cresta de la ola. Durante los diez o doce años siguientes seguí escribiendo y grabando canciones, pero nunca las interpreté ante el público.

En tus discos también se nota la colaboración y devoción por tu esposa, la artista Heather McAdams. Ella ha diseñado algunas de las portadas de tus discos y juntos organizáis cada año el Country Calendar Show. Explícanos un poco qué pasa en estos conciertos, que reúnen a diversos músicos de Chicago.

 En 1991 me mudé a Chicago y conocí a la chica de mis sueños, Heather McAdams, que era artista y cineasta y tenía una viñeta semanal en el Chicago Reader. Nos besamos a la salida de un bar y sellamos nuestro destino. A las pocas semanas ya estaba actuando delante del público como parte de una sesión de películas en 16 mm de Heather. Y así empezó una relación artística que ha durado hasta hoy, casi 35 años después. Heather es mi artista favorita. El humor increíble de sus dibujos y pinturas sólo es superado por el de sus películas. Le encanta experimentar con el sonido y conoce la magia de combinar una imagen con el audio “equivocado”. Equivocado en el sentido de que es “inesperado” y, cuando te ríes, pronto te das cuenta de que era el sonido “correcto”.

Empezamos a hacer espectáculos juntos y colaboramos en varias películas: Comes To a Point Like an Ice Creme Cone, The Lester Film, varios dibujos animados para la MTV, y un documental sobre su padre titulado My Dad. Durante más de 30 años, Heather ha creado el Heather’s Lil’ Country Calendar, un calendario modesto pero a la vez monumental, en el que rinde homenaje a sus estrellas favoritas de la música country. Cada día del calendario está repleto de información: cumpleaños, fechas de fallecimiento, datos curiosos… formando una obra de arte asombrosa. Los dibujos que hace para cada mes son retratos de estrellas del country del pasado y del presente. Recientemente ha empezado a incluir a músicos de otros estilos musicales como el rock ‘n’ roll, el jazz, el blues y el folk. En 1997 empezamos a hacer unos conciertos anuales llamados Chris and Heather’s Country Calendar Show. Aún no tengo claro cómo conseguí que mi nombre apareciera primero. La idea básica es la siguiente: ¡el Lil’ Country Calendar de Heather cobra vida!

Contratamos a 12 músicos (uno por cada mes del calendario) para que interpreten a la leyenda musical de ese mes en concreto. Por ejemplo, el grupo de Scott, The Western Elstons, interpreta dos canciones de la leyenda del country George Jones. Cuando terminan, bajamos la gran pantalla de cine de la parte delantera del escenario y Heather proyecta una canción de George Jones en película de 16 mm. Mientras tanto, detrás de la pantalla, se prepara la siguiente actuación en directo. Cuando termina la canción de George Jones, levantamos la pantalla y «Presto» Jon Langford y Sally Timms están listos para interpretar dos canciones de Merle Haggard. Y así una y otra vez. Un espectáculo sin descanso. Tres horas de duración. Sin pausas.

Si prefiero trabajar solo o en colaboración… te diré que la mayoría de las veces trabajo solo, pero cuando colaboro con alguien suele ser con alguno de estos dos genios del arte.

Posees una amplia discografía, tu ritmo de edición es de un disco por año.

En un año normal, en el que no hay demasiadas actividades fuera de lo habitual, me gusta intentar escribir y grabar una canción al mes durante 10 meses. Así que en octubre ya tengo 10 canciones. Entonces puedo trabajar en la portada del álbum con Sharon Rutledge, que se encarga de los gráficos, y espero tenerlo listo para cuando llegue el Country Calendar Show. Ese es el objetivo. Este año, debido a algunos viajes largos, no alcanzaré ese objetivo. Estoy escribiendo, pero no podré publicar un álbum con material nuevo. Tengo previsto publicar un programa de «radio a la antigua» que creé hace años llamado We’s Three Happy. Trata de un hombre que siempre está cansado y sólo quiere relajarse, pero su mujer está sexualmente insatisfecha y frustrada. Hasta que el tipo conoce a una chica, bastante inocente, con el objetivo de tener una aventura con ella y que le permita relajarse y ver películas del Hombre Lobo toda la noche en lugar de hacer el amor con su mujer. Es muy divertido y yo hago todas las voces, hombres y mujeres. Hay público «en directo» en el estudio y segmentos de programa de radio antiguo, así que suena como si fuera de 1949 o algo así. Nunca lo he hecho público y me hace mucha ilusión.

Uno de mis discos favoritos, y una buena introducción a tu obra, es Crazy Dazy (2001). ¿Cuáles más recomendarías?

Crazy Dazy es interesante porque contiene varias canciones que han sido versionadas por The Flat Five, como «Birmingham», «The Great State of Texas», «Look at The Birdy» y «Buglight». Así como «Toast That Lie Again», que el gran grupo de Scott, The Western Elstons, versiona ahora de forma asombrosa.

El álbum en directo This is Your Night (2011) es recomendable porque cuenta con mi banda The Problems: Scott Ligon, Casey McDonough, Alex Hall y Sharon Rutledge. Le dan a mi música un aire profesional y hacen que parezca que no soy un bicho raro en el sótano. Y eso que lo grabamos en el sótano.

También me gusta mucho mi nuevo álbum Perfect Weather Bird (2024). Creo que son algunas de las mejores canciones que he escrito.

¿Qué te parece que Scott sea el actual guitarrista de una banda tan importante para vosotros como NRBQ?

Ha sido asombroso ver el trabajo de Scott con NRBQ. No sólo como guitarrista y cantante, es una especie de enlace entre Terry Adams y el resto de la banda. Terry ha escrito canciones increíbles en los últimos 60 años y ha creado un mundo de música y amor que persiste hoy en día. Scott ha sido una parte importante de los últimos 15 años de la historia de NRBQ y lo diré de nuevo, ¡hace mejor a todos los que le rodean!

Por último, ¿tienes más material para tu disco anual? ¿o para The Flat Five?

Como he mencionado antes, estamos viajando mucho este verano; las películas de Heather se proyectaran en el Academy Museum de Los Ángeles y en el Roxie Theater de San Francisco, así que pronto estaremos de gira. Hemos hecho varios viajes de este tipo en los últimos dos meses, por lo que voy un poco retrasado con la composición de canciones, pero tengo un par de cosas en las que estoy trabajando y espero seguir acordándome de ellas cuando volvamos.

Generalmente no pienso en The Flat Five versionando mis canciones mientras las estoy escribiendo. Me gusta tener una pizarra limpia y sin obstáculos que me permita ir «a cualquier parte». Después es otra historia. Después, durante el transcurso del día, imagino diferentes tratamientos que no puedo lograr como instrumentista bastante limitado, pero sé que un grupo de primera clase como The Flat Five podrá. Y los arreglos de Scott en los dos primeros álbumes son tan buenos que puedo imaginarme algunas de estas nuevas melodías con la magia de Scott con Flat Five y cruzar los dedos para que algún día suceda.

Scott, Chris & Heather

Aprovechamos la gentileza de Scott al contactar con Chris para la entrevista y le preguntamos sobre sus colaboraciones con él y The Flat Five.

 Scott, en muchas entrevistas destacas la influencia de Chris para dedicarte a la música. Háblanos un poco sobre vuestra relación.

 Fue muy divertido tener a un hermano como Chris mientras crecía. Aunque era 12 años mayor que yo, siempre parecía feliz de incluirme en todo: música, deportes, fotografía… Me llevaba a ver películas (que probablemente no debería haber visto, como la asquerosa versión de Frankenstein en 3D de Andy Warhol, cuando sólo tenía 10 años). Inventaba pasatiempos para que jugáramos mis amigos y yo, organizaba partidos de béisbol en nuestro patio… Por supuesto, yo siempre tenía muchas ganas de complacer a Chris. Pero desde muy temprana edad también tenía muchas ganas de expresarme. Ahora me doy cuenta de que, en algunas de sus primeras grabaciones, yo no era consciente de lo que él buscaba, ¡yo sólo quería lucirme! Pero cuando me hice mayor y empecé a tocar música en mis propios grupos, me di cuenta de lo importante que es ser un colaborador desinteresado. Y que hay una manera de honrar una idea y añadirle algo sin llamar la atención a propósito. Trabajar con él durante todos estos años ha sido una lección inestimable sobre cómo aportar piezas importantes a un gran puzle. Me ha ayudado enormemente en mi trabajo como músico de estudio en Chicago.

Y también sentó las bases de mi relación creativa con Terry Adams. Aunque Chris y Terry son talentos individuales completamente únicos (me atrevería a decir que geniales), hay algo cósmicamente similar en los dos. Chris me presentó a NRBQ… ¡y yo tuve el placer de presentar a NRBQ la música de Chris! Chris y yo fuimos a ver a NRBQ juntos por primera vez en 1988. Yo tenía 18 años y tengo que decir que me cambió la vida por completo. ¡Desde el primer momento pensé que Terry parecía un Ligon! Como un tío nuestro algo así. Pero desde aquella primera vez viendo a NRBQ, tuve la extraña sensación de que, de alguna manera, iba a estar involucrado en ese grupo. Avancemos 20 años, más o menos: me encuentro trabajando con Terry de una manera muy similar a la que había experimentado con Chris durante tantos años. Como alguien que podía ayudar a llevar una idea hasta el final, con emoción y entusiasmo, y la capacidad de añadir mi propia pieza al puzle.

¿The Flat Five nace de la voluntad de dar a conocer los temas de Chris, o tenéis vuestro propio repertorio?

The Flat Five está formado por un grupo de músicos muy solicitados de la zona de Chicago y que además son muy buenos amigos. Kelly Hogan (Mavis Staples Band, Neko Case), Nora O’Connor (Neko Case, New Pornographers), Alex Hall (batería e ingeniero de grabación de JD McPherson, Cactus Blossoms, Nick Lowe), yo mismo y Casey McDonough, de NRBQ. Empezamos a tocar juntos en 2005 y tenemos un repertorio muy extenso que incluye muchas de las canciones de Chris. En algún momento, empezamos a darnos cuenta de que teníamos suficientes canciones de Chris como para grabar un álbum. Pero ya llevábamos muchos años juntos antes de que eso ocurriera. Dicho esto, nos divertimos tanto haciendo el primer álbum que decidimos seguir adelante y grabar el volumen dos del cancionero de Chris.

La obra de tu hermano es muy extensa, no hay excusa para que The Flat Five no saquen nuevo disco. ¿Estáis preparando el tercero?

Hay suficientes canciones estupendas escritas por Chris y podríamos grabar el volumen tres si el tiempo lo permite. De momento, todos estamos muy ocupados. Pero ya veremos…

¿Y algo nuevo sobre tus proyectos paralelos?

Cuando no estoy de gira con NRBQ, toco con un montón de grandes músicos de la zona de Chicago. Tenemos un grupo de Country and Western llamado The Western Elstons, que incluye a la sección rítmica de los Flat Five (Alex, Casey y yo) y uno de los mejores guitarristas de Chicago, Joel Paterson. Este grupo lleva tocando 20 años y es una de las cosas más divertidas que hago, musicalmente hablando. Hago muchos trabajos de sesión en el estudio de Alex Hall, Reliable Recorders. Toqué el piano en el álbum de debut de JD McPherson, Signs & Signifiers, grabé dos o tres álbumes con Pokey LaFarge y trabajé con Robbie Fulks en muchas grabaciones. También he tenido el honor de tocar en uno o dos discos de Mavis Staples en el Wilco Loft. Tengo un proyecto en marcha con un grupo llamado Rami & the Reliables. Hemos grabado 5 o 6 discos que están disponibles en Bandcamp. Así que me mantengo bastante ocupado.

Texto: Josep Calle

* Fotos cortesía de Chris y Scott Ligon

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