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The Rowchess debutan a lo bestia con Pricked but not totally dead

Desde Barcelona llega un nuevo cóctel molotov para agitarnos el esqueleto: The Rowchess presentan su primer EP, Pricked but not totally dead, seis disparos directos al corazón del punk, el garage y el rock’n’roll más deslenguado.

Su carta de presentación es tan sencilla como efectiva: no vienen a inventar nada, pero sí a darle otra vuelta de tuerca a los sospechosos habituales —Flamin’ Groovies, Ramones o Cramps— para recordarnos que esto va de pasarlo bien, que la vida son cuatro días (y dos de ellos con resaca).

El EP, que ya se puede escuchar en su Bandcamp mientras esperan el prensado en vinilo, es una especie de fiesta macabra en la que Jeffrey Lee Pierce, los Cramps, los Pistols y los Stray Cats se montan una bacanal de twang, reverb y distorsión. Y vaya si funciona.

¿Qué hay dentro de este animal? Para empezar, “Colera Boys”, que abre el EP con un golpe de rock and roll crudo pero con pegada punk y un saxo infeccioso que se adueña del tema con un solo tan sucio como brillante. Después llega “Lobster In My Pants”, dedicada a una prima marítima del grillo de la portada (y con mucho carácter): un número siniestro de espíritu crampoide, en el que el saxofón vuelve a ponerse chulapo y roba el protagonismo a media canción. “22.000 Zulus” es, como dicen ellos, una prima macabra del “Peter Gunn”, con el saxo marcando terreno desde la intro hasta un solo que huele a humo y asfalto.

Pero no todo es viento: “Cocky Bastard” mete la guitarra en primera y regala un solo salvaje de esos que hacen saltar los plomos. Y si hay que destacar un momento hipnótico, ese es “The Crown”, con su riff en bucle cual mantra eléctrico, hasta que la voz entra como un mordisco y el saxo remata con una embestida que podría haber firmado Steve Mackay en el Fun House de los Stooges.

En resumen, Pricked but not totally dead no es solo un debut: es una declaración de intenciones. The Rowchess han venido para sudar, hacer ruido y que nos quitemos la vergüenza bailando como posesos. Si el rock and roll estaba medio muerto, ellos acaban de darle un buen chute de vida.

Texto: J.F. León

 

 

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