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The Black Angels, riffs para resucitar / EnRutaEnCasa

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Otoño de 2016, The Black Angels celebran el décimo aniversario de la publicación de su primer álbum Passover con un concierto en el Desert Daze. En paralelo nos enteramos también que andan enfrascados en la grabación del que será su quinto disco grande, que se publicará entrado 2017 –está en la calle desde el 17 de abril-. Y lo que es mejor, casi en navidad el Primavera Sound anuncia una de las primeras fechas de la gira de los de Austin dentro de la programación del festival. Se prodigan poco por la península, así que el nuevo año se presagia interesante y hay que ponerse manos a la obra. Llegada ya la primavera de 2017, subo a Tossa de Mar a reunirme con Marco Costa, amigo y fan número 1 del grupo, juntos vamos a entrevistar a su guitarrista principal, Christian Bland. Grabadora rutera modo on.

Tenéis nuevo disco por fin ¿Cómo ha ido el proceso de grabación?

Empezamos a escribir las canciones en 2014, pero han estado marinando una buena temporada antes de iniciar la grabación. Cuando volvimos a Texas después de estar girando durante mucho tiempo estuvimos trabajando en ellas, asegurándonos de que sonaban bien antes de entrar en el estudio. Luego, durante meses estuvimos intentando encontrar un productor, tratando de cuadrar agendas y todo eso. Al principio hablamos con los chicos de UNKLE.

Ah sí, UNKLE ¿Habíais colaborado con ellos en algunos temas en el pasado, verdad? 

Sí, eso es. Nos conocemos hace algún tiempo y estábamos en conversaciones con Pablo (Clements) y Jim (Lavelle), pero precisamente el día que parecía que iba a cristalizar el acuerdo, recibimos una llamada del que finalmente ha sido nuestro productor para este disco, Phil Ek. Fue una extraña coincidencia. Finalmente nos decidimos por él y ha sido una experiencia fantástica. Empezamos a grabar en septiembre del año pasado en Austin, en los estudios Arlyn. Luego viajamos a Seatlle a finalizar el disco. Grabamos unos 30 temas, así que después de elegir las favoritas para el LP, todavía nos quedan entre 10 y 15 más.

Con todo ese arsenal seguro que editáis nuevo material en breve, algún EP…

Tenemos que pensarlo, no creo que vaya a ser otro álbum entero pero puede que un EP sí salga. Es muy probable que hagamos como con Phosghene Nightmare o Clear Lake Forest, que en principio eran composiciones que quedaron descartadas para el LP anterior. Tenemos que hablar con el sello a ver qué opinan ellos sobre el tema.

Con este disco también habéis cambiado de discográfica, ahora publicaréis con Partisan Records ¿Por qué el cambio en este momento?

Teníamos un acuerdo para publicar dos discos con Blue Horizon y el trato se cumplió. Por otro lado creemos que el cambio a Partisan nos puede ayudar discográficamente. Por el momento todo va estupendamente con ellos.

Anteriormente habíais tardado dos o tres años en publicar otro disco desde la edición del anterior. Nos preguntábamos por qué el proceso se ha alargado más esta vez, a cuatro años en concreto, pero ahora se entiende mejor…

Con nuestro primer disco, Passover (2006), el desarrollo de las canciones se alargó todo lo necesario, continuamos dedicando tiempo hasta encontrar el sonido que queríamos. En este disco hemos vuelto a esa manera de trabajar, por eso el proceso ha tardado más en completarse. Siempre se puede trabajar más rápido, pero en realidad lo que al final importa es la calidad de la grabación. Trabajamos las composiciones juntos mucho antes de empezar a grabar, para aprovechar al máximo las horas que pasamos en el estudio, pues no tenemos uno propio. Un amigo nuestro está construyéndose uno, quizá cuando esté listo podamos pasar horas allí probando cosas… pero de momento trabajamos así.

¿Qué hay de las letras? ¿En qué temáticas habéis encontrado la inspiración esta vez?

En realidad creo que hablamos de la vida real, de cosas tangibles. Tratamos de explicar cómo vemos las cosas con nuestros propios ojos, para que el oyente saque sus propias conclusiones. Quizá Indigo Meadow es un disco diferente al resto en cuanto a las letras, es más conceptual que los otros. Con Death Song creo que volvemos más al prisma interpretativo del que hablaba.

La gente de fuera de Estados Unidos se plantea preocupada el gran cambio político que ha habido en vuestro país ¿Cómo os ha afectado el camino hacia la elección de Trump a la hora de componer?

La verdad es que el álbum estaba casi terminado cuando todo se desencadenó. Pero, tengo que decir, que en Estados Unidos estamos siempre bastante entretenidos con los temas sociales y políticos, continuamente pasan cosas, así que nos sobran referencias para componer (risas).

Es fácil de imaginar (risas). Hablemos del sonido, en Death Song se vislumbran nuevas texturas, pero también se distinguen cosas que recuerdan a los dos primeros álbumes ¿Teníais la intención de volver atrás, de recuperar aquellas sensaciones al mismo tiempo que quizá pensabais en seguir evolucionando?

Sí, yo particularmente he sentido eso. Trabajar con Phil ha sido como volver atrás, a nuestro sonido original. La manera en que hemos trabajado con él es muy similar a cómo trabajamos en nuestros dos primeros LP. Él ha tratado que encontráramos la ecualización que buscábamos antes de ponernos a grabar. Se puede ir adelante y luego solucionarlo técnicamente, pero Phil ha preferido guiarnos a encontrar como queríamos sonar desde el principio. Creo que eso ha sido crucial, sinceramente. Ha funcionado muy bien, así que creo que volveremos a trabajar juntos. La sensación es que ha sabido capturar el sonido que tocamos en directo. Grabamos tocando todos a la vez, como mucho Alex (Maas) vuelve a poner alguna voz, pero nos encanta captar la energía del directo. Al final es eso lo que la gente escucha en nuestras actuaciones, y eso es lo que queremos que reproduzca cuando ponga el disco. Reconozco que en Indigo Meadow quizá perdimos un poco esa perspectiva…

¿Y las guitarras? Es evidente que están más presentes que en el anterior álbum y que tienen un tratamiento diferente. Quizá sea lo primero que viene a la cabeza con la escucha de Currency, el primer single… Suenan muy poderosas otra vez ¿Has usado nuevo material?

Gracias, yo también estoy contento con el resultado… Anteriormente solía usar más Rickenbaker, pero esta vez he usado más Grestch. Siempre trato de investigar con instrumentos y material antiguo, de los sesenta, el sonido es inigualable. Aunque me cuesta encontrar guitarras para zurdos. Se trata de buscar nuevos sonidos, probar pedales diferentes, distorsiones, etc.

¿Qué tal la experiencia de grabar por primera vez en el estudio con Jake García? Nos encanta también su trabajo con su otra banda, The Ripe.

Pues la experiencia ha sido inmejorable. Nos ha ayudado a escribir bastantes canciones, en concreto la última del disco, Life Song, es casi toda suya. Así que no sólo figurará acreditado como compositor, si no que se puede decir que a estas alturas es ya un black angel de pleno derecho.

Todo el mundo habla sobre la consolidación del movimiento neo psych que encabezáis. Pasada ya más de una década después de la gran explosión que supuso la publicación de Passover ¿Cómo ves la escena a día de hoy?

Durante estos diez años he visto crecer la escena enormemente. Cuando nosotros empezamos, en 2004 y 2005, teníamos como referente a Brian Jonestown Massacre, Black Rebel Motorcycle Club, Dead Meadow, Clinic… Pero ahora hay muchas bandas jóvenes. Resulta increíble, hay un montón de festivales. Cuando nosotros montamos el Austin Psych Fest en 2008, conseguimos meter a 650 personas en una sala. Siete años más tarde, en 2015, el festival reunió a 10.000. Es una locura que se haya conseguido eso, además no parece que la cosa frene, más bien parece que continúa creciendo.

Justamente… ¿Reconoces también vuestra influencia en las bandas jóvenes?

Sí, a veces voy a algún bolo con colegas y alguien me dice, “esta gente mola”, y yo le digo “sí joder, mola. Pero mola porque suena a Black Angels” (risas).

(Risas) Has mencionado el festival que tú y Alex Maas codirigís, el Austin Psych Fest (Levitation) ¿Cómo vivisteis el problema que se organizó el año pasado con la meteorología y la suspensión del festival en el rancho? Debió ser muy duro.

Fue realmente muy difícil. Nos ocasionó grabes problemas financieros, así que ahora mismo no podemos volver a organizarlo tal y como era. Tenemos que ir viendo año a año qué sucede. Este 2017 no se va a celebrar, volveremos el año que viene. Sí estamos trabajando en otro evento más pequeño, en formato sala y aquí en Austin, será el 4-6 de mayo, con unas 10 bandas. En 2018 creceremos un poco, pero queremos mantener el formato sala y seguir en el centro de la ciudad, donde se dispone de las infraestructuras necesarias. Montar algo de cero cada año en un lugar al aire libre significa mucha pasta, tiempo y riesgo. Es una tragedia pero no podemos arriesgarlo todo a la meteorología.

Bien pensado, no hay mal que por bien no venga, igual ese tiempo tan variable es lo que influencia a toda la buena música que hay en vuestra ciudad (risas).

Pues igual es eso (risas).

¿Qué nuevas bandas has estado escuchando últimamente? Cuáles nos recomendarías…

Apache Dropout son realmente buenos, es una de mis bandas favoritas. También están Psychic Ills, que tienen un álbum nuevo muy interesante. Luego están Holy Wave, y claro, Night Beats.

Con Night Beats habéis salido de gira bastante… nos gusta mucho el directo de la banda de Danny Lee Blackwell ¿Alguna banda de por aquí que te haya gustado? ¿Qué te pareció la producción que hizo tu compañero Kyle Hunt con Celestial Bums?

El álbum está muy bien. La verdad es que me sorprendió gratamente el resultado que consiguieron.

Hablemos del directo. Por fin habéis anunciado gira europea. Vendréis primero en junio con una fecha en el Primavera Sound, y luego volveréis en septiembre. En España sólo habéis tocado tres veces, dos en el Primavera 2011 y la otra en el Purple Weekend 2013 ¿A qué se debe que aquí no os hayamos visto en sala en vuestro propio tour?

Bueno, en Barcelona tocamos en Apolo como parte del Primavera, además de hacerlo también al aire libre. Recuerdo un muy buen sonido en esa sala aquella noche. No sé, no sabría decirte por qué no hemos venido más a España, yo también me lo pregunto.

¿Y 2018? ¿Vais a volver a otra vez a Europa después de pasar el invierno en vuestro país?

Veremos a ver cómo funciona el disco, la acogida que tiene. El tiempo dirá. De momento tenemos las fechas que tenemos.

Finalmente, es de suponer que el nuevo álbum ocupará gran parte del repertorio en la gira ¿Vais a rescatar también temas que hace tiempo que no tocáis?

Sí, claro. Siempre intentamos que todos los discos que hemos publicado estén representados debidamente en el setlist de las diferentes actuaciones.

Texto: Pacus González Centeno y Marco Costa

Fotos: Alexandra Valenti

DISCOGRAFÍA SELECTA Y PLAYLIST ALTERNATIVA

Se puede decir sin miedo a ruborizarse que los dos primeros álbumes de la banda, Passover (2006) y Directions To See a Ghost (2008), ambos grabados y mezclados por Erik Wofford en Cacophony Recording Studio, Austin (Texas), son auténticas obras maestras, de cabo a rabo. Por la comba que demuestran, por la sofisticación que aportaron a un estilo más que manido, pero sobre todo por la calidad musical de las composiciones. Riffs sureños que surfean avasalladores, melodías que inyectan en los oídos, a ritmo comanche, el jugo de la adormidera.

El EP Black Angel Exit (2008) publicado menos de un mes después de Directions… incluye otros dos pentagramas sagrados del ácido: Surf City Revisited y Paladin’s Last Stand, además de una versión de Black Mountain más que notable, No Satisfaction. Con ese cd inauguran la dinámica de publicar un EP de complemento al LP publicado con anterioridad.

En 2010 vio la luz el DVD de la gira que TBA llevó a cabo con Roky Erickson, cantante y guitarrista de los 13th Flood Elevators, banda texana pionera, en los sesenta, de los sonidos psicodélicos. The Night Of The Vampire incluye algunos de los temas del primer disco de los Elevators, The Psychedelic Sounds Of… (1966) recuperados de la maltrecha memoria de Mr. Erickson, que los tocó abrazado por el enjambre de guitarras de Christian Bland y los suyos. También versionan el Two Headed-Dog y el título que da nombre al disco, ambos de la etapa posterior de Rocky con The Aliens, así como otros himnos. Háganse con una copia sin pensarlo.

Ese mismo 2010 cambian el sello Light in The Attic por Blue Horizon dando pie a una nueva etapa con la publicación de Phosphene Dream, un álbum menos rudo, en el que entran sonidos más beat. Quizá no sea tan redondo como sus predecesores, pero incluye algunas inyecciones de la alquimia marca de la casa: Bad Vibrations y Entrance Song. De esta última se incluyó una deliciosa versión en el EP subsiguiente, Phosgene Nightmare y cinco temas de medio tempo también interesantes. Con Indigo Meadow (2013) quisieron abrirse a otros esquemas compositivos, sin perder la capacidad de generar hits: Don’t Play With Guns, You’re Mine y sobre todo, Evil Things, son prueba de ello. Clare Lake Forest (2014) le siguió, más oscuro.

A ellos hay que sumar, su todavía caliente Death Song, aparecido el pasado abril. A partir de todos ellos, e incluso salvando de la elección los dos primeros LP, obras que no se atreve uno a desmembrar, se podría confeccionar una playlist alternativa a los temas más sonados, y aun así, no bajaría la calidad ¿por qué? simplemente porque poseen la fórmula mágica (ver playlist en la edición web).

Texto: Pacus González Centeno

Artículo publicado en el nº 349 de junio del 2017

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