Es curioso. Es la primera vez en mi vida que tengo que entrevistar a alguien y no me lo preparo a fondo, escribiendo y pensando preguntas y sub preguntas y más preguntas extra por si se me acaba la inspiración. Intentando controlar la entrevista hasta el más mínimo detalle.
Decido hacer lo que siempre he querido y nunca me he atrevido. Dejarme fluir y no apuntar nada. Y es curioso que me pase justo en esta entrevista con Joan Pons. Aunque después de acabar la charla entiendo perfectamente el por qué. Al leerla supongo que a ti también te cuadrará. Pero más allá de esto, he gozado muchísimo. Escuchando el disco estos días sin parar y haciendo la entrevista. Para mí Joan es un referente absoluto y una maquina creativa tocada por el genio. Su último disco Eril Eril Eril me atrevería a decir que es, seguramente, su mejor obra, y mira que no me es fácil decir esto. El compromiso con su arte es algo que se palpa a cada respuesta y a cada nota. Es un tipo auténtico, a veces casi translúcido, y sobre todo es un ser de luz creativa. Y ser coetáneo suyo es algo que agradezco y gozo. Si aún no has entrado en su mundo te recomiendo dejarte llevar por él. Eril Eril Eril es el tobogán perfecto, que de alguna manera sintetiza y profetiza. Un disco marca de la casa, con mente clara y corazón abierto.
¿Cuáles son los primeros inputs que estás recibiendo del disco?
Esta vez me he puesto en modo muy poco receptivo, porque es una cosa que, o la controlas mucho o acaba siendo perjudicial. Y al final me acaba afectando. Parece que no, pero lo hace. Pero todo lo que me llega de gente directa, familiares y amigos, es muy bonito.
Si está bien para ti, me gustaría que nos contaras qué es lo que necesitas controlar. ¿De qué necesitas protegerte?
Es una sensación que he tenido siempre. Realmente quieres saber que está pasando ahí fuera y te piensas que lo que te llega es lo que hay, que es la realidad, pero no es así. Yo, la verdad, no me he comunicado nunca con ningún artista que admire para decirle que me gusta alguna de sus canciones. Y a la vez, cuando creas, parece que estés esperando que la gente te diga cosas y no va de eso.

Ok, y si no va de eso, ¿de qué va?
Hacer arte es un acto un poco egoísta. No se puede estar esperando siempre lo que te van a decir los demás. Y cada vez que avanzo más en este oficio me veo más capaz de hacerlo. Y aun así, no me siento para nada liberado de la respuesta ajena y realmente me preocupa, de hecho, por esto lo estamos hablando. Pero intento que la respuesta, lo que pasa después de que yo publique discos, vaya en paralelo a mi misión. Mi misión es otra, es hacer música y que me emocione. Y punto. Todo lo demás es otro juego en el que cada vez tengo menos poder de decisión.
Le he preguntado a mi hija si quería hacerte alguna pregunta y ella me ha respondido ‘pregúntale si le gusta la música’. Aunque a priori pueda parecer algo muy obvio, con lo que estamos hablando ahora, ya no me lo parece tanto. Así que te pregunto: ¿te gusta la música? Creo que en esta rueda tan vertiginosa en la que vivimos hay veces que la sufrimos más que gozamos.
Es que no es para nada una pregunta obvia. Hay épocas en las que esto me ha pasado y, curiosamente, ahora estoy pasando por la época que menos música escucho. Me pasa y no soy el único, porque lo comparto y otros amigos me explican cosas parecidas. Me cuesta conectarme con algún artista o disco y no sé muy bien por qué. Tengo la suerte de que me puedo conectar con el hecho de hacer canciones, porque si no lo tuviera entonces ya me preocuparía extremadamente. Puedo responder tranquilamente que la música me gusta y me hace sentir bien, y a la vez puedo afirmar que no estoy obsesionado con ella.
De buenas a primeras habéis hecho un disco muy luminoso. Tiene vuestro sonido característico y tu manera de componer, pero a la vez también se escapa y crea nuevos horizontes. Noto que vuestra fórmula sigue teniendo mucho recorrido y que más que prisión creas aire.
El agotamiento ha estado presente. Pero fue previo a esto. Me pasó con el último disco y era incapaz de plantearme hacer otro disco en aquel momento, después de la gira de N.S.C.A.L.H. Hacer otro disco era precisamente uno de los planes que teníamos. Pero yo me noté bloqueado, saturado. Noté que habíamos llegado al límite de una fase. Y, realmente, la parada ha servido para oxigenarse en todos los sentidos, hacer otras cosas y retroalimentar toda la energía. Y para mí este disco es el inicio de otra era. Siento que no es continuista con los dos últimos discos, pero al mismo tiempo es muy fiel al El Petit de Cal Eril y por eso lo hemos titulado Eril Eril Eril. Así que estoy muy de acuerdo contigo, que en parte es muy de la casa, pero a la vez he abierto nuevas compuertas, porque el otro pantano estaba ya vacío.
El mercado musical casi nunca ha permitido carreras largas y espaciadas, pero cada vez menos, y siento que esta rutina disco – gira, disco – gira, no es beneficioso ni para la salud mental de los creadores ni para la creación. Se crea la necesidad de estar siempre al pie del cañón, porque si no parece que el silencio y el olvido te consumirán, y acabarás tragado por la marabunta de información que viene detrás de ti, como una avalancha. Y esto solo genera estrés y ansiedad. ¿Lo ves igual?
En realidad, yo sentía la energía para hacer discos y tocar sin parar. Era una energía que sentía dentro y que necesitaba darle salida. No lo hacía por obligación de la industria, respondía a unas necesidades internas mías. Y todos estábamos en el mismo barco, remando a fondo para que esto pasara. Pero durante el último año sentí que esta energía se agotaba y allí empezamos a diseñar la parada. Y visto ahora, en perspectiva, aquella decisión fue muy inteligente. Al principio fue duro, parar de golpe fue un shock, pero sin hacerlo no hubiéramos podido hacer un disco como el que hemos hecho y esto me hace sentir orgulloso. Y como banda… Es una banda que lleva mucha tela, muchos discos, muchos conciertos y tienes que ir resituándote porque no siempre estás en el mismo sitio. Y precisamente de esto habla el disco, del cambio, de que todos cambiamos y que es un efecto biológico y orgánico y el grupo también necesitaba hacerlo. Todo el mundo se ha oxigenado con sus proyectos personales que han beneficiado al resto. Y lo que al principio pareció un cierre se ha transformado en una gran apertura.
Y tú, ¿Cómo te has oxigenado? Cuéntanos tu barbecho.
Primero hice dos bandas sonoras. La música para Mamífera y también para Un Cel de Plom con las Tarta Ralena. Fue muy guay trabajar para el cine porque, a parte, está mejor pagado y las condiciones son mejores. Así puedo dar salida a mis necesidades creativas y me reservo la parte de hacer canciones, en el sentido más pop, para El Petit de Cal Eril. Y luego he estado haciendo la gira con Gorka Urbizu, que le produjimos el disco junto a Jordi Matas y hemos hecho de músicos para su banda, haciendo más de cincuenta o sesenta bolos en un año. Lo dejamos porque era incompatible con volver a grabar para El Petit de Cal Eril. También he grabado varios discos, pero lo que sí es verdad es que la maquinaria del Eril estaba totalmente parada. Y algunas veces ha sido duro, pero tenía que ser así. Era un poco innegociable.
Una de las cosas que más presentes me han venido con Eril Eril Eril es vuestra vuelta al riff, pero no como algo pesado, sino como algo sutil, que resuena en espiral. Y también poseedor de una tonalidad jazz que se respira en bastantes partes del disco.
A parte de que Artur de momento no toca en la banda, ha habido otro cambio sustancial y es que Jordi ha pasado a tocar el bajo y Dani la guitarra, es decir, se han intercambiado los instrumentos. Y esto ha afectado al sonido general. Aunque tampoco hay nada demasiado premeditado. Este disco proviene de una energía muy intuitiva y hemos dejado que sucedan muchas cosas sin la necesidad de intervenir. Y eso es algo que en otros discos no nos pasaba. Eran discos mucho más controlados, más pensados. Mucho más cerebrales. Y molaba porque habíamos llegado a encontrar engranajes que los escucho ahora y me parecen muy flipantes. Pero para este disco teníamos claro que tenía que suceder de otra forma. Cuando lo escucho me doy cuenta de esta energía fresca, mucho más de corazón y no tanto de mente.

¿Y no te ha costado esto de darle rienda al corazón y no dejarte dominar por la mente y el control? A mi modo de ver no resulta nada sencillo.
De hecho, ha sido un proceso traumático. Desde la composición hasta la manera como lo hemos grabado. Bueno, más que traumático es que no ha sido nada fácil y en muchos momentos la sensación era ‘¿Qué estamos haciendo? ¿Qué está pasando aquí?’. Supongo que era el vértigo de dejar ir un poco el control. Pero es que realmente era necesario. Ahora es fácil decirlo, porque el disco ya está hecho, lo hemos podido escuchar y estamos satisfechos con el resultado, pero durante el proceso ha habido muchos momentos de duda. Yo mismo en la composición he dudado mucho. Incluso en el proceso de producción y grabación, al cederlo a otras personas, teníamos dudas de si seríamos capaces de desprendernos de algo que siempre habíamos controlado internamente. Incluso en la mezcla, que la ha hecho Jordi Matas, tuvimos que reflexionar. Nos dijimos: no podemos mezclarlo sin ser conscientes de como se ha hecho. No podemos mezclarlo como hemos hecho en todos los anteriores, porque entonces no estaríamos respetando su espíritu original. Teníamos que encontrar la manera de mezclar y que fuera coherente con la forma como había sido grabado. Entonces le dije a Jordi: escoge una mesa de sonido que te mole, vayamos a un estudio que la tenga y lo mezclamos en vivo, sin más. A eso me refiero con lo de corazón. Esta manera de mezclarlo nos parecía que continuaba la filosofía de la grabación del disco. Con un espíritu analógico y prácticamente casi todo en vivo.
Hablábamos del trauma de dejar ir y conseguir que la mente no controle ciertos aspectos que está acostumbrada a atar corto. ¿Qué es lo que más te costado dejar ir en este disco?
Cada fase ha tenido su qué, pero puede que sea la que a mí me toca más de cerca, que es la tarea de hacer las canciones. Lo que me pasaba es que yo tenía claro que quería hacer un tipo de canciones y las canciones que me salían no tenían nada que ver con lo que yo tenía en mi cabeza o como yo quería que fueran. Al final llegué a un momento en el que me dije ‘bueno Joan, por mucho que te empeñes en lo contrario estas canciones que están apareciendo es lo que eres tú en este momento: ¿vas a tope con ellas o no vas?’. Y no fue nada fácil responderme a esta pregunta porque tenía una resistencia absoluta a dejar ir y aceptar lo que me estaba pasando. Seguramente es el disco más difícil de todos los que he hecho. Porque lo fácil hubiera sido seguir con mi antigua manera de hacer música, un sistema que he ideado en los últimos ocho o nueve años y que era un método muy sencillo, de canciones muy sencillas que luego las producía de cierta forma para tener la canción al competo. Pero esta vez no son canciones quirúrgicas, son canciones de cantautor, de guitarra y voz. Este es un disco que puedo tocar entero, y es algo que hacía mucho que no me pasaba. Puedo coger una guitarra y tocarlo de arriba abajo. Y por esto está más conectado a los primeros discos. Pero esto para mí ha sido un vértigo de la hostia. Y muchas veces tenía la sensación que el material que estaba hacienda era, o muy bueno o que era una mierda, y esto también hacía muchísimo que no me pasaba. Y cuando tenía que enseñar las canciones al resto de la banda estaba super nervioso: ‘a ver qué van a pensar; no me dicen nada, seguro que no les mola; mierda la he cagado…’.
Debe ser muy jodido este momento de enfrentarte al escrutinio del resto de la banda, ¿no?
Es que antes esto no me pasaba, no había este momento de reflexión, porque llegábamos al estudio y nadie había oído nada. Les ponía algo y empezábamos a grabar. Y ahora no. Hemos ensayado las canciones y esto hacía mucho que no ocurría. Y otra cosa que me ha pasado es que he tardado mucho a ver que tenía un disco. Antes no tardaba tanto.

Hablabas de unas canciones que tenías en mente que no te salían, tengo curiosidad para saber cómo eran estas canciones.
Es que esto es un poco desmadre. Quería hacer canciones muy diferentes a las que hacía. Tenía ciertas imágenes, pero me cuesta mucho explicártelo y ponerle palabras. Me imaginaba canciones con más letra, más elaboradas. Y lo que no detectaba es que realmente me estaban saliendo cosas diferentes a mis composiciones habituales, lo que pasa que no era exactamente lo que yo esperaba. Es decir, lo estaba haciendo bien pero no me estaba dando cuenta. Supongo que yo necesito mi tiempo para darme cuenta que la canción está bien. No se cómo lo detectan los demás. Si cojo los demás discos en seguida te puedo decir los temas que molan y los que no molan tanto, pero en aquel momento no lo veía.
Y supongo que el hecho de grabar en analógico, aparte de ser un acto reivindicativo, podríamos decir que político, me parece que en estos momentos en los que la IA y la tecnología en general intenta suplantar a la humanidad, es como certificar y asegurarse de que el arte sigue siendo algo profundamente humano, que brota de lo misterioso y de lo incontrolable y que no es el resultado de una fórmula que una IA puede copiar y reproducir. Lo trascendente y lo mecánico en un pulso rabioso.
Lo analógico, a parte de la magia de su sonido, que a mí me atrae mucho, te hace trabajar de una manera diferente. Y esto es significativo. Te hace tomar unas decisiones, tocar de una manera particular. Teníamos claro que queríamos grabar todos a la vez y en analógico y no me importaban los daños colaterales que esto pudiera acarrear. Ni me importaba si sonaba más perfecto o menos. Yo quería que sonara curioso y con carácter y con Paco Loco esto lo teníamos garantizado. El hecho de ir al estudio de Paco nos ha permitido librarnos de toda la parte de la ingeniería de sonido y el hecho que Luke Temple lo produjera también nos ha hecho soltar ese rol, de manera que nuestro acometido era solo tocar. Esto era algo que no habíamos podido hacer nunca así. Sentirnos músicos y nada más.
¿Por qué escogisteis a Luke Temple como productor?
Porque somos muy fans de él, desde hace muchos años, tanto de su manera de sonar como de sus canciones. Primero tuve la idea de trabajar con varios productores, pero logísticamente se complicaba mucho. Teníamos una lista de cuatro o cinco nombres y el primero que escribimos fue a él y él fue el primero en contestar, así que fue algo que cayó por su propio peso. Luke, sin parecer que ha hecho mucha cosa ha hecho mucho. Hay canciones que las ha reconducido hacia otros lugares que ahora son muy excitantes para nosotros.
Es la primera vez que trabajabais con algún sospechoso no habitual, quiero decir que Mau Boada te había producido y también Jordi Matas, pero nunca alguien que fuera ajeno al círculo familiar, ¿Cómo ha sido?
Creíamos que era la única manera que alguien nos pudiera ayudar a sacarnos de nuestro sistema de crear. Luke cuando aceptó el trabajo tuvo claro que quería tener a alguien de ingeniero, porque así él se podía concentrar en las canciones. Directamente pensé en Paco, porque él ya estaba en mi lista de los cuatro o cinco productores. Él sabe grabar en cinta muy bien y conoce muy bien las mesas analógicas. Yo no lo conocía muy bien, pero habíamos hablado por teléfono, porque me había ayudado muchas veces a solucionar problemas técnicos con mi estudio, a parte que fue él quien me recomendó la mesa analógica que tengo. Él siempre dice que es un ingeniero malísimo. Pero para mí es genial, porque tiene mucho carácter y está por la causa y es una persona entrañable. Él me decía: “¿pero yo que hago aquí? Si tenéis al Luke este, el americano y vosotros ya sabéis grabar, ¿qué pinto yo en todo esto?” Yo le respondía: “tú tienes que estar aquí porque si no esto se hunde”. Y lo pienso 100%, realmente este disco no sería como es sino hubiera estado él. Si te imaginas el disco como una foto, Luke ha apuesto las luces, la ropa, etcétera, pero quien ha disparado la foto ha sido Paco y él ha escogido cómo, el encuadre, etcétera. Paco, a parte de ingeniero, ha hecho tareas de producción sonora y Luke se ha ocupado más de los arreglos y la estética. Y realmente ha sido un tándem de cuidado. ¡Porque vaya par de locos!

Y ahora que hemos estado hablando de salir del área de confort, veo que tu forma de encarar la presentación del disco también va muy acorde con el resto de la filosofía del disco. Con una sala absolutamente nada habitual, un espacio estrambótico y pocas fechas. Cuéntame un poco como van a ser estos conciertos y qué pretendes.
Al principio de la concepción de este disco pusimos unas bases muy claras. Para empezar, no queríamos repetir las giras tal y como las habíamos hecho, donde había demasiada cantidad de conciertos. La otra decisión concomitante a esta es entender que los conciertos que más nos motivan son aquellos que son especiales por alguna razón. Siguiendo este hilo, contacté con un artista de Igualada que ya conocía que se llama Jordi Enrich. Él hace estas esculturas que son una especia de iglús de viento, como si fueran una especie de tienda de campaña gigante sin estructura porque se aguanta por aire. Entonces le pregunté: ¿tú crees que sería posible hacer uno de estos iglús gigantes para poder tocar nosotros dentro con todo el público? Y él respondió: “intentémoslo”. El sonido va a ser la hostia, hemos escogido un equipo que va a sonar muy fino. Y es un espacio diseñado para que se cree una energía bien bonita. Nos hemos vuelto un poco locos para intentar construir una experiencia única, que no se haya visto antes. La gira serán unos ocho, máximo diez conciertos y ya está. Quien lo haya visto lo habrá visto y quien no, pues no. Luego haremos algunas salas y a lo mejor algunos festis el año que viene.
¿Por qué era tan importante para vosotros volver al ruedo, así de repente, como una seta despistada, casi por sorpresa? Ahora la industria planifica las salidas de los discos con mucha antelación, anticipando varios singles previos hasta la extenuación, tanto que cuando llega el disco ya casi no tienes ganas de escucharlo. Además, va acompañado de varias e insufribles campañas y estrategias de marketing. Y vosotros de un día para el otro, casi sin avisar, salís con todo el disco disponible, sin dar apenas explicaciones.
Es una cosa que queríamos y podíamos hacer. Porque con estas cosas, todo el mundo puede hacer un poco lo que quiere, pero al final entras en unas ruedas donde se complica tomar decisiones. Y si no lo hacemos ahora ¿cuándo lo haremos? Ya llevamos mucho tiempo haciendo música y ya es hora de que podamos empezar a decidir ciertas cosas y hacerlas a nuestro modo. Y aun sabiendo que a lo mejor a nivel de promo es contraproducente, a mí me compensa más hacerlo a mi modo. Al final, todo el tema de las presales y vender singles es vender humo, y eso es una cosa que he tenido que hacer mucho en mi carrera y me cansa mucho. Yo quería hacer un disco, sacarlo y ya está. Y hasta lo de sacarlo el viernes nos estuvimos discutiendo hasta el último momento. ¿Pero por qué se tienen que sacar los discos un viernes? Yo lo quiero sacar un martes. Al final siempre tienes que ceder en algunas cosas, pero lo de singles anticipados tenía claro que no.
El gran mercado tiene sus reglas y supongo que desde el punto de vista de la creación pueden parecer más bien absurdas.
Es que no nos tenemos que perder. Nosotros hacemos discos y el gran mercado siempre bebe del underground y parece que es una cosa que la gente olvida. Pero no se tiene que descuidar nunca el underground y los circuitos más independientes, porque de ahí sale toda la savia que alimenta al mainstream. Y si no cambia el sistema de distribución digital, Spotify y las grandes plataformas de streaming se van a acabar cargando el underground. Suerte que hay Bandcamp y algunas cosas más. Habrá un momento que el mainstream va a ser todo malo. Porque ahora ya pasa. Hay una parte que es buena y otra que es una bazofia, es vacío. Este sí que tiene que sufrir por la IA, porque lo que hace lo puede hacer una máquina a cada minuto. Luego está el mainstream bueno, como puede ser el disco de Rosalia, que está claro que bebe del underground. La inspiración es artística y no tiene que ver con la industria y es algo que tengo clarísimo. Es algo que lo hablábamos con Luke Temple. Le preguntaba cómo le iba y realmente no le va muy bien. A penas tiene conciertos y se sustenta por los discos que produce, pero su música no le da para vivir y Luke es un músico que lo ha copiado todo el mundo. En mi magma mental es muy influyente. Y eso es algo que está pasando.
Texto: Andreu Cunill Clares
Fotos: Marc Cuscó






