
Una parte del ADN de los músicos de hard rock siempre está destinado a albergar su lado blues. Ya pueden llevar los pantalones de cuero más ajustados o los pelos más crepados, pero llegará el momento de acudir a la música del diablo.
Si tiramos la vista hacia décadas posteriores, podríamos identificar casos como el de Poison en “Poor Boy Blues”, Warrant y su introducción de banjo pantanoso en “Uncle Tom’s Cabin”, o Salty Dog que directamente se nutrían en todos sus temas de las clásicas estructuras de doce compases.

Si bien, en mayor o menor medida, las bandas citadas anteriormente arriesgaron algo en esas propuestas, sus contemporáneos en sonido (que no en tiempo), no han tomado excesivos riesgos, han jugado una carta segura, nutriendo su álbum de clásicos, perfectamente ejecutados, con clase y elegancia, pero sí, carente de esa suciedad que dota de alma a estas propuestas. El oyente tendrá una sensación de ya haber escuchado estas recreaciones en algún momento con anterioridad, y podrían ser la banda del bar de una revisión de la clásica película “Road House (1989)”.
Si pasemos lista de algunos de los homenajeados, aparecen B.B. King, Albert King, John Lee Hooker, Muddy Waters, Robert Johnson, etc…. en definitiva, un Hall of Fame del género. Grabado en los legendarios FAME Studios de Muscle Shoals, y según cuenta la propia banda en un ambiente distendido, la intención ha sido darle un aire de barra de bar, con el toque visceral necesario, pero sin estridencias, o aplicando arreglos específicos para salirse algo de la norma, Por ejemplo “Black Betty”, reconvertida en un concepto soul muy interesante, así como “Walkin The Dog”, acelerando el tempo, donde curiosamente se acercan a los Aerosmith de los noventa.
En el apartado de mostrase más fieles al formato original, nos chocaríamos de frente con “Crossroads” y “Sweet Home Chicago”, repitiendo esquemas básicos y que vendrían a ser el contrapunto de “I’m Ready”, que sirve para abrir el álbum de forma contundente y por la directa, como si la banda quisiera dejar claro de inicio que son de filiación hard rock y que están jugando una partida de trivial y que lo quieren demostrar en un ejercicio disfrutable, pero donde los participantes ya conocen las respuestas.
Texto: Óscar Fernández Sánchez






