
Este año 2025, el festival Sweden Rock celebraba su trigésimo segunda edición. Vuestro servidor que os escribe estas líneas cumplía su décimo aniversario consecutivo, sin contar los dos años de ausencia obligada debido a la pandemia, asistiendo a uno de los festivales rockeros más importantes y referenciales a nivel europeo, junto a otros más masivos como son el Wacken Open Air alemán, el Hellfest francés y el Graspop Metal Meeting belga, e incluso a nivel mundial.
Conforme van sucediéndose los años, se van notando en sus carteles, la evolución y presencia en las bandas integrantes. Unas van haciéndose más notorias y otras más maduras, haciéndose cada vez más longevas, con sus correspondientes progresivos inconvenientes como son la pérdida natural de facultades e intensidad por parte de los músicos.
Entre los seguidores militantes del Rock, a los cuales nos fluye esta música por las venas y la desprendemos por cada poro de nuestra piel, en lo que para cualquier persona es un estilo musical más, para nosotros es una filosofía y forma de vida que conforma nuestra personalidad y actitud. Nosotros que tenemos hábitos como escuchar y consumir Rock asiduamente, ir regularmente a conciertos, estar informados y nutrirnos leyendo sobre ello. Dentro de nosotros se encuentra un pensamiento recurrente como es el del futuro y el relevo generacional. A veces preocupa que el Rock ya no sea un estilo dominante en las listas de éxitos y de ventas, pero conforme pasa el tiempo creo y veo que, aunque no tan masivamente, tampoco hay que obviar el fenómeno de los festivales en el mundo desde unos años a ahora, goza de muy buena salud en nuestros días. Solo hay que ver, por ejemplo, el número de festivales consolidados que había en la geografía española en los años ochenta y de los que gozamos actualmente, ya sea a pequeña, mediana o gran escala.
Suecia es un país donde se facilita el desarrollo de fomentar la música y en concreto el Rock por parte del gobierno desde edades muy tempranas. Trasladando esto al cartel del Sweden Rock, se manifiesta en que se ha convertido en un festival en el que su máximo atractivo ya no reside en sus cabezas de cartel, donde este año la mitad han sido provenientes de los años noventa, de aquel subgénero emergente entonces que fue el Nu Metal, como son Korn y Slipknot. Los otros dos cabezas de cartel del festival, uno han sido unos clásicos que celebran su sesenta aniversario en los escenarios, como son Scorpions, y los últimos, una banda que ha crecido mucho respecto a público en los últimos años, como son los power metaleros Sabaton, los cuales además jugaban en casa, ofreciendo todo su poder de montaje escénico para cerrar espectacularmente la última jornada.

El máximo atractivo del festival actualmente son las bandas que integran la parte media y baja del cartel, las cuales también suelen ser las más jóvenes o que gozan lógicamente de menos reconocimiento con respecto a las anteriormente citadas. Dentro de estos segmentos, caben destacar bandas que ofrecieron grandes shows y pude disfrutar de primera mano.
Inmersos ya directamente en los grupos en sí, destacaría a Bombus con su hard rock intenso y preciso. The Good the Bad and the Zugly, enérgicos al límite, herederos directos del mejor punk rock escandinavo. The Warning cada vez se van convirtiendo en un fenómeno a nivel mundial, con este trío de hermanas mexicanas a las que pudimos ver nada menos que en el escenario principal, el Festival Stage. Slomosa son una joven banda noruega que destacan con su atractivo stoner heredero directamente de grandes nombres del género como los añorados Kyuss. Guenna es otro nombre dentro de este género que habrá que tenerlos muy en cuenta en el futuro, debido a su irresistible directo. Dentro del thrash metal, toman el relevo ejemplos como Sarcator y Bloodstain de consagrados que actuaron también como Exodus y Kreator.
Una revelación fueron The Mercury Riots, los cuales llenaron de groove la carpa Pistonhead. Siguiendo con el Blues Rock, arrolló la diosa Samantha Fish mostrando su depurada técnica y dominio de la guitarra eléctrica.

Dentro del AOR (Adult Oriented Rock) destacaron unos maestros como son Alien, con sus reconocibles melodías. Hardline, comandados por el huracán escénico que es Johnny Gioeli, no dejaron a nadie indiferente.
Mención especial fue el buen estado de forma en el que se encuentra el supergrupo Black Country Communion, comandados por el grandioso Glenn Hughes que parece poseer el elixir de la eterna juventud, respaldado excelentemente por Joe Bonamassa a la guitarra, Jason Bonham a las baquetas y Derek Sherinian a los teclados.
En el estilo históricamente referencial del Sweden Rock, como lo es el hard rock, caben recordar buenas actuaciones de sus representantes en bandas como Crazy Lixx que abanderan la actualidad, Sabïre con su cruda actuación, auténtica y sin aditivos. Los daneses D-A-D en el escenario principal ofrecieron todo su potencial escénico de montaje y parafernalia a la vez que su contrastada labor como músicos.

Vandenberg está realizando una gran gira recientemente, apoyado a la voz del gran vocalista Mats Leven, los cuales son garantía de calidad. Gotthard imprimen melódicamente un espectáculo disfrutable no falto de feeling animando constantemente al respetable. La gran decepción fue la caída del cartel a última hora de Stryper debido a problemas técnicos en su avión, que les hizo retornar en pleno vuelo. Con ellos me pude resarcir el otro día en el gran festival cartagenero Rock Imperium, donde brillaron como era de esperar.
En cuanto al Rock, genuinamente hablando, destacaron los veteranos Wishbone Ash y las féminas Crucified Barbara dando cada uno dentro de su intensidad, buena muestra de saber hacer sobre las tablas. Una de las actuaciones más esperadas por el público fue la de Crimson Glory, que dejaron con la boca abierta a todos los que se acercaron a verlos. Pusieron toda la carne en el asador, disfrutando en cada momento.

No hay que dejar de mencionar las buenas actuaciones ofrecidas por los góticos Moonspell y los descarados Eagles Of Death Metal. La actual encarnación de los Sex Pistols pasó por Solsverborg poniéndole ganas de agradar por parte del encargado de suplir a Johnny Rotten, el cantante Frank Carter (Gallows), el cual estuvo pendiente de que la audiencia disfrutara de los himnos que esperaban.
Así se cumplió una nueva edición en la que uno, a tenor de las primeras confirmaciones del cartel, no apostaba mucho, pero posteriormente se demostró que hay cabida para casi todo estilísticamente hablando y si se perdía calidad, por un lado, se ganaba por el otro.
Texto y fotos: Javier Balenzategui Pérez







Crónica muy bien detallada,tanto de los grupos como todo en general!!. Una pena lo de Stryper pero como bien has dicho ya los disfrutamos en Cartagena en el Imperium!!.. Saludos Javi Metal!!
Excelente crónica Javi!