Encuentros

Esplendor Geométrico, la música entendida como ruido y repetición

Surgidos de violenta mitosis del magma original en el que se gestaba el comienzo de El Aviador Dro y sus Obreros Especializados a comienzos de los 80, Esplendor Geométrico  (E.G.) apostó por una línea ruidista e industrial en el que primaban ritmos frente a melodías.

Con estrategias similares a las de terroristas musicales como Throbbing Gristle rompieron el hielo con un ya mítico Necrosis en la Poya (Tic Tac, 1981) iniciando una trayectoria ininterrumpida hasta nuestros días. Estrenan ahora nuevo trabajo, Strepitus Rhythmicus, editado por Geometrika Records, su sello de siempre del que se encarga Andrés Noarbe, amigo de E.G. desde los comienzos y Obrero Especializado exiliado como el núcleo original de la banda.

La misma funciona desde los 90 como dúo, el formado por Saverio Evangelista (desde Roma) y Arturo Lanza (desde Islamabad) con el que nos hemos puesto en contacto buscando información. No es fácil cazarles en el escenario pero este fin de semana ofrecen dos conciertos: viernes 25/10 en 16 Toneladas (junto a Spammerheads) y sábado 26/10 en Salamandra (junto a Portion Kontrol y Dive (Geistform). Más info: https://eclipsegroup.es/agenda/

¿Qué es lo que os ha llevado a vivir geográficamente tan lejos?

Motivos personales y profesionales. Yo trabajo como agregado comercial en la embajada de España y Saverio nació en Roma, pero su madre es española

¿Cómo hacéis para poder funcionar desde la distancia?

Pues es muy fácil: lo coordinamos todo a través de la red: compartimos los ficheros con Dropbox. Llevamos años trabajando así. Trabajar desde la distancia ha sido siempre parte de nuestra dinámica, especialmente en los últimos años. Vivir en lugares tan diferentes como Pekín, Shanghái, Islamabad, Tokio o Roma presenta ciertos desafíos logísticos, pero gracias a la tecnología, mantenemos una comunicación constante y fluida. Compartimos ideas, pistas, grabaciones y mezclas a través de internet, lo que nos permite colaborar a pesar de estar en diferentes partes del mundo. No necesitamos estar físicamente juntos para crear, nuestra visión es una visión compartida. La distancia no es una limitación más bien nos ayuda a mantener viva la actividad del grupo.

¿Es así entonces como habéis elaborado, por ejemplo, vuestro nuevo disco?

Como ya hemos dicho, llevamos años trabajando de esta forma. Cada uno de nosotros trabaja desde su estudio en su ciudad —ya sea Islamabad o Roma—. El proceso es muy colaborativo y, al mismo tiempo, bastante libre; no seguimos un esquema rígido ni una fórmula preestablecida.

Contadme del proceso de grabación, producción, masterización y demás. ¿Dónde lo habéis hecho? ¿Cómo se han elegido las personas para cada etapa?

Prácticamente trabajamos casi exclusivamente con ordenadores y iPads. Cuando sentimos que las piezas han tomado forma, pasamos a la fase siguiente, la masterización. En realidad, para este álbum, hicimos antes una pre-masterización con de nuestro gran amigo Uwe Schmidt (AtomTM). La fase final, la de la materización, fue a cargo de Luca Spagnoletti, un músico que vive en Roma y que lleva colaborando con nosotros desde hace más de treinta años. Para estas fases elegimos músicos que conocen bien nuestra música y, sobre todo, son buenos amigos.

¿Seguís un proceso concreto para la composición de los temas normalmente?

El enfoque es muy sencillo y es siempre el mismo desde el principio. En general empezamos con un ritmo, un loop, cuando estamos convencidos de que nos gusta le vamos poniendo otros sonidos que pueden ser voces o ruidos.

¿Os sentís al margen de la escena musical de nuestro país?

Te diría que sí, pero eso no es algo nuevo ni algo que nos preocupe. Nuestro enfoque siempre ha sido experimentar con estructuras y ritmos poco convencionales, y eso no siempre encaja con lo que se entiende por «escena musical» en España. Para nosotros, estar al margen es una posición natural. No buscamos la aprobación. Es precisamente en esa resistencia a encajar, donde encontramos nuestra identidad.

¿Crees que el hecho de vivir fuera de España acrecenta la deslocalización musical geográfica de vuestra música?

No es solo el hecho de vivir fuera de España que nos aleja de cualquier localización musical concreta. Nuestra música nunca ha estado realmente vinculada a un lugar específico, desde el principio, cuando yo todavía no trabajaba en el extranjero. Siempre nos hemos mantenido libres de cualquier contexto local o tendencia específica. La ubicación física no define nuestra identidad.

¿Seguís algo de lo que se hace por aquí dentro de las coordenadas musicales en las que os movéis?

No solemos seguir de cerca lo que se hace por aquí o en otros lugares. Aunque conocemos a algunos artistas y proyectos que pueden compartir ciertos intereses o enfoques, siempre hemos seguido nuestra propia intuición sin mirar demasiado a nuestro alrededor.

¿Os resulta más fácil la colaboración con artistas extranjeros?

Te diría que la colaboración con artistas extranjeros no es necesariamente más fácil, depende. Quizá hayamos tenido más oportunidades de conocer a músicos extranjeros que españoles. Desde nuestros inicios, nuestra música ha tenido más un carácter internacional, lo que nos ha permitido conectar con artistas afines sin importar su lugar de origen.

Hace nada estabais celebrando los 40 años de trayectoria del grupo. ¿Qué es lo que os ha mantenido con una actividad envidiable todo este tiempo?

Al fin y al cabo, 40 es solamente un número, y en 2025 ya serán 45. La independencia y la libertad han sido fundamentales para llegar hasta aquí. Nunca hemos dependido de las modas ni del mercado; hemos seguido nuestro propio camino, sin preocuparnos por lo que es popular o comercialmente viable.

¿Cuál es el secreto para mantener esa independencia de manera constante?

Gracias a Andrés Noarbe, de Geometrik Records, que en todos estos años ha publicado la mayor parte de nuestros discos, y gracias a que no necesitamos vivir de la música, hemos tenido la flexibilidad suficiente para trabajar a nuestro propio ritmo, sin presiones externas. La música para nosotros no es un trabajo ni una obligación, por eso seguiremos durante muchos años más.

¿Os imagináis en otro sello que no fuera Geometrik, funcionando de otra forma distinta?

Desde el principio, cuando todavía se llamaba Discos Esplendor Geométrico, o incluso antes, Geometrik nos ha dado total libertad para hacer lo que queremos, como queremos y cuando queremos. Esta independencia es esencial para nosotros. Además, Geometrik nos conecta directamente con nuestra audiencia, con la gente que realmente entiende y aprecia lo que hacemos.

En este disco te encuentras términos como Cuántico, gravitación…, y en ocasiones anteriores también aparecen referencias científicas ¿juega un papel importante la ciencia en las cosas que os inspiran?

No realmente. Son muchas las palabras que nos inspiran como títulos para los temas. Son términos sugerentes, que nos gusta como suenan. De la misma manera hemos utilizado también palabras africanas o en esperanto, por ejemplo.

Me ha llamado la atención, quizás por lo que os preguntaba antes por una posible desconexión con España, el tema “Madrid Sur” y las menciones a algo tan específico como los mensajes de los trenes de cercanías ¿Cómo surge la canción?

Podía haber sido un mensaje de un tren de cualquier otro sitio o un anuncio de la tele. Nuestra forma de trabajar no es conceptual, en absoluto. No queremos pasar ningún mensaje a quien nos escucha. Una voz o un sonido que utilizamos en un tema nos tiene que gustar por cómo suena, nada más. Igual que sucede con el título de un tema.

Contadme el origen del título del disco.

Muy fácil: simplemente nos gustaba como sonaba en latín…

¿Buscáis la evolución o exploración de cosas nuevas o diferentes en este trabajo?

Es una evolución natural, espontánea, y nos damos cuenta siempre a posteriori de los cambios. No es programado a priori.

¿Habéis terminado introduciendo de manera premeditada o no algo en concreto en este disco con respecto a vuestras últimas entregas?

Nada en concreto…

¿Qué importancia concedéis a los directos? ¿Desarrolláis algo en especial diferente, más allá de lo que se puede escuchar en vuestros discos?

Sí, para los directos hay más premeditación, obviamente. Elegimos los temas que vamos a tocar, que no necesariamente coinciden con los temas de la última entrega, tocamos siempre temas nuevos, inéditos… pero luego improvisamos mucho y cada directo es diferente del anterior.

¿Cómo encaráis la gira del disco? ¿Dónde notáis que se os recibe con mayor cariño?

Nuestro objetivo es pasarlo bien en el escenario y creemos que eso se nota, por eso en general el público se involucra mucho. No todos los públicos expresan el cariño de la misma forma. En España llevamos muchos años en los cuales el público lo demuestra de forma evidente Y así será, estamos seguros, en las próximas actuaciones de Valencia y Madrid.

 ¿Cuál es en vuestra opinión el perfil típico de un oyente habitual de vuestros conciertos?

Si es un oyente habitual de nuestros conciertos, entonces me imagino que sea alguien que aprecia el ruido, la distorsión y la repetición hipnótica. A menudo son seguidores de la música industrial, de la electrónica, del noise. Aunque con el tiempo el público ha ido cambiando, hay gente de todas las generaciones y, afortunadamente, no solo seguidores de la música industrial.

 

Texto: Tomás González Lezana

Fotos: José Carlos Nievas

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