Discomático

Pulp – More (Rough Trade-Popstock!)

Pulp - CD MoreA principios de este siglo, la máquina de confeti del britpop detuvo su producción: el hype estaba amortizado y, con la naftalina ya dispuesta para los reemplazados, la histérica fanfarria de la avispada prensa musical británica anunciaba que había llegado la hora del cambio de guardia. Pulp se veían obligados a recoger el tenderete en este escenario de jubilación por canibalismo, no sin antes entregar el reflexivo We Love Life, notable artefacto producido por Scott Walker (Dios lo tenga en Su gloria) que no obtuvo, ni de lejos, la repercusión comercial de apenas seis años antes.

Los de Sheffield hicieron mutis sin aspavientos y sin tener que dar muchas explicaciones: sencillamente, parecía que el mundo ya no les necesitaba más. Ahora, veinticuatro años después, la banda que sabía mostrarse intelectual y mundana a partes iguales y que tan hábil y deliberadamente jugaba la carta de la lujuria más o menos soterrada, se presenta con More, una obra que ellos mismos anuncian con un modosito “esto es lo que hacemos”. Viene a la mente el verso de su lejano hit «Disco 2000», que preguntaba “¿No será extraño cuando seamos todos adultos?”.

Atendiendo a lo que hasta hoy constituía la producción final de Pulp —el tremebundo This Is Hardcore y el ya mencionado We Love Life—, cualquiera podrá entender que un regreso a las coordenadas fiesteras de His ‘N’ Hers o Different Class hubiese sido una especie de mascarada impropia de una banda tan fina en su auto-percepción y desprecio. Así, aunque exhiban aún algo de arsenal bullanguero como «Spike Island» o «Got to Have Love», ambas carne de festival inter-generacional, la molla de More se sustenta en medios tiempos “dans le style de la maison” como «Grown Ups», «Hymn to the North» o «Background Noise», plenos de atmósferas relajadas y temática de edad adulta: revisiones vitales entre risas no muy nostálgicas, relaciones que necesitan una renovación de votos o la extrema unción, la sorpresa de descubrir nuevos deseos donde creíamos que ya no iba a crecer nada —incluyendo las reveladoras viñetas de «My Sex»— o, como dicen en «Slow Jam», la conciencia de haber dejado atrás la línea que separa lo que podríamos haber sido y lo que una vez fuimos… y aceptarlo. Y vivirlo con la cabeza alta. A eso le llaman madurar.

Estoy convencido de que More no les servirá para engordar la base de fans, pero también lo estoy de que precisamente esa falta de trucos dermoestéticos enamorará de nuevo a quienes hemos disfrutado de la carrera de una de las mejores bandas británicas de los últimos cuarenta años.

 

FERMÍN GARCÍA

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