Encuentros

The Tea Party, la alegría de disfrutar tocando después de tanto tiempo

 

 

 

 

Fuertemente influenciados por las maneras de entender el que algunos llaman heavy blues de grandes bandas como Led Zeppelin, y con una mente siempre abierta para la inclusión en su música de elementos de culturas exóticas, los canadienses The Tea Party pueden presumir de una trayectoria que se inició hace la friolera de 31 años. Aunque en los últimos tiempos se concedieron un descanso para dedicarse a sus quehaceres por separado, han decidido volver editando un nuevo disco, Blood Moon Rising, en el que recogen un EP autoeditado en 2019, Black River, y material que han grabado estos últimos cinco años.

Hemos estado charlando a distancia con Jeff Martin, el cantante del trío que vive en Windsor (Canadá), sobre su actividad y planes más inmediatos. Halagado por el interés que ha suscitado su regreso en Europa, donde llevan mucho tiempo sin venir, la conversación comienza indicando las dificultades de tener a Stuart Chatwood, el bajista, viviendo en la costa oeste de Canadá a unas 8000 millas de distancia y a Jeff Burrows, batería, residiendo en Australia.

¿Cómo os afectó todo el confinamiento debido al COVID?

Tuvimos que cancelar tres giras canadienses, dos más en Australia. Queríamos hacer algo en Europa pero ahora leyendo las noticias de lo que está ocurriendo de nuevo… Imagino que todo puede volver a pasar igual aquí en Canadá y en América. Es cuestión de ver si la gente se muestra concienciada. Pero vamos ¡me encanta volver de nuevo! Ver al resto de la banda, escribir juntos, ir a tocar a sitios… Simplemente hacer lo que hemos estado acostumbrados a hacer estos últimos 30 años.

¿Tenéis entonces idea de venir a tocar a Europa?

No tenemos todavía nada cerrado allí. Empezamos con un par de cosas aquí en Canadá. Si la cosa sigue bien, iremos a Australia. Personalmente, y hablo exclusivamente por mí no por el resto de la banda, me encantaría poder ir a Europa y abrir para otra banda más grande y justo después de esa gira hacer una nuestra, aunque sea en clubs más pequeños. Simplemente para llegar a más ojos y oídos porque ha pasado tanto tiempo y vas a ponerte delante de una audiencia de la que, quizás, el 90% no nos ha visto nunca antes. Así que puedes lograr en esa primera gira que al menos la mitad probablemente vaya a verte la próxima vez.

¿Cómo decidisteis volver a tocar juntos después de tanto tiempo?

Paramos porque nos cansamos los unos de los otros, como un matrimonio. Estuvo bien empezar nuestras propias cosas. Yo hice radio, me dediqué a obras de caridad, Stuart hizo música para videojuegos y Jeff empezó su trabajo en solitario. Yo empecé otros proyectos con otra gente. Nuestro antiguo agente, que es el actual, estaba recibiendo ofertas descabelladas para que empezáramos a hacer algo juntos de nuevo y finalmente lo hicimos. Fue como empezar una nueva banda de nuevo. Ha estado bien. Desde entonces, con los ensayos, nos hemos vuelto a comunicar mejor, lo pasamos bien escribiendo y tocando juntos. Es un buen estilo de vida si todos somos más maduros. Es divertido ser un tío de 50 años ahora, es mucho más fácil estar en una banda que cuando tienes 20 ó 30 años. No te das cuenta de lo inmaduro que puedes llegar a ser.

¿Cómo habéis hecho viviendo tan lejos para componer nuevos temas?

Lo bueno de cómo escribimos y componemos en la actualidad es que justo antes de una gira australiana que tenemos, nos juntamos un par de semanas, escribimos allí y después de tocar nos quedamos otras dos semanas para trabajar. La última sesión grande que hicimos fue donde Stuart. Jeff voló unas 12 horas y yo unas 6 hasta ese sitio y empezamos a escribir y ensayar el material nuevo y terminamos grabándolo. Y la verdad es que lo pasamos realmente bien. Ya no es el mismo viejo local de ensayo en la misma ciudad. Yo creo que así atrapamos las buenas vibraciones haciendo algo diferente.

¿Habéis contado con ayuda en la producción cuando grabáis?

Siempre hay un ingeniero local en cada estudio, que es a quien, por ejemplo, Jeff les dice que quiere que su batería suene así. Y lo único que hicimos distinto esta vez es contar con un amigo en donde vivo para que hiciera las mezclas. Su nombre es Martin Bak. Es fenomenal. Yo hago un disco por Navidad con unos amigos todos los años y tocamos en un gran casino aquí en Windsor. Hacemos una actuación y todos lo que sacamos va para la beneficencia. Y Martin es el ingeniero de sonido y el que se encarga de toda la producción.

Hay quien etiqueta vuestra música como Moroccan Roll, pero el caso es que en este disco sonáis a banda norteamericana contundente. ¿Es una evolución?

No, no es una evolución. Lo mejor de The Tea Party es nuestro público, que realmente disfruta escuchándonos. Yo creo que les gusta cuando cambiamos. Podemos hacer casi cualquier cosa que queramos. Si estamos escribiendo una canción y consideramos que necesita un sitar, un djembe o una tambura se la añadimos. Jeff y yo le decimos a Stuart: prueba esta guitarra, porque es muy buen guitarrista. Le animamos a que haga solos y los extienda y finalmente nos hace caso. A Mark, que se encargó de mezclarlo, le indicamos que se hiciera que esos solos de guitarra sonasen realmente altos.

Habeis hecho una versión de Led Zeppelin en el disco, pero explicadme las versiones de «Isolation» y «Everyday is like Sunday»

Todos esos grupos eran nuestros favoritos cuando estábamos en el instituto. Por supuesto que nos gustaba entonces Led Zeppelin, pero lo cierto es que nos gustaba todo tipo de música, y por ello ahora decidimos hacer versiones de todo aquello. Y son tan fáciles de hacer porque, aunque estábamos separados, nos organizamos para que cada uno hiciera su parte y juntamos todo prácticamente en un día. No es mi forma preferida de hacer las cosas, pero en este caso, funcionó. Conocíamos las canciones, los grupos, son clásicos. Creo que alguna vez alguien nos pidió tocar en directo alguna de los Smiths o del propio Morrissey, y ahora nos dijimos por qué no.

El caso es que, si bien la de Joy Division suena fiel a la original, la de Morrissey os la traéis a vuestro terreno.

Sí es cierto que es más evidente que con «Isolation». Pues te digo que podríamos haber cantado mucho más parecido a como lo hace Morrissey. Es una canción muy agradable y fácil de hacer. No tuvimos que hacer muchísimo esfuerzo. Nos pusimos y salió todo en una toma.

¿Soléis hacer muchas versiones en vuestros repertorios?

Hicimos una versión de «Paint it, black» de los Stones, pero no sé si terminó en algún disco. Fue para una película pero no recuerdo si finalmente se editó. Hemos hecho versiones de dos canciones de Daniel Lenois, «The maker» y «The messenger». Creo que es un artista oscuro para el oyente promedio pero nosotros pensamos que es fenomenal, y siendo canadiense…

¿Guardais un recuerdo especial de algún momento concreto de todos estos años de trayectoria de la banda?

Sí, hicimos un show en 2003 en Toronto, un gran acto de beneficencia. Tocaban Rush, ACDC, Rolling Stones…, un gran festival con 500.000 personas y estar en los camerinos con todos ellos, hacernos fotos con los Rolling Stones. Fue tremendo. Habíamos tocado en muchos festivales antes 10.000 ó 20.000 personas pero tocar en frente de toda aquella gente … bufff, no podías ver siquiera el final.

Imagino que os lo habrán mencionado miles de veces, pero ¿cómo lleváis la coincidencia de vuestro nombre con el grupo político estadounidense? Por cierto, dejando a un lado las connotaciones políticas que tuvo la cosa luego ¿cómo se decidió en su momento lo del nombre de The Tea Party para el grupo?

El nombre viene de cuando escritores como Kerouac o Ginsberg solían juntarse y se decían, hagamos una tea party y allí fumaban porros, tenían ideas… Nosotros éramos tres tíos que igualmente teníamos nuestras tea parties para crear algo diferente. Ya, eso que mencionas fue un bombazo que no nos hizo ningún favor para nada en Estados Unidos. Nos generó un momento extraño, pero en nuestras canciones nunca hubo nada político. Era más sobre cuestiones universales, como respetar a las mujeres o la guerra, cosas que cualquiera entiende. No hay política en la banda, tenemos nuestras ideas por supuesto, pero eso es cosa nuestra. ¿Me gusta Donald Trump? No, pero no voy a escribir una canción sobre ello.

 

Texto: Tomás González Lezana

Foto: Francesca Ludikar

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