
Hay festivales con palmeras hinchables y confeti biodegradable, y luego está el DalecandELA Fest, que prefiere la música con propósito y el corazón en la garganta. Del 18 al 21 de septiembre, el Puerto Viejo de Getxo volverá a convertirse en un escenario único donde el rock, el pop y la solidaridad se dan la mano para poner el foco en la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica).
Cuatro jornadas con entrada gratuita, para visibilizar, celebrar y, sobre todo, recaudar fondos para la investigación de esta cruel enfermedad.
Este año, el cartel viene cargado de nombres que combinan músculo escénico y compromiso: Iván Ferreiro, León Benavente, Coti, Los Zigarros, Gari, Susan Santos, Akatz, Drugos, Sotomonte o Carlos Ares, entre otros. A ellos se suman The Half Nelsons, Garbayo, Fizzz, Moses & The Tablets, Los Toldos, Hornies, Swingtronics, Santi Guzmán y hasta una banda para los más pequeños: The Rock&Kids Band. Diversidad estilística, pero unidad de intenciones: música con alma.

El festival, organizado por la asociación DalecandELA, no se queda en los conciertos. Habrá actividades deportivas, propuestas artísticas, planes familiares y hasta una cuidada oferta gastronómica. Todo pensado para que el ambiente sea festivo, inclusivo y, por qué no, esperanzador. Porque si algo defiende esta iniciativa nacida en 2019 es que el camino importa tanto como la meta, y que el optimismo también puede ser una forma de resistencia.
DalecandELA ha demostrado que se puede batallar contra una enfermedad devastadora con alegría y con creatividad: retos deportivos, charlas, exposiciones, viajes y hasta una banda sonora grabada por músicos de Getxo forman parte de su historial combativo. El festival es, probablemente, su mayor altavoz: un grito colectivo que suena a guitarras afiladas, a estribillos coreables y a una comunidad que no se rinde.
Así que ya lo sabes: si quieres disfrutar de buena música con una causa de fondo que te remueve por dentro, del 18 al 21 de septiembre tu sitio está en Getxo. Porque pocas cosas son tan punk como pelearle a la ELA con un escenario, unas birras frías y el volumen al once.
Texto: Carlos López







