Encuentros

Black Maracas, subir el delay hasta que venga la policía (mexicana)

 

 

La verdad en el rock no es una fórmula, sino un punto de partida. Pasión, conocimiento y ganas de conectar son tres claves fundamentales que explican el secreto para tener verdad. Y en Black Maracas hay verdad.

Esta banda residente en Madrid nació por la inquietud salvaje de Adrián Martín a.k.a Dilly Child (vocalista y guitarra) y, tras varios cambios de formación, se sumó como miembro permanente Borja Morais (batería). Los dos lideran un proyecto en el que entran más refuerzos según la batalla. Black Maracas mezcla garage, psicodelia y stoner rock con una fuerza inusitada y un particular tinte de oscuridad y veneno. El grupo presenta nuevo disco, The Anecdote, y pisan los pedales y aporrean las baquetas con garra y una filosofía de ir a por todas… con su verdad.

The Anecdote (Desdemona Records) es un álbum más crudo que los anteriores. ¿Qué destacaríais de vuestro sonido actual?

Adrián: Lo más destacable es he quitado los pocos pedales que tenía y he subido a toda puta hostia los pocos que he dejado. He abusado del feedback, de estamparme contra el ampli en la grabación y de querer que todo chisporroteara y se reventara. El disco es un intento de querer exprimir el poco pedal que tenía.

Sois una banda con una conexión poderosa en el stoner rock. ¿Creéis que es difícil abrirse camino en este género en España? ¿Qué es lo más positivo y lo más negativo de honrar este estilo en nuestro país?

Adrián: La industria española está orientada en la pesca radical y el dinero a corto plazo. Es un camino difícil para bandas como la nuestra. Y, mientras tanto, lo positivo es que hay público para el heavy o el metal. Hay parroquianos como los que van a la misa de los domingos. No vienen para aparecer la foto y hacer pogos fáciles. Les gusta sudar y vivir los bolos. Y demuestran que la música en directo es de las mejores cosas que uno puede tener.

Habéis girado por Estados Unidos y México. Pocas bandas españolas pueden decir lo mismo. ¿Qué hay al otro lado del charco en cuanto a los conciertos que  no hay en España?

Adrián: Lo mejor en Estados Unidos es que hay técnicos que no te tocan los cojones y te dejan subir el sonido o poner un delay más fuerte sin problemas. También es increíble el público de Estados Unidos. Lo goza muchísimo.

Borja: Cierto. Es un público que vive los conciertos de una forma muy opuesta al español. Los americanos no transmiten nada y parece que están en el cine, pero luego aplauden a rabiar. Y el público mexicano es su pasión lo que más me gusta. Tienen una dedicación única que les hace descubrir nuevos grupos.

¿Alguna anécdota?

Adrián: Muchas. Por ejemplo, en la última gira en México tuvimos que parar el concierto porque se presentaron cinco convoyes de policías por culpa del volumen que estábamos tocando. Al final se llegó a un acuerdo.

Borja: Uff, qué buen cierre de gira (risas). Yo me quedo con una en Tucson, en Estados Unidos. Tocamos en un bar de carretera para diez personas. Hay un tío con pistola, otro era un veterano militar como salido de la película Nacido el 4 de julio. Otro era un ayudante de Paul Thomas Anderson. Todo personajes.

¿Cuál es la filosofía artística (o de vida) de Black Maracas?

Adrián: Haz lo que quieras, no pienses en el dinero, toca todas las veces que quieras. No eres tan importante. Nadie está esperando tus canciones, así que haz todo lo que quieras.

Borja: No dejes de tocar. Nunca sabes dónde puede salir algo. No sabes quién te está viendo ni escuchando. El único barco que no se hunde es el que no navega. Y nosotros somos así.

¿Con qué banda o artista os gustaría compartir escenario y por qué?

Adrián: Buff, pregunta difícil. Habría muchas bandas con las que me encantaría compartir escenario. Con nuestro planteamiento actual, te diría con Amyl and the Sniffers o Viagra Boys. Hacen cosas de verdad y traen de nuevo lo que hay que traer.

Borja: De bandas nuevas, Trauma Ray, grupo psicodélico de Austin. De las míticas diría Jane’s Addiction. Creo que sutilmente tenemos bastantes cosas en común.

Tienes que salvar a uno para que no se caiga por el precipicio: Ozzy Osburne o Josh Homme. ¿A cuál salvas?

Adrián: Sin ninguna duda, Ozzy Osburne porque por lo poco que le queda de estar en pie en este mundo le exigiría que me contara todas las cosas de su gran época. Así que digo Ozzy, joder.

Borja: Ozzy no se mataría si se cae ni aunque lo hiciera de un rascacielos. Estamos hablando de un tío que mordió un murciélago y sigue entre nosotros. Por eso, salvaría a Josh Homme.

 

Texto: Fernando Navarro

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