
¡Qué bien lo pasamos con el homeless JP y su banda! hasta nos pusimos a bailar! Dicen que los vascos… y los “ruteros” nacemos con un palo de escoba dentro de nuestra columna y creo que hasta será verdad. Vimos a JP, con su pinta total de homeless más que de outlaw o punk, al salir de la prueba de sonido y a sus excelentes músicos, aunque con menos look, y ya pensamos que íbamos a divertirnos.
Así fue desde un principio en el que comenzó con los temas de su último disco, “JP Harris Is A Trash Fire”, producido por su amigo JD McPherson. Nos recomendó que fuéramos a verlo mañana a Bilbao y así haremos. Como joven zorro que es ya, arrancó con la muy honky tonk ‘Old Fox’ y ya se palpó la alegría y ganas de bailar en las primeras filas. Por cierto, buen sonido y buena sala que no conocíamos. También buena organización por parte de la asociación de baile en línea de Gasteiz “Sweet Country Boots”. Qué bueno lo que lleva haciendo esta simpática gente hace casi una década y, sobre todo, organizando conciertos y festivales como el de ayer ¡Para que digan que l@s vasc@s no bailan!

Tras su clásico de las carreteras ‘Hard Road’ y ‘Badly Bent’ regresó al último trabajo con otro hit para el futuro como ‘Trash Fire’. Ya andábamos flipando con esa especie de becarios Magas con pintas de religiosos, pero de los de verdad. El guitarra solista metía un perfecto trémolo a sus logrados punteos y sus peleas constantes con la destacada pedal steel guitar era fuente de felicidad para nuestros oídos. Por cierto, destacar el religioso slogan del jovencísimo que tocaba la citada pedal, con los presidentes del monte Rushmore cambiados por los últimos Papas.
Hacia la mitad del concierto salió a tocar el violín el líder de los Moonshine Wagon que lo bordó en la preciosa, melódica y entrañable ‘East Alabama’ para luego viajar con ellos a ‘South Oklahoma’. Nos recordaron a los mejores tiempos de Steve Earle, pero también a todos esos “Honky Tonk Losers” encabezados por Waylon Jennings, Willie Nelson y el recientemente desaparecido Kris Kristofferson. Hasta nos pareció que se marcó una versión de Kris o al menos nos acordamos de su ‘Me & Bobby McGee’ y el ‘Help Me Making Through The Night’.
Confirmamos que es verdad eso de ‘When I Quit Drinking’ pues bebían birra sin plomo y agua. Nos contó divertidas historias entre algunas canciones y hasta viajó a mediados del siglo pasado con algún clásico del Bakersfield Sound. Ya hacia el final de los más de 20 temas nos emocionó con la preciosidad calmada de otro futuro clásico ‘To The Doves’ en la que volvió a brillar esa deliciosa pedal steel guitar. Pena que nos faltaran esos estupendos coros femeninos del último trabajo. Viajaron a su particular blues con ‘JP’s Florida Blues’ y nos cantó a su pasado más oscuro con sus ‘Dark Thoughts’.
Hacia el final empuñó su guitarra eléctrica negra de tonos graves y fue una gozada eléctrica más rock que country con ‘Beautiful World’ y los bises. También ayudó al gran fin de fiesta el regreso del violín de los Moonshine Wagon. ¡Toda la parroquia muy contenta y también el propio JP que agotó los vinilos disponibles, al menos los de su último disco. Se nos ha olvidado mencionar a los muchos presentes con sus gorras y look de camioneros que también disfrutaron lo suyo. ¡Volveremos en la próxima y esperemos siga con su frondosa barba sin tocar y con los “sorprendentes” (no sabemos qué otro adjetivo poner meter a esos excelentes músicos carentes de look) The Tough Choices que son, sin duda, una buena nueva elección.
Texto: Txema Mañeru
Fotografías: Jose Mari Castellanos







¡Te ha traicionado el subconsciente! los Honky tonk de Waylon eran «Heroes «,los «Losers» somos los de Arnau.