Ya suele pasar que grandes discos de un determinado género surjan de donde menos te los esperas. Porque ya me dirán como se come esto de que el que hasta hora se me antoja mejor disco del año de swamp-rock y uno de los grandes del americana venga firmado por cuatro tipos de Croacia. Sí, porque esta banda de nombre complicado que parece más un título que otra cosa, viene de Zagreb y este es su tercer disco. Diez canciones en las que Tony Joe White, Creedence Clearwater Revival, Dale Hawkins o Dr. John se dan la mano. Dirigidos por Kristijan Kevesvic, compositor además de todas las tonadas, el disco es adictivo como pocos. Las armónicas aparecen en el momento preciso, los ritmos se clavan como escarpias en la piel cual mantras, la voz se enmascara a veces («The Last Rocket») y se pule cuando el grupo se acerca algo más al bluegrass («Sugar»). Incluso dejan que un cierto aroma a J.J. Cale impregne canciones como «Sister» consiguiendo a base de talento mantenernos enganchados sus poco más de treinta y cinco minutos. A mí me han ganado casi a traición, ya os lo digo.
EDUARDO IZQUIERDO






