Sin novedad en el frente. Y ya nos sirve. Cada cierto tiempo Jon Spencer nos suelta una buena dosis de adrenalina que nunca baja del notable, aunque sea justo decir que pocas veces alcanza el excelente. Pero, insisto, ya nos sirve. Saber que de vez en cuando vas a encontrarte con su histrionismo rock que reformula con gusto los parámetros del rock clásico, el garage, el punk y el blues es una garantía. Lo hace esta vez acompañado por un par de miembros de los Bobby Lees, Kendall Wind y Macky Spider Bowman que, la verdad, están espléndidos en su papel de acompañantes del genio de Spencer. Alguien que no necesita mucho más de diecinueve minutos para despacharse las ocho canciones del disco. Sin aranceles. Intenso de principio a fin. Demostrando que, aunque no apriete el acelerador compositivamente, está por encima de la gran mayoría de los mortales cuando se trata de fcaturar punk & blues como en «Wrong» o de retorcer el rockabilly en «Fancy Pants», mi favorita. Como apuntaba, no llega al excelente, pero lo roza, otra vez. Y no hace prisioneros.
Eduardo Izquierdo







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@ruta66 Buen disco.