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Neil Young And The Chrome Hearts/Cat Stevens – Hyde Park – Londres

 

“Este concierto va dedicado a Xavi Llop” Estas palabras no llegaron a salir de la boca de Neil en este plano de la realidad. Pero en una paralela, en mi cabeza y en mi corazón, sí que sucedió.

El cartel que veis en el título de la reseña lo completaba Van Morrison, pero me lo perdí. Aposta. Amo algunos temas y algunos álbumes de este hombre, pero ya le he visto tres veces y la última tuve clarísimo que ya había tenido suficiente para tres vidas más. El constante “shubi dubi du” en medio de los temas es algo para lo que tengo una tolerancia bastante baja.

Cat Stevens está en una forma envidiable, sobre todo de voz, tiene una buena colección de clásicos y una muy buena banda respaldándole, pero da mucho la chapa. Te sientes como si tuvieras diez años y no lo digo en el buen sentido de la expresión. La constante moralina puede llegar a agobiar un poco. Pero a pesar de todo disfruté su set.

Y ahora lo que realmente importa: ¡Neil es dios! ¿Habéis oído y leído esta expresión unas cuantas veces como yo? ¡Qué reconfortante fue sentirlo en cada poro de mi piel durante las más de dos horas de concierto que se cascó! Abrir con “Ambulance Blues” es una declaración de principios. ¿Quién cojones abre un concierto de festival con algo así? Con un tema tan jodidamente largo, deprimente y maravilloso. Es como decir: “Los que no estéis aquí por amor a la música en general y a la mía en particular os podéis ir a tomar por culo ahora mismo”. Todo con Neil es único. Su forma de cantar (que mucha gente no puede soportar), de tocar, de enfocar los conciertos y los setlist. Hasta los monitores de escena que usa es algo que no he visto usar absolutamente a nadie.

Los tiene colgados como a tres metros a la izquierda y a la derecha de la banda, para que el sonido les atice desde arriba y les envuelva completamente en el escenario. Cómo diablos consigue que eso no sea una pesadilla de feedback de los micrófonos es algo que se me escapa totalmente. Los Chrome Hearts son básicamente The Promise Of The Real menos Lucas Nelson, al cual yo particularmente no echo nada de menos. Es con diferencia al que más le gusta figurar o demostrarte lo bueno, buenísimo que es (que lo es, pero, joder, ¿quién no lo es que esté al lado de Neil?) Prefiero mil veces a su hermano Mikha. Y luego el gran añadido del legendario Spooner Oldham a los teclados.

Sonaron y tocaron todos de maravilla y construyeron el soporte y arrope necesario para que Neil hiciera lo único que sabe hacer: lo que sale de los santos huevos. ¿Es esto positivo al 100% a un nivel particular? Pues no, porque incluye que se casque temas nuevos que son un verdadero coñazo y que te los alargue diez minutos. Pero eso forma parte del trato imaginario que sus fans tenemos con él (lo mismo pasa con Dylan). Si no te gusta, te jodes y te concentras en el 80% que te parece maravilloso. ¿No es un mal trato, ¿no? Cayeron temas de todo tipo. Tormentas eléctricas con Blackie, la Gibson Les Paul negra que tantas alegrías nos lleva dando durante más de medio siglo, como “Southern Man”, “Fucking Up” o “Cowgirl In The Sand”, maravillas acústicas con Hank, la Martin D29 que perteneció a Hank Williams y que Neil logró adquirir en los setenta, como la mencionada anteriormente que abrió el concierto, “The Needle And The Damage Done” o “Harvest Moon”, temas con el solo al piano como “After The Gold Rush” …desplegó todo el arsenal.

Y luego los bises. Al contrario que Cat Stevens, a Neil no le hace falta decir ni mu sobre las guerras, las invasiones, la violencia. Con esto quiero decir que escupirte un temazo como “»Throw Your Hatred Down». ya lo dice TODO. Y luego la imprescindible “Keep on Rocking In The Free World” Durante el comienzo del tema le estaba comentando a una amiga que creía yo que Neil ya estaba un poco mayor para hacer las macarradas de antaño y pasarse el toque de queda por los mismísimos. Pues me equivoqué. ¡Vaya que si me equivoqué! Cuando parecía que iba a terminar el tema, volvía a comenzar el estribillo de nuevo. Esto lo hizo hasta cuatro veces y cuando ya se había pasado el toque de queda 15 minutos le cortaron la electricidad. Si esto no es un final épico que me digan qué lo es.

Ya con la electricidad cortada, volvió a dedicarle el concierto a Xavi Llop, pero los micros no funcionaban, por lo cual solo lo oí yo, que soy como un perro y capto frecuencias imperceptibles para otros humanos.

 

Texto y fotos: Javier H. Ayensa

2 Comentarios

  1. Lo mismo ocurrió en París 48 horas después en el Adidas Arena. Un concierto fabuloso, con un repertorio formidable. UNA LEYENDA VIVA.

  2. Buen concierto para dedicar a Xavi!!!. Yo creo que Neil lo pensó.

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