Rutas Inéditas

Entrevistas Improbables / John Lennon: «Sin Ringo no habrá reunión»

Comenzamos una serie de artículos de ficción donde dejamos volar la fantasía para imaginar un mundo paralelo en el que los hechos han transcurrido de forma diferente a como lo que conocemos. En este universo, John Lennon podría estar vivo y atiende la llamada de nuestro colaborador Jordi Planas, que coincide con el nombre de su zapatería favorita.

Aunque haya pasado medio siglo desde la separación de los Beatles, el mito sigue vigente, ya sea con la enésima reedición de turno, recuperación de grabaciones inéditas o en vivo, 1001 tributos o una desbordante bibliografía diseccionando cualquier anécdota de los de Liverpool. La publicación de la muy esperada autobiografía de John Lennon, “Mind Games”, aporta luz nueva y algunos detalles reveladores, tanto de los Fab Four como de sus andanzas en solitario, así como de su vida íntima. John se desnuda para Ruta 66.

Muy buenas, John, y felicidades por tu libro. Ya nadie pensaba que fueras a escribir tus memorias. ¿Qué te ha motivado a hacerlo?

“Bueno, por un lado está el hecho de que siempre me gustó escribir. Ya sabes, publiqué dos libros en los años sesenta, ‘In His Own Right’ y ‘A Spaniard in the Works’, muy en plan humor absurdo y todo eso. Y desde finales de los setenta, una vez estaba libre de la locura de las giras y la obligación de sacar discos por algún maldito contrato, pues tenía mucho más tiempo libre. Entonces volví a escribir cosas por el estilo, aunque no se han publicado porque no creo que estén al mismo nivel. Tengo por ahí material para un par de libros, pero habría que pulirse mucho… Por otro lado, se ha escrito mucho y mal, tanto sobre los Beatles como sobre mí. Y llega un momento en que piensas, ‘ya vale, no me quiero largar de aquí sin dejar algunas cosas claras’. Me parece bien que se carguen la leyenda de los Beatles, nunca fuimos gurús de nada ni santos, precisamente. Sigo sin entender tanta mitomanía, es casi como una religión y se supone que hacerse adulto significa pensar por uno mismo sin tener que seguir a ningún líder… Pero también se han pasado dos pueblos en el sentido contrario, el libro del imbécil de Albert Goldman y todo tipo de tonterías, dejándome a parir con cosas fuera de contexto o directamente inventadas. Nos vemos en el infierno, Albert”.

Supongo que en parte esos malentendidos han surgido a raíz de tus largos periodos de reclusión.

“Exacto. Ya ocurrió entre 1975 y 1980, cuando decidí dar la espalda al negocio musical y dedicarme a la familia. Todo el mundo se preguntaba cuándo iba a sacar otro disco, o salir a la carretera, cuándo me reuniría otra vez con los Beatles o volvería a jugar a las canicas con Paul. Pero quería quedarme en casa cuidando de Sean, algo que no pude hacer años antes con Julian con toda la locura de la beatlemanía. Y mientras tanto Yoko se ocupaba de los negocios. Ahora puede parecer normal, pero te aseguro que entonces hubo muchas burlas, ya sabes, cuidar niños era de mujeres y traer el pan a casa de hombres. Pues me importaba una mierda lo que pensara la gente. De hecho, no hacía falta traer el pan a casa porque ya lo hacía yo mismo. Y estaba buenísimo (risas)”.

En 1980 regresaste con el disco “Double Fantasy”, con algunas de tus mejores canciones.

“Fueron años de aparente sequía, ni siquiera practicaba con la guitarra. Pero sin darme cuenta estaba almacenando ideas y melodías, y de repente estaba de vacaciones en las Bermudas y fue en plan, ‘boom’, vinieron todas las canciones de golpe, como si yo fuera un médium. Fue catártico, una especie de diario de lo que nos había pasado en esa época”.

Un año después grabaste el single “Under Pressure” con Queen.

“Fue divertido. Al principio querían contar con David Bowie, pero supongo que al enterarse de mi regreso pensaron que quizás yo estaría disponible, y así fue. Me llamó el propio Freddie Mercury, sin mánagers por en medio ni nada. Dijo, ‘Hola, soy Freddie Mercury, de Queen, somos tus mayores fans y nos gustaría que cantaras en nuestro próximo single’. Fue fácil y rápido. Y llegó al número 1. Bowie nunca me lo perdonó (risas). Y eso que yo le ayudé años antes a tener un número 1 con ‘Fame’”.

¿Ya conocías a Queen?

“Sí, claro, su música sonaba a menudo en la radio. ‘Bohemian Rhapsody’ está bien. También me gusta ‘Crazy Little Thing Called Love’, muy Elvis. De hecho, creo que Queen fueron muy buenos con todas esas armonías vocales, supongo que se inspiraron un poco en los Beatles y otro poco en el rock duro. Pero tenían personalidad, no como los pesados de la E.L.O., que se les veía el plumero intentando ser los nuevos Beatles”.

De hecho, Jeff Lynne dijo que su idea al formar la E.L.O. era hacer música a partir de lo que hicisteis los Beatles con “I Am the Walrus”…

“Pues qué mal (risas). Jeff es un jeta, le hubiese gustado ser el quinto Beatle, ha producido a Paul, a George y a Ringo, pero no lo ha conseguido conmigo (risas)”.

¿Es cierto que quiso producirte “Milk & Honey”, tu siguiente disco después de “Double Fantasy”?

“Así es. Pero ya tuve bastantes violines con los Beatles, quería que las canciones sonasen auténticas, casi desnudas. ‘Nobody Told Me’, ‘Real Love’, ‘Free as a Bird’… a mí me suenan bien tal y como se grabaron, en plan austero, casi como si fueran maquetas”.

Pasemos al festival Live Aid, en 1985.

“Queen se llevaron el gato al agua, eso es cosa sabida. Estaban en su mejor momento, y lo aprovecharon. Paul hizo lo de siempre, ‘Let It Be’ y tal, para seguir complaciendo a las amas de casa (risas)”.

Bueno, después de estar tres años en la cárcel en Japón por llevar marihuana, Paul no estaba en muy buena forma, tuvo que ir durante un tiempo a terapia… Y ya no digamos el palo que se llevó con lo de Michael Jackson.

“Sí, el mamarracho ese intentó hacerse también con un buen pellizco de los derechos de las canciones de los Beatles, pero Yoko, que tiene un buen olfato para los negocios, detectó su mierdosa maniobra y pudimos detenerlo a tiempo. Pero es verdad, imagino que si ya fue duro para Paul estar en el trullo, sólo le faltaba que el imbécil de Michael Jackson se quedarse con buena parte de sus derechos de autor en solitario. La carrera de Paul ha sido bastante errática desde entonces… Bueno, el caso es que Geldof quería una reunión de los Beatles en toda regla, y casi lo consiguió. Pero Ringo estaba aún peor que Paul, con sus problemas con el alcohol y las peleas con Barbara. Así que salimos los otros tres Beatles por separado: Paul hizo sus tres canciones típicas, George revivió los tiempos de Bangladesh con Bob Dylan, y yo canté con Elvis Costello ‘All You Need is Love’. Fue la primera vez que salía a un escenario en diez años, desde lo de Elton John”.

Estuvo muy bien, y fue algo inesperado. Luego Costello y tú formasteis una especie de súper grupo, The Ugly Glasses, junto a Roy Orbison, Elton John y Andy Partridge, de XTC, y grabasteis dos discos. ¿Cómo fue la experiencia?

“Muy buena. Costello fue quien realmente dirigió la nave. Ya le conocía de cuando versionó ‘Walking on Thin Ice’, de Yoko. Aunque todos aportamos un poquito, él era el máximo compositor. Yo siempre he sido un poco vago, y además Elton estaba pasando por una de sus etapas bulímicas con todo tipo de sustancias (risas). Me sigue gustando uno de los hits que tuvimos, ‘Veronica’”.

¿Te gustaban XTC?

“Sí, empezaron haciendo un pop-rock nervioso, ya sabes, justo después del punk, pero Andy es muy fan de los Beatles y le fue saliendo esa vena melódica. De hecho, nos conocimos cuando me pidió que les produjera ‘25 O’Clock’, un homenaje a la psicodelia muy logrado. Fue divertido volver a disfrazarme de morsa para el clip de ‘The Mole from the Ministry’. Andy escribió algunas canciones muy chulas para The Ugly Glasses, como ‘The Mayor of Simpleton’. Pero tras la muerte de Roy ya no tenía sentido seguir”.

¿Por cierto, qué te pareció el punk?

“Estaba bien por la energía y la rabia y para acabar con grupos como la E.L.O. (risas). El punk tenía sobre todo la actitud, me recordaba a la época de los Beatles en Hamburgo. En mi libro cuento algunas cosas de esa época salvaje, porque me fastidia que mucha gente asocie siempre a los Beatles con esa imagen pulcra de traje y corbata. Parecíamos unos putos abogados recién salidos de la facultad (risas). Pero cuando acabamos con las malditas giras, en 1966, pudimos otra vez vestirnos como nos dio la gana”.

¿Te gustaba algún grupo punk?

“Canciones sueltas, singles de los Pistols, The Jam o The Clash. Pero estaba mejor la New Wave, ya sabes, Costello, B-52’s, Madness o Pretenders. Aunque siempre he preferido el rock de los 50’s y el reggae”.

¿Y el grunge?

“Lo mismo que el punk, cosas de Nirvana y Pearl Jam, pero no lo suficiente para aguantar un disco entero. Dame buenas canciones que pueda tararear, si no todo son gritos y ruido. Y para escuchar eso pues ya tuve mi ración con Yoko en nuestros primeros discos (risas). Antes prefiero relajarme escuchando música tradicional de Japón o la India”.

Quizás el brit-pop se acercaba más a tus gustos.

“No creas. Todo eso de Oasis contra Blur era repetir otra vez lo de los Beatles contra los Rolling Stones, un montaje de la prensa. Y para escuchar plagios, pues mejor recurre a las bandas originales, ¿no? Sí, tenían algunas canciones decentes, pero me parecían más interesantes Radiohead. Yoko puso voces en un disco de ellos, no recuerdo cuál, justo cuando empezaron a ser más vanguardistas…”

En “Amnesiac”. Es curioso que Yoko, siendo un artista de vanguardia, haya acabado teniendo una carrera como cantante pop.

“Es que el pop es el mejor lenguaje para comunicarse con todo el mundo. El dodecafonismo, el minimalismo y todos esos ismos pueden ser interesantes a ratos, pero diciendo 200 veces ‘number 9’ no conectarás con la mayoría de la gente (risas). Sé que suena muy pedestre, pero ‘Be-Bop-a-Lula’ es insuperable en su inmediatez. Dicho esto, Yoko tiene una mentalidad mucho más amplia que la mía. Tiene lo mejor de ambos mundos. Ella ya estaba metida en la vanguardia, el movimiento Fluxus, Warhol y demás, cuando los Beatles todavía hacíamos el cretino en los escenarios de medio mundo aullando ‘quiero coger tu mano’ (risas)”.

Y Yoko ha ido ganando prestigio con los años.

“Claro. Aún hay gilipollas que creen que ella se lió conmigo por mi dinero. Pero nunca lo necesitó, creció en una familia rica, cosa que la gente olvida. Antes de conocerme ella ya era totalmente autónoma e independiente, además de multifacética. No sé, quizás no tenga la voz más melódica del mundo, y entiendo que en alguna ocasión ponga de los nervios con sus berridos, pero tiene una cabeza mucho más artística que la mía. En el terreno no musical, nunca estaré a su altura, a su lado me siento un aprendiz. Y recuerda que la letra de ‘Imagine’ es casi toda suya, por ejemplo. Además es una de las mayores activistas por la paz que conozco. ¿Sabes esa exposición que hizo donde absolutamente todo era blanco, incluso un ajedrez? Pues en los 80’s envió esas fichas blancas a Reagan y a Gorbachov. Así que quizás Yoko ayudó a acabar con la Guerra Fría (risas).”

En los noventa sólo sacaste un disco nuevo, “Liverpool is my Mecca”, una bonita colección de canciones inspiradas en tu infancia y primera juventud.

“Sí, ya sabes, un poco como esas pequeñas postales que ya hice con ‘In My Life’ o ‘Strawberry Fields Forever’. Y fue una buena excusa para hacer algunos conciertos, igual que ocurrió con ‘Double Fantasy’. Pero nada de giras largas. No tengo ninguna necesidad, no entiendo a Dylan, los Who, los Stones y tal, todos ahí compitiendo a ver quién muere con las botas puestas, básicamente tocando los viejos éxitos de siempre. Yo ya superé todo eso a mediados de los 70, ¿quién necesita esa ansiedad por estar siempre en el candelero, en las portadas? Yo no, te aseguro que sin la fama he vivido la mar de bien. ¿Sabes lo que significa salir a la calle aquí en Manhattan sin que apenas te reconozca nadie ni te incordien? No tiene precio”.

Cambiando de tema. A punto estuviste de morir el 11 de septiembre de 2001…

“Así es. Acababa de salir de una reunión en las Torres Gemelas cuando se escuchó una gran explosión. Todo el mundo miró arriba con incredulidad. Era irreal, como si estuvieses dentro de una película de Godzilla. Eché a correr mientras vi que literalmente me perseguía una nube de escombros. Y entonces un tipo me agarró del brazo y me metió en un bar. Estuvimos escondidos en el lavabo hasta que parecía que todo se había acabado. Cuando salimos, la escena era dantesca, te lo puedes imaginar. En fin, aquel tipo me salvó la vida, estoy vivo de milagro”.

Y llegó Live 8 en el 2005 y lo que parecía improbable: la primera reunión de los cuatro Beatles en treinta y cinco años.

“Otra vez, el bueno de Bob Geldof. Él quería contar con un grupo legendario, y pensó en Pink Floyd o en los Beatles, ambos separados desde hacía décadas. Paul aceptó de inmediato, él siempre ha necesitado a los Beatles, ya sabes, su carrera no ha sido muy buena, y después también necesitaba sentirse querido después de lo de la muerte de Linda… George tenía todavía reciente lo de su cáncer, aparte de que tampoco hemos tenido mucha relación a raíz de su autobiografía ‘I, Me, Mine’, donde me ignoraba totalmente. Eso me molestó mucho y nos distanció bastante, hasta que retomamos el contacto a raíz del proyecto del ‘Anthology’ de los Beatles, a mediados de los 90. Bueno, el caso es que George aceptó, creo que fue su mujer, Olivia, quien le convenció. Pero yo no lo tenía nada claro. Salir a cantar un par de canciones mías, vale, pero un concierto de los Beatles juntos era algo muy fuerte. Al final pensé, qué demonios, es una buena causa, no es por dinero. El que puso más pegas fue Ringo, le va muy bien con los Stones, y con ellos pues ya canta sus tres o cuatro cancioncillas de siempre, no necesita a los Beatles. Pero supongo que su divorcio con Barbara le salió carísimo, así que un poquito de ayuda económica de sus viejos amigos no le iba a ir mal, y aceptó. Al final estuvo bien, tocamos ‘Sgt. Pepper’s’, ‘Revolution’, ‘We Can Work It Out’, ‘Hey Jude’ y… no recuerdo cuál más”.

“While my Guitar Gently Weeps”, con el solo de Clapton, y “Come Together”.

“Sí, a veces veo el vídeo del concierto y me emociono… En el fondo soy un sentimental, a pesar de la imagen de duro y cínico que pueda haber mostrado, es sólo una pose”.

¿Y qué opinas de lo que hacen los Stones?

“Son una farsa. Nada bueno desde… ¿’Start Me Up’? ¿Cuánto hace, cuarenta años? Se dice rápido. Y sé por dónde vas: claro que me repatea que Ringo se fuera con ellos. Aplaudo al bueno de Charlie Watts por largarse para tocar jazz en garitos, de vez en cuando te encuentras a alguien coherente en el podrido negocio de la música. Pero que los Stones ficharan a Ringo me parece una broma de mal gusto. Los fui a ver hace años y eran sólo una caricatura de sí mismos. Y no veas lo ridículo que resulta cuando tocan ‘I Wanna Be Your Man’, con Ringo a la voz y Jagger agitando las maracas y moviendo el culo enfundado en esas mallas (risas). Y mira que es una canción mediocre, que además les dimos a los Stones en sus inicios, cuando no sabían hacer la o con un canuto. Me sabe muy mal, porque sin Ringo nunca volverá a haber una reunión de los Beatles. Es insustituible, sin él seríamos sólo los Threetles. Ya ves, al final Ringo quizás preferirá ser recordado como un Rolling Stone (risas). Su hijo Zak se ofreció para ocupar su lugar, pero le dije que por mí podría irse con los Who. Y eso hizo (risas)”.

¿Qué te parecen las películas que se han hecho sobre los Beatles?

“He visto algunas, pero el problema es el de siempre: quieren explicar una realidad que no han vivido. Todo es a base de ‘alguien dijo que alguien dijo que etc’. Y ninguno de esos directores, guionistas y actores estuvo allí”.

¿Pero hay alguna que te haya parecido interesante?

“Estaba bien ‘Backbeat’, porque hasta entonces todo lo que pasó en Hamburgo no se conocía mucho. Todo el mundo nos preguntaba sobre la locura de las giras, que eran como el ‘Satiricón’ de Fellini, o sobre la inspiración de tal o cual canción. Pero Hamburgo fue nuestra etapa de formación. Sin aquello no hubiesen existido los Beatles, eso seguro. Tocábamos como siete u ocho horas cada día, así que cuando ya fuimos famosos y dábamos un show de media hora, era pan comido. También me gustó una película sobre la época en que estuve en Almería rodando ‘How I Won the War’, en 1966, donde compuse ‘Strawberry Fields’”.

Quizás te refieres a “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, de David Trueba, con el profesor de inglés que va en tu búsqueda para que le aclares algunas dudas sobre letras de los Beatles, cuando vuestros discos aún no las llevaban impresas.

“Esa misma. Como una road movie. Es una aproximación diferente a todo lo de los Beatles. Creo que ése es el camino a seguir: historias sobre los Beatles sin los Beatles, con personajes secundarios que tengan todo el protagonismo”.

¿Has visto ‘Yesterday’, de Danny Boyle?

“Simpática, pero muy Disney. De hecho, los Beatles son sólo una excusa, a mí me pareció la historia de Pinocho, que sale a ver mundo y miente y está el hada madrina y Pepito Grillo y tal. Para niños está bien, pero un poco blanda. Sorprende un poco, viniendo del mismo director de ‘Trainspotting’”.

Y aparte de escribir tus memorias, ¿a qué te dedicas?

“Pues a disfrutar de una merecida jubilación (risas). Nada en especial, alguna vez hacemos algún viaje, y si no, pues en casa se está la mar de bien. Me gusta revisar pelis antiguas, vídeos de Monty Python, no hay nada como unas buenas risas. ¿Conoces a Stevie Riks?

¿El que imita tan bien a los Beatles?

“El mismo, en youtube hay la tira de vídeos, es genial, me encantan sus imitaciones, sobre todo las que hace de Ringo, todo el día con la botella (risas). Y además canta y lo toca todo él. Un auténtico ‘one man show’. Vale más él solo que todos esos grupos de tributo que pretenden ser imitaciones fidedignas y sólo verles con pelucas ya dan grima… En fin, lo mejor a mi edad es poder ejercer de abuelo, eso me ha rejuvenecido. Sean y Charlotte viven cerca, en el Village, y a menudo vienen a vernos con Julia. Tiene ya cinco añitos y es una muñeca. Es muy gracioso verla bailar cuando le toco el ukelele. Y de vez en cuando la llevo al parque o al cine”.

¿Y cómo llevas el hecho de que Yoko sea alcaldesa de NY?

“De fábula. Todo fue a raíz de la exposición retrospectiva que le montaron en el MoMa en el 2015. La gente conectó con ella como nunca lo había hecho antes, y le propusieron presentarse a la alcaldía. ¡Ya lo ves, en 2016, con ochenta y dos años y alcaldesa! Y la acaban de reelegir. Tiene una salud de hierro, nos enterrará a todos. La vida no para de darte sorpresas… Por cierto, ¿te llamabas Planas, verdad?

Pues sí…

“Lo digo porque en mi misma calle hay una zapatería de toda la vida muy buena, se llama Planas. Allí he ido a arreglar zapatos muchas veces y te los dejan mejor que nuevos. Igual el fundador de la tienda era pariente tuyo”.

Pues no tengo ni idea, pero me alegra saber que has tenido una buena relación con un Planas. Lástima que no hayáis grabado nada juntos.

“(Risas). ¿Sabes? Haré una foto de la zapatería y te la enviaré… Oye, tengo que dejarte porque viene a comer un buen amigo, creo que nunca había hablado de él antes en una entrevista porque tiene una vida bastante anónima. No tiene nada que ver con el mundo del rock and roll, y eso me gusta. Se llama Mark Chapman y es el tipo que me salvó la vida el 11/S. Es mi ángel de la guarda”.

 

Texto: Jordi Planas

 

 

 

One Comment

  1. the Walrus

    Muy bueno, me he podido reir bastante. En toda esta pandemia es bueno tener sentido del humor por que Lennon se reiria bastante.

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