Discomático

Pearl Harbor & The Explosions (Liberation Hall)

 

Compartieron escenario con los Clash y con Police; su cantante y cara visible, la carismática Pearl E. Gates, había estado en nomina con los Tubes; pero aún y con todo, Pearl Harbor no hicieron mucho ruido una vez editaron este debut, lanzado originalmente por Warner Brothers en 1980. Ahora se ve reeditado por la disquera Liberation Hall, con el añadido de 7 cortes en cd, 1 si es la edición en vinilo.

Algunos achacan la mala suerte del grupo a la mala elección del nombre: «No fue una decisión muy inteligente llamar al grupo Pearl Harbor y las explosiones, porque a algunos americanos no les gustó», comentaba recientemente Pearl Gates, actualmente batallando a un cáncer que se encuentra en remisión. La verdad, creo que la banda fue víctima de las circunstancias. Pearl Harbor suenan como si fueran una versión amable de Devo, aunque también funcionan como buenos contrincantes para B-52’s, y, sin lugar a dudas, pasan por ser primos hermanos de los Motels.

Por estas pistas, querido lector, habrás visto que la banda podía encasillarse en un tardío post punk, la alegre new wave e incluso el enérgico power pop de entonces. Prefiero llamarlo rock and roll, sin más. El disco es atrayente, atractivo y adictivo, pero creo que siempre hay un momento en el que no caben todas las bandas que por calidad debieran triunfar. ¿Porqué les fue bien a las bandas citadas y no a ellos? Pues nunca hay una razón científica para ello. ¿Por qué triunfaron Grand Funk y no los Flamin’ Groovies? ¿Por qué les fue tan bien a los Black Crowes y tan mal a Screamin’ Cheetah Wheelies? Imagino que hay que quedarse con aquella frase que dice que el público es soberano.

Lo que importa ahora es re-descubrir ese puñado de gemas que esconde el álbum: «The Big One», «Drivin’» o la canción que debió ser un éxito, «You Got It (Release It)». La personalidad de Gates es excelsa, pero imagino que en el mundo de entonces no había hueco para tanta chica al frente de un grupo. Recordemos que este álbum y el debut de los Pretenders coincidieron en el tiempo.  ¿Queda, pues, algo por añadir? Bueno, Gates se casó con Paul Simonon de los Clash y se marchó a vivir a Inglaterra, donde grabó un disco junto a un puñado de indeseables procedentes de los propios Clash, los Blockheads… ¡Y Wilko Johnson!

 

Texto: Sergio Martos

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