
Este 2025 es el año con el que los fans de Alice Cooper, la banda, habíamos soñado desde hacía décadas. Es cierto que 2011 fue bueno y movido, ya que fueron incluidos en el Hall Of Fame del Rock And Roll y a rebufo se editó un cofre enorme dedicado a los años del grupo, material inédito todo, y que Alice, el artista, publicó la segunda parte de Welcome To My Nightmare y ahí aparecieron tres canciones de «reunión» junto a Michael Bruce, Neal Smith y Dennis Dunaway.
Después hay que saltar a 2017, ya que en Paranormal, un muy buen disco de Coop, aparecieron otras 3 canciones de «reunión», al margen de ver a Dennis colaborando y coloreando en buena parte del álbum. Lo mejor, de todos modos, fue que Alice reunió a la banda para una gira inglesa. Bueno, los conciertos fueron realizados por la banda regular de Coop, pero hacia el final de cada uno de esos bolos aparecían Mike, Dennis y Neal y se sumaban a Alice y Ryan Roxie para la interpretación de cinco clásicos.

Siguiente parada: Detroit Stories en 2021, disco que apareció durante el enésimo repunte de COVID-19 y que trajo un rayo de luz a tan oscura era. Los OG’s (Los originales, abreviado, como ahora se les conoce a los cuatro viejos amigos cuando se reúnen en un acto público) tocaron en un par de canciones, entre las que se encontraba la tremenda «Social Debris», cuyo autor original es el protagonista de este escrito.
Con todo, nada es comparable a lo que sucedió ahora hace justo un mes: la salida del primer disco de la banda original desde Muscle Of Love: The Revenge Of Alice Cooper. Un disco que se coció a fuego lento, en el que todos los protagonistas, incluyendo a Bob Ezrin, tuvieron decisión y mano en la composición, que ha recibido un aluvión de entusiasmo, que ha hecho volver a la banda a un montón de portadas de revistas repartidas por el mundo… Un sueño hecho realidad, valga la frase hecha, al que solo le faltan unos conciertos de presentación en las ciudades que fueron importante para la banda: Londres, París, Detroit, Los Angeles, Phoenix, Cleveland…
Tan solo una semana más tarde apareció el nuevísimo disco de Neal Smith, cuya batería en el nuevo disco de Alice Cooper nos tenía a todos alucinados; ¿cómo puede ser alguien tan rematadamente original tocando ese instrumento? Dios, el oído no ha dejado de irse a sus patrones de batería desde que me enganché a Revenge. La tocada de Neal es pura adicción. Y claro, en tal caso, que haya aparecido Hard In A Rock Place tan seguido, lo convierte en un alucinante «extra bonus».

Es el mejor disco de Neal en solitario, sea o no bajo el altar ego de Killsmith, apelativo con el que ha grabado la mayoría de sus trabajos: suena robusto, es oscuro pero dinámico, saca rédito a una voz que puede ser lineal, las composiciones son originales, lo mismo que su tocada, y cuando el disco parece quedarse estancado aparece una voz femenina para dar un giro a la izquierda en «Desolation Angels Rise Of The Boas» y acabar con un notable alto.
De hecho, debería plantearse componer un disco para cantarlo a medias con esa chica, cuyo nombre ignoro por la falta de créditos a mi alcance en este momento. Neal publica discos con bastante asiduidad, es un tipo creativo, pero su voz no es su mejor arma, así que cada vez que aparece un invitado o invitada en ese departamento, la cosa cobra otro color. Sucedió cuando Hubert Martin cantó «Good Morning Blue Soul Land» en Killsmith And The Greenfire Empire de 2014 y sucede ahora con la chica.
En cualquier caso, hay aquí material excitante, el cual hubiera encajado como un guante en la voz de Alice: «Mutation Creation», «Once A Killer», «Never Been Born»… Y una sorpresita, la versión original de «Kill The Flies», canción que ha destacado en el disco de reunión de los OG’s.
Haciendo balance a estos últimos años, Sexual Savior (08) fue una revolución, la banda sonora ficticia a un video juego apocalíptico que nunca existió; Killsmith Two (11) era rock tosco y canalla; Killsmith And The Greenfire Empire (2014) no fue ni una cosa ni la otra, pero tiene algo especial; Killsmith Goes West (23) llevó a nuestro héroe a meterse en el country y el folk para forajidos; es, sin embargo, este Hard In A Rock Place por lo que será recordada la carrera solista de Neal Smith, un disco redondo y repleto de momentos brillantes que redondean un año increíble para los fans de Alice Cooper.
De momento, el álbum anda en plataformas digitales. Es de esperar que en septiembre se anuncie su salida en formato físico. Imagino que lo venderá el propio Neal a través de sus redes sociales.
Texto: Sergio Martos






