Rutas Inéditas

¡Malditos seáis! Dimi Dero

Músicos malditos. Músicos de culto. Músicos a los que sólo conocen cuatro gatos. La atracción por esos artistas cuyos innegables méritos artísticos no reciben la merecida respuesta del público siempre ha estado ahí. El gusto por escarbar en discografías subterráneas y descubrir pequeños tesoros semienterrados es inherente al aficionado al rock menos acomodado. 

Cómo colarse sin invitación en la corte de los milagros

 

Dimi Dero Inc. – Greetings From Trauma (2004, CD) - DiscogsCantante, batería, guitarrista, cadenas, sierra, taladro, productor. Las credenciales que Monsieur Dero ostenta en la información de su página de Facebook, ya de entrada, son más que suficientes para suscitar la atención del melómano curioso. Si a continuación uno observa la interminable lista de bandas y proyectos, colaboraciones y grabaciones en las que ha estado metido, el formulario de inscripción al club del malditismo se rellena solo. Y cuando, finalmente, te sumerges en su música, la admisión es inmediata. Desaparecido desde hace un tiempo en cuanto a giras y lanzamientos, tan buen momento es este como cualquier otro para recordarle y, siempre objetivo principal de esta sección, reivindicarle.

Vista atrás, al sur de Francia y a la típica habitación de adolescente en la que se gestan tantas futuras carreras, exitosas o subterráneas. Suenan Springsteen, Bowie, Elvis o Billy Idol hasta que el clásico amigo del hermano (hermana, en este caso) le abre las puertas de la perdición suministrándole una cinta supurante de punk, tanto galo como internacional. Strychnine, Stooges, New York Dolls, Heartbreakers…Para un chaval cuyos padres llevaban habitualmente a conciertos de música clásica, la semilla del mal ya está sembrada. Faltaba que Closer Records, el mítico sello de Le Havre, empezara a editar material australiano (New Christs, Died Pretty, The Fun Things) para que el destino del chaval quedara sellado, aunque con matices: “a mis compañeros les gustaba más la escena de Sidney, mientras que yo estaba escarbando en la de Melbourne”, reconocía años después.

Inspirado por todos estos nombres, Dero hará sus pinitos mayormente versionándolos en una primera banda llamada Moby Dick. Estamos en 1989 y, de momento, lo suyo es la batería. Pasaría un tiempo hasta que, tomando a Johnny Thunders como referencia, se colgara una guitarra y empezara a escribir su propio material. Aunque nunca abandonará la percusión de forma definitiva, eso sí, usando las baquetas en múltiples ocasiones a lo largo de su carrera, especialmente en trabajos ajenos.

Stream Dimi DERO music | Listen to songs, albums, playlists for free on SoundCloudPero para ver registradas esas primeras canciones debería pasar todavía una década larga, que -eso sí- no pasará mano sobre mano. Ya sea tras los tambores o con la guitarra al cuello se le puede encontrar en las filas de bandas como Chatterbox, en el debut de The Groovers (Sophisticated Boom-Boom, 2001), junto a Freddy Lynxx en Ghost Train (donde coincidirá con Nikki Sudden, padrino y mentor de toda la tropa) y en decenas de aventuras más, absorbiendo conocimientos y ganando experiencia. Hasta que recién pasada la página del nuevo siglo, se estrenará con un primer álbum que sentará las coordenadas sobre las que se moverá -mayormente- toda su producción posterior. Grabado en los estudios ELP! de Labarthe-sur-Lèze, cerca de Toulouse, Good Morning Monsieur Edvard (2002) regurgita lo aprendido, en teoría y en la práctica, ofreciendo once trallazos de una pantanosa electricidad ora contenida, ora desbocada. No cuesta mucho reconocer, en la elegante suciedad que desprenden sus surcos, al Nick Cave de pelucón despeinao, al Lee Pierce de Fire of Love o incluso a la no wave menos demente («Kamilka, June 99» la podrían apadrinar Thurston Moore & co sin demasiados problemas). Pero, aunque en Occitania se come muy bien y el clima es bastante benigno, para ganarse las alubias lo que toca es liar el petate y moverte a la capital. Así que Dimi se trasladaría a París no solo buscando encontrar un público más amplio y receptivo, sino también reclutar músicos que le permitieran ofrecer en directo el material de ese primer álbum. Encontrará lo que anda buscando en Holy Curse, una banda en plena recomposición de la que ficha a tres componentes: Brenko (guitarrista, de nombre real Jean-Luc Barranco), Vinz (Vincent Guilluy, bajista) y Manga (Pascal Manganaro, batería). Y con ello, el proyecto toma visos de grupo en toda regla: “nos llamamos Dimi Dero Inc, porque cuando estábamos tocando mi primer álbum, al principio, tenía sentido hacerlo con el mismo nombre que figuraba en el disco”, recuerda. “Pero después de eso se convirtió en una verdadera banda, lo cual significa que todos se involucraron en el proceso creativo”.

 

Un proceso que desembocará en Greetings from Trauma (2004), nueva andanada de grasiento garage punk atiborrado de ese denso, tóxico high-energy de remite australiano que será una constante en su música. “Hay una especificidad, en la música australiana, difícil de describir. Hay espacio y libertad, y también una ligera melancolía. (…) Nueva York solía tener una escena fantástica y grupos increíbles, pero Australia ofrece algunas de las mejores bandas del planeta”, declaraba en 2010.

Tres años antes, empero, ofrecía el que para mí sigue siendo su mejor trabajo. Trabajando por primera vez en un estudio como Dios manda, en Sisyphus…Window Cleaning (2007), Dero y su pandilla consiguen mostrarse más refinados y a la vez más salvajes que nunca. El sonido en temazos como «You Abandoned Yourself» o «Warschauer Strasse» lo describía a la perfección la nota de Bang! Records, que reeditó el álbum al año siguiente para el mercado europeo: “piensa en una mezcla entre The Scientists, The Birthday Party  y Einstürzende Neubauten, con la personalidad única de este hombre-orquesta y ese especial toque francés que puede recordarte un poco a los viejos discos de Dum Dum Boys. Canciones airadas que van de la mano del sonido pantanoso australiano para llevarte hasta The Drones”. Fin de la cita, como decía aquel.

Sisyphus... Window Cleaning : Dimi Dero Inc.: Amazon.es: CDs y vinilos}Y hasta The Drones se fueron -literalmente- en una primera gira por las Antípodas en 2008. Un viaje en el que no solo pasaron unos días en la casa de campo de Liddiard y compañía, sino en el que se dieron a conocer a un público que no tardó un segundo en reconocerles de los suyos. Surgiría de aquel tour, además, un vínculo con buena parte de la escena que convertiría a Dimi en una especie de anfitrión para todo aquel artista aussie de visita a la Ciudad de la Luz. De hecho, bautizó a la habitación libre de su apartamento como Kangaroom, una suerte de

embajada del rock australiano en París en la que se alojaron docenas de músicos, desde Pete Ross, The Spoils o MJ Halloran a Rob Younger y Kim Salmon.

Retomaría Dimi entonces el contacto con Tex Napalm, un cantante, guitarrista y compositor germano acostumbrado a moverse por rincones y vericuetos, adicto como él mismo a la vertiente menos amable de la música del diablo. Reconociéndose el uno en el otro al instante, en 2007 ya habían grabado juntos unas sesiones en Dortmund, que ahora verían una segunda parte hasta finalizar un álbum firmado a dúo. Sticky Singers (2009), como su propio título (no hará falta explicar el chiste, entiendo), es un álbum sucio y pegajoso. La voz cavernosa de Tex y el fuzz de la guitarra de Dimi se enlazan sobre ritmos de ritual, en una serie de temas oscuros que sabrá apreciar quien le diera buena cera en su momento a discos como el Sour Mash de Beasts of Bourbon o el Thank You de Royal Trux.

Volviendo al vínculo australiano, aquel mismo año se derivaría una colaboración directa, con Rob Younger de protagonista. Habiéndoles visto en directo en París tiempo atrás, y por ende sabiendo de su potencial, el ex Radio Birdman y la banda pudieron finalmente cuadrar agendas. Bajo su labor a la producción perpetrarán Cremation Day In The Court Of Miracles (2010), tercer -y a la postre último- título a nombre de la banda. Tan inspirado y distorsionado como su antecesor, en él la banda no se aparta de sus postulados, mostrándose tan madura como -todavía- rabiosa. Pero tras la gira de presentación, incluida segunda visita al continente austral, la pista de la banda se empieza a difuminar. No así la de su líder, que redobla apariciones, contactos y colaboraciones a un nivel taquicárdico en una primera mitad de la pasada década en que seguirle la pista es todo un reto. Partly Animals : Napalm Tex, Dimi Dero: Amazon.es: CDs y vinilos}Obviando docenas de colaboraciones esporádicas tanto en estudio como en directo, más que nada por cuestión de espacio, cabe mencionar que en 2010 se sienta en los tambores en el debut homónimo de Youpi Youpi Yeah, banda con Joe Hell al frente y en cuyos créditos nos topamos con el violín y la mandolina eléctrica de un tal Warren Ellis. También a la batería, lo encontramos en el primer disco de Tulla Larsen (2012) y trabajando con Black Luna hasta que en 2013 nos regala una segunda entrega junto a Tex Napalm. De nuevo haciendo coña con el título, Partly Animals se aleja -tan solo ligeramente- del garage blues de su predecesor para adentrarse en los sótanos más guarros de los setenta, chutándose Stones y Stooges en vena. Un auténtico cabaret de la decadencia, sudoroso e intoxicado, que sería presentado en Australia (¡cómo no!) en febrero y marzo, en una serie de fechas junto a Brian Henry Hooper, tercer y ocasional crápula en discordia.

Seguirá su nombre apareciendo aquí y allí, invitado en formaciones de directo o en créditos más o menos esperables. Uno de ellos, el que le identifica tras los tambores en el Aether (2014) de Demi Mondaine, revelará un trabajo conjunto que se remonta a dos años antes. Dimi y Béatrice, cantante de la banda, llevaban tiempo diseñando un proyecto musical sobre la obra de Bernie Wrightson, dibujante americano a quien cualquier aficionado al cómic reconocerá como el padre de ese simpático gamberrete que atiende por La Cosa del Pantano. El resultado de esa entente sería finalmente The Color Book (2015), un EP de cinco temas que no vería edición física, pero que se puede contar sin problemas entre su producción oficial. Volverá a trabajar con Demi Mondaine en Paris Désert (2016), nuevo EP tras el que le perdemos un poco las huellas. Las encontraremos de nuevo, poco antes del apagón mundial, metiendo no solo batería sino cadenas, sierra y metalófono en A Comedy Of Horrors (2019), cuarto disco de los australianos Burn in Hell.

Incansable, ubicuo, hiperactivo…no nos dejemos por mencionar que dispone de su propio sello, Stagger Records, fundado en 2006 para editar un doble álbum tributo a Rowland S. Howard y que cuenta entre sus títulos a gente como Wok, Mark Steiner o el propio Tex Napalm y su magnífico Dionysus Rising (2008) en vinilo. Ni tampoco podemos obviar su faceta como compositor de bandas sonoras para diversas obras de teatro y montajes escénicos varios: American Tabloid, Les Derniers Jours de l’Humanité, Lettres de Guerre, etc.

Hablábamos al principio de su página de Facebook, a la cual acudiremos de nuevo para cerrar este artículo rescatando parte de los nombres allí citados, artistas y bandas con los que ha tocado, colaborado o grabado. Una lista interminable pero que, una vez puesta mínimamente en orden su biografía (o tal hemos intentado) sirva para constatar que, si su discografía propia puede saber a poco cuantitativamente, no es de extrañar cuando uno revisa todos los saraos en los que ha estado metido este hombre. Lean y, como a buen seguro muchos les serán familiares, jueguen a saber cuándo y cómo se encontraron Dimi y -por ejemplo- Charles de Goal, Penny Ikinger, François Lebas, Mick Harvey, JP Shilo , Charlie Owen, Jerome Smith, Kim Wolkman, Theo Hakola, Deniz Tek, Ron Peno, Garry Gray, Jeff Dahl o Gil Rose & Les Hydropathes.

Entre otros. Muchos otros.

 

 

Eloy Pérez

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