Encuentros

Morgan, «que sean las canciones las que nos guíen»

 

 

Con una década de existencia a sus espaldas, los madrileños Morgan se han convertido en una referencia clara a la hora de hablar de rock con ascendencia americana en nuestro país. Dueños de un sonido grande y de un directo especialmente potente -del cual da testimonio el disco de reciente aparición Home (Live At Circo Price)– han aprovechado la parada pandémica para reflexionar y cocer lento unos temas que aparecen ahora bajo el título unitario The River And The Stone, un tercer disco de estudio, grabado en Francia bajo la batuta del solicitado Campi Campón. De todo ello -y de su inminente presentación en directo- nos habla su vocalista Nina de Juan.

 

Sois una banda curtida en los escenarios, con un directo especialmente intenso que no deja indiferente y reclaman vuestras canciones para ser disfrutadas en todo su esplendor ¿Cómo sobrevive una banda de estas características a casi dos años de restricciones?

Nosotros habíamos planeado terminar la gira y hacer un poco de parón, coger perspectiva y empezar a trabajar en las nuevas ideas, dedicarle tiempo a trastear en las nuevas canciones. Todo se ha alargado mucho más de lo que pensábamos, así que bueno, hemos aprovechado para avanzar de puertas para adentro y ahora estamos deseando que empiece la gira, tenemos muchas ganas de ver qué vida tendrán las nuevas canciones.

Normalmente, cuando un artista publica un directo, como vosotros con Home (Live at Circo Price), aparecido este mismo año, busca un poco cerrar una etapa ¿Es el caso?

Más que cerrar una etapa, llevábamos tiempo queriendo sacar un directo y mientras estábamos trabajando en las nuevas canciones, pensamos que era un buen momento. Recordar cómo había sido la gira, esa sensación de estar en el escenario, en la furgo, de llegar a una nueva ciudad, de las pruebas de sonido… Cuando escuchamos el directo del Price nos trajo tan buenos recuerdos que decidimos que queríamos compartirlo.

Un hecho bastante relevante de este período tan raro ha sido la salida del grupo de Alejandro Ovejero, vuestro bajista, por incompatibilidades ocupacionales. Imagino que esto habrá complicado las cosas…

Claro, supongo que para todos al principio fue difícil pensar que ya no iba a estar, es una parte muy importante de Morgan. Pero al final entiendes, aceptas y agradeces haber podido disfrutar de todo lo tocado, cantado y vivido juntos.

Su sustituto es nada menos que el valenciano Alejandro “Boli” Climent, una leyenda de las cuatro cuerdas que ha pasado por Señor Mostaza, M-Clan o Fito y Fitipaldis ¿Cómo fue su incorporación?

Pues muy natural, él llevaba ya con nosotros mucho tiempo de gira y bueno, fue una alegría que quisiera incorporarse. Tocar con él es un gustazo tremendo y estamos muy contentos de lo que aporta tanto musical como personalmente a la banda.

El título de vuestro nuevo álbum, The River And The Stone, presumo que viene de la letra de la canción “River”, en la que cantas “soy una piedra pero el río sigue y me arrastra hacia abajo” ¿Es una referencia personal o remite a lo difícil que es a veces seguir adelante en algo tan sufrido actualmente como es dedicarse a la cultura?

Es una referencia personal. No exclusivamente sobre la cultura, aunque aquí con la cultura vamos un poco solos, te lo tienes que hacer tu todo a pesar de las circunstancias y de esto trata también. Es una metáfora que para mí a cada rato adquiere distintas dimensiones. Salud mental, sociedad, soledad, el pasado, el futuro

Lo primero que llama la atención de The River And The Stone con respecto a los anteriores discos de estudio (North y Air) es el cambio de productor. De vuestro habitual José Nortes, más especializado en rock de raíz americana, os habéis ido a Francia a grabar junto a Carles Campi Campón, conocido por sus trabajos con Vetusta Morla o Jorge Drexler ¿Cómo ha resultado la experiencia?

Ha sido también muy natural, ha sabido muy bien sumarle su perspectiva a los temas que llevábamos trabajando muchos meses. Además de la experiencia maravillosa que ha sido ir a grabar a Francia, creo que todos hemos estado muy a gusto.

El nuevo trabajo comienza casi desnudo, con una pieza prácticamente a piano y voz, “Hopeless prayer”, que podríamos calificar de pastoral. Aunque siempre ha habido en vuestra música cierta influencia gospel ¿Os habéis vuelto más espirituales?

Personalmente creo que siempre lo hemos sido un poco. Para mi la pandemia ha dado pie a pensar mucho, nosotros hemos hablado mucho y de esas conversaciones han salido cosas que se oyen en el disco, en Hopeless pasa un poco eso.

¿Cómo ha sido la composición del álbum? ¿Existía antes o después un cierto concepto unitario?

Hemos seguido con la misma filosofía de trabajo de siempre. No solemos planear nada con respecto a la canciones, simplemente vamos presentando las ideas y los temas van pidiendo lo que necesitan. Cada uno va aportando su visión, sus sonidos, cómo lo enfoca y poco a poco entre todos vamos sacando un concepto común, pero todo es un proceso vivo que va cambiando a medida que te metes en él. Al final escuchamos las canciones, vemos en qué orden tienen que ir, qué queremos decir y cómo lo queremos decir, etc. Preferimos partir de libertad total y que sean las mismas canciones las que nos guíen.

¿Ha cambiado la dinámica de la banda a la hora de trabajar/acabar las canciones debido a las restricciones y el necesario distanciamiento?

En cuanto pudimos juntarnos, decidimos que lo prioritario era encontrar la manera de poder dedicarle a las canciones el máximo tiempo posible así que decidimos mudarnos juntos a una casa y usar el salón de local.

El disco no sólo cuenta con la producción de Campi Campón, además se ha mezclado por Stuart White (que ha trabajado con Beyoncé) en Los Ángeles y masterizado por Colin Leonard, del prestigioso SING Mastering en Atlanta ¿La apuesta es fuerte, no?

Cuando llegó el momento de pensar en mezclar y masterizar, todos teníamos muy claro cómo queríamos que sonase el disco, sabíamos que había que tirarse a la piscina y bueno, eso hicimos.

Conforme va avanzando el disco el sonido se va haciendo más amplio. Suena a lo grande. Con cierta melancolía, sí, pero con un poderío que lo domina todo y que parece pensado para el directo (sobre todo en “Paranoid road”, que quizá sea el tema más rock que habéis hecho nunca) ¿Váis a tomar al asalto los escenarios en esta gira que -crucemos dedos- parece que al fin nos van a dejar disfrutar?

Desde luego hay ganas de hacerlo, estamos ya currando en el repertorio y si, siempre nos ha gustado el rock, así que poder incorporar Paranoid Fall al concierto nos da la vida.

¿Cómo tenéis pensado llevar estas canciones al directo? ¿Alguna adenda a la formación de cinco piezas habitual de la banda? ¿Alguna novedad que se pueda contar?

Si, maravilla absoluta de contar con Boli al bajo y Gabi Planas tocará percusiones, teclados, acústica, coros… Es una alegría verlos en el escenario.

Otra cosa que resulta especialmente resaltable de The River And The Stone es el tratamiento de las voces, con armonías muy trabajadas que brillan especialmente en canciones como “On and on (wake me up)”, o “River” ¿Te ocupas tú (Nina) de idearlas?

Si, a excepción de Silence Speaks, que el arreglo top de coros del final es de Paco y los del final de Alone. A mi me han gustado desde pequeña las armonías, las voces y el efecto que crean. Con mi madre y mi hermana cantábamos mucho y hacíamos voces y bueno, algo de aquello se me ha quedado.

El primer adelanto del disco, “Alone”, es una canción de nada menos que siete minutos, algo verdaderamente atrevido en estos tiempos de escucha rápida ¿Es una declaración de intenciones?

Bueno, eso y que después de trabajarla y que llegase a como está ahora, nos parecía que todas las partes eran necesarias, no queríamos prescindir de nada, una vez habíamos contado la historia de esta manera nos pareció que así es como debía quedarse.

Imagino que el disco tendrá edición física, en ese sentido me ha llamado la atención que al inicio de “A kind of love” -que supongo abriría la segunda cara de un vinilo por encontrarse justo en el ecuador del disco- se imite el scratch de una aguja ¿Reivindicáis este formato?

Claro, somos fans del vinilo. Personalmente creo que todos los formatos son compatibles, al final tengo cds, vinilos y también escucho música en streaming.

En North aparecía “Volver” como extra, en Air, la celebrada “Sargento de hierro” y en el nuevo disco está “Un recuerdo y su rey” ¿No ha habido tentación de convertir estas canciones aisladas en todo un disco en castellano? ¿Cómo surgen estas canciones?

No, la verdad es que siempre ha sido más casualidad que otra cosa. En este disco este tema acabó entrando más por cómo la fuimos trabajando musicalmente que por el idioma. Salen igual que los demás, simplemente salen menos.

Por último ¿Qué sensaciones tenéis de cara a la inminente gira y lo que pueda deparar el futuro?

Ganas, muchas ganas. La verdad es que cuanto más se acerca, cuando estamos ensayando y ya te imaginas un poco cómo los temas se van a ir asentando en el repertorio, entran muchas ganas de presentarlo y de ver el feedback, de ver si con estas nuevas canciones podemos seguir saliendo del concierto con la sensación de haber disfrutado y con suerte haber hecho disfrutar al público.

 

Texto: Juanjo Frontera

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