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Credence Clearwater Revival en 20 canciones / #EnRutaEnCasa

 

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Quizá su pecado era haber nacido en la bahía y haber despreciado (en lo formal, en lo musical) a los hippies que le rodeaban, pese a compartir con ellos parte de su inconformista mensaje. John Fogerty prefirió trasladarse mentalmente al Mississippi, a los campos de algodón, a las ciénagas y pantanos… Liderando a la Creedence Clearwater Revival creció a la sombra de la British Invasion, pero acabó plantándoles cara, reinando en las listas y convirtiéndose en la banda americana más grande de finales de los sesenta. Sí, la más grande, por encima de los Doors. No necesitaban el poso arty de Morrison y tampoco sentían esa necesidad de ser originales ni cambiar el curso de la historia. Ellos prefirieron aglutinar y reciclar, sin pretensiones, sus influencias: desde el blues a ese implacable vástago llamado rock and roll que se había desatado en la segunda mitad de los cincuenta, cuando ellos todavía eran unos críos. Difícil es escoger lo mejor de su cancionero pero lo vamos a intentar con estas 20. JF León

1)«Have You Ever Seen The Rain?»: Tom, Stu y Doug no pillaron el mensaje. “¿Has visto alguna vez la lluvia / Caer en un día de sol? / Ayer, y días antes / Frío el sol y dura la lluvia / Fue así toda mi vida / Y así por siempre, continúa”. Con calculada frialdad, John Fogerty anticipó el final de la banda. “Los días soleados eran CCR, el tiempo dorado”, reconoce John. “Y yo miraba la lluvia caer sobre nosotros. El título del álbum, Pendulum, también hacía referencia a la ruptura, un péndulo que se movía hacia el lado de los tiempos maravillosos y ahora se movía hacía el otro lado, el lado malo. No creo que la banda se diera cuenta que la canción trataba acerca de nuestra inminente ruptura”. Es una canción sorprendente por el equilibrio que hay entre el dolor durmiente de su interior (el fin de la banda, las difíciles relaciones entre ellos) y la serena paz que te envuelve cuando la escuchas. El melódico estribillo, la áspera voz de John y el cadencioso bajo de Stu Cook son los actores que hacen posible la magia. MANUEL BETETA

2)«Fortunate Son»: “Yo no soy hijo de ningún senador / Yo no soy un hijo afortunado”. Con ese estribillo directo y sencillo, John Fogerty colocaba por primera vez una canción de la CCR en las listas de temas protesta. Cargada de agresividad y de ironía mal disimulada, la letra de «Fortunate Son» ataca directamente el envío de tropas a la guerra de Vietnam convirtiéndose rápidamente en una de las abanderadas del antibelicismo gracias también a una melodía poderosa marcada, cómo no, por la reconocible guitarra de su autor. “Decían que el ochenta por ciento de la gente estaba de acuerdo con la guerra, pero si te fijabas bien solo podías ver problemas”. Palabras del propio Fogerty hablando sobre una canción cuya mecha enciende la boda celebrada el año anterior entre David Eisenhower y Julie Nixon, nieto e hija respectivamente de presidentes de los Estados Unidos, que dio lugar a un buen número de comentarios cuando el primero se libró de acudir a la guerra en el país asiático gracias a su posición social. EDUARDO IZQUIERDO

3)«Wrote a Song For Everyone»: Escrita en su desquiciante 1969, año en que John Fogerty publicó tres álbumes consecutivos. Fue necesario un rígido aislamiento para escribir tal cantidad de temas. Esa incomunicación le obligó a prácticamente no tener contacto con su mujer e hijo, la cual le echó en cara que escribiendo canciones se comunicaba con millones de personas, pero que era incapaz de comunicarse con su propia familia. Este comentario es el origen del estribillo: “Escribí una canción para todos / Y ni siquiera podía hablar contigo”. MANUEL BETETA

4)«Bad Moon Rising»: La canción probablemente más apocalíptica de la Creedence fue compuesta después de ver The Devil And Daniel Webster, inspirada en la escena del huracán. Muchos quisieron ver en esa alarmante letra referencias ocultas a la guerra de Vietnam y, de hecho, los soldados llegaron a adoptarla como himno no oficial de la desastrosa contienda. Para los más cercanos significaba la pérdida de la inocencia de los músicos, el comienzo de las tensiones en el seno de la banda durante un intenso año, 1969, en el que publicaron tres álbumes: Bayou Country (enero), Green River (agosto) y Willy And The Poor Boys (noviembre). «Bad Moon Rising» fue el primer single de adelanto de Green River, en abril, y escaló hasta la segunda posición del Billboard y hasta la cima de la lista de ventas británica. La frase “There’s a bad moon on the rise” fue cambiada incluso por Fogerty en más de una actuación por “There’s a bathroom on the right”, consciente de que era el chiste habitual que se hacía con su canción. J.F. LEÓN

5)«Long As I Can See The Light»: Poniendo punto final a una de sus grabaciones más celebradas, el fantástico Cosmo’s Factory, tropezamos con esta preciosidad. En mi opinión, entre las canciones más bonitas compuestas por el menor de los hermanos. Toda una experiencia escucharla a oscuras, con los ojos cerrados, sintiendo profundamente en el alma ese canto de redención, despedida o regreso empapado en góspel que John canta desde el fondo de las entrañas: “Aunque me vaya / Pronto volveré / Mientas pueda ver la luz”. Sublime. MANEL CELEIRO

6)«Ramble Tamble»: La era psicodélica daba sus últimos coletazos en 1970 si nos ceñimos a referentes discográficos, pues las bandas insignes del movimiento seguían en pie pero las alucinógenas jams con las que sometían a su parroquia estaban transmutando en otra cosa. Era un nuevo y gran periodo de creatividad, pero diferente de lo que se conocía hasta entonces. En Cosmo’s Factory el cuarteto tenía el coraje de abrir con esta pieza, que incluye una machada instrumental de más de cuatro minutos. Su visión psicodélica era intensa, sobria y vertiginosa. No hay notas disonantes, ni ruidos del espacio exterior; era una declaración de principios, un golpe sobre la mesa. Inteligencia, fuerza e intelecto. Venían a mostrar cual era la voz de América en ese momento, la suya. Si querías que el mundo te oyese, el mensaje debía ser claro y alto. John denuncia la paranoia conspirativa, la deconstrucción en pos de la construcción. Todo combina a la perfección: letra, melodía, y la tocada de una banda que parece explotar por los aires cuando finaliza el interludio puramente musical. SERGIO MARTOS

7)«Green River»: Editado en julio de 1969 como segundo single de adelanto de un álbum al que le acabaría dando título, y un nuevo número dos en el Billboard. La familia Fogerty solía llevar a sus hijos al arroyo Putah —cerca de Winters—, a una zona de baños y juegos que permaneció en la memoria de John, aunque con el nombre de Green River. Probablemente fue lo más parecido y cercano que él tuvo en su niñez a esas charcas pantanosas de Luisiana a las que constantemente recurriría en sus canciones. J.F. LEÓN

8)«Molina»: Compañera de disco de canciones tan grandes como «Have You Ever Seen The Rain?» o «Hey Tonight», este es uno de esos temas que solo Fogerty y sus compinches parecían capaces de grabar. Absolutamente adictiva en su sencillez, la banda disfruta con este rock clásico que cuenta la historia de la hija de un alcalde que se lía con el sheriff del condado. Sin mensajes ocultos, ni metáforas ni dobles sentidos. Con el espíritu del rock&roll de los cincuenta. EDUARDO IZQUIERDO

9)«Keep On Chooglin’»: El cuarteto se encontraba cómodo dejándose llevar en los temas más extensos. Permitiendo a los dedos volar por las guitarras mientras la sección de ritmo marcaba ese hipnótico ritmo, lisérgico, tribal, envolvente, que te metía tan dentro de la canción que el final de la misma era como un abrupto despertar. Más de siete minutos, escogidos para cerrar su segundo álbum, de puro sentimiento blues, certificando otra de sus grandes influencias, con John soplando la armónica como si no hubiera un mañana. MANEL CELEIRO

Foto: Ed Caraeff

10)«Looking Out My Back Door»: Homenaje directo al Baskerfield Sound y en concreto a la figura de Buck Owens. Este tema es una maravilla en cada uno de sus dos minutos y veintiún segundos. Aunque los rumores apuntaban a que la canción podía tratar sobre el tema de las drogas basándose en algunas imágenes poco claras, el propio Fogerty se encargó de desmentirlo al asegurar que la letra se la había sugerido Josh, su hijo de tres años. Los hermanos Coen la convirtieron en leyenda como tema central de El Gran Lebowski. EDUARDO IZQUIERDO

11)«Run Through The Jungle»: Posee el riff por el que cabalga la canción, una incesante búsqueda de la angustia y la claustrofobia que tiene todo el raciocinio para que la pieza haya sido versionada por los Cramps y Gun Club. Las canciones de Fogerty tienen un claro matiz cinematográfico, poseen la cualidad de transportarte a fotogramas importantes de tu vida y la de otros. Años después de componerla negó haberse puesto en la piel de un soldado que corre por su vida bajo un mar de metralla. Es obvio que por arte de magia cambió la versión de los hechos. SERGIO MARTOS

12)«Travelin’ Band»: Este es uno de los temas en los que Fogerty, a partir de una letra que habla de las vicisitudes del músico en la carretera, muestra su devoción por el rock&roll de los cincuenta y en concreto por figuras como Jerry Lee Lewis, Chuck Berry o, sobre todo, Little Richard. Tanto es así que los titulares de los derechos del «Good Golly Miss Molly» de Richard llegaron a poner una denuncia por plagio que no llegó a buen puerto. Para regocijo de Fogerty, Jerry Lee cantó la canción a dúo con él en su Last Man Standing. EDUARDO IZQUIERDO

13)«Lodi»: Triste historia de un músico ambulante que no tiene donde caerse muerto. “Hace casi un año que salí a la carretera / En busca de fama y fortuna / En busca de una olla de oro / Las cosas fueron de mal en peor / Supongo que conoces la cantinela / ¡Oh, Dios, atrapado en Lodi otra vez!”. Es la desesperación del que está condenado a vagar por antros de mala muerte en remotos rincones, personificados en Lodi, pequeña población a noventa millas de El Cerrito. Posiblemente un guiño a la desesperanzadora etapa con los Golliwogs. MANUEL BETETA

14)«Up Around The Bend»: Un riff colosal perteneciente también a Cosmo’s Factory y sexto single de una cadena de nueve consecutivos que alcanzaron el Top 10. Provocó cierta confusión en los ingleses, puesto que la expresión “around the bend” significa allí volverse loco de atar. En EE.UU., sin embargo, abrió una pequeña caza de brujas entre aquellos que estaban convencidos de que la Creedence estaba introduciendo ideas comunistas en los jóvenes, convocándoles “junto al gran árbol rojo” al final de la canción. J.F. LEÓN

15)«Proud Mary»: Te encuentres donde te encuentres, sea el mercado, la oficina del INEM o un chiringuito de playa, a la que se escuchen los inconfundibles rasgueos de guitarra la mayoría de los presentes esbozarán una sonrisa y empezarán a balancear la cabeza. Una estructura simple que parte del country soldada a un estribillo de aquellos que se quedan instantáneamente pegados a tu cerebro han hecho de ella una de las canciones rock más conocidas de la historia y pieza de resistencia su álbum Bayou Country. Así como todo un himno en su país de origen. No en vano su letra se refiere a una de las características claves de la sociedad norteamericana. La predisposición a cambiar de lugar de residencia por motivos laborales o, simplemente, para empezar de nuevo. Inspirada en los vapores que remontaban los ríos el tema cuenta la historia de un tipo que se harta a fregar platos en Memphis, que las ha pasado putas en Nueva Orleans y que ahora navega feliz por las aguas en el barco que da título a la composición. MANEL CELEIRO

 

16)«Effigy»: ¿De cuantas canciones célebres han surgido hermanas, primas e hijas? Fogerty clava aquí la rueda de acordes de «Hey Joe» (vía Hendrix), incluso la intención a la entrada del solo que empuñaba el zurdo en las últimas ruedas de la canción. Pero la doble voz que acompaña a la tonada triste (en clave menor, rara escala en la Creedence), hace de esta la más bonita de las hermanas. Stu Cook está inconmensurable, proporcionando un soporte de órdago a la guitarra en la jam final. SERGIO MARTOS

17)«Hey Tonight»: Las cosas cambiaban. Las relaciones se deterioraban y poco después que Pendulum viera la luz Tom Fogerty dejaba la nave. Tirantez que no se nota demasiado en un álbum que contiene dos de sus mayores éxitos. Uno es el que nos ocupa. Un rock&roll festivo y trotón prologado por una chirriante introducción de guitarra que da paso a una cantinela chispeante y espumosa imposible de olvidar. Hecha para ser tocada en vivo y provocar el subidón. Por cierto, a ver si encuentran la conexión con «It Came Out Of The Sky». MANEL CELEIRO

18)«(Wish I Could) Hideaway»: De quién se esconde nuestro hombre, ¿de sí mismo? Quizás de un pasado, no tan pasado, que revisita con cierta frecuencia a lo largo de su discografía. “Adiós / Te deseo lo mejor / Nos vemos pronto, quizás mañana / Nunca puedes saberlo / Sabes que voy a añorarte cuando te vayas / Desearía poder esconderme”. No es la pieza más célebre de Pendulum, pero sí la más significativa, la que deja que el artista sangre y nos hable desde su interior. El dolor puede ser traumático, también sublime y liberador. SERGIO MARTOS

19)«Someday Never Comes»: Injustamente desconocida, carga con la pesada losa de estar incluida en Mardi Gras, el pésimo último álbum publicado pocos meses antes de la disolución. Inspirada en el divorcio de sus padres, la escribió cuando también vislumbraba el suyo y el fin del grupo. Es amarga, pero al mismo tiempo dulce porque está estructurada alternando medios tiempos con partes rápidas. Estos cambios bruscos de ritmo desarrollan un enigmático magnetismo. La canción más personal que ha escrito John. MANUEL BETETA

20)«Who’ll Stop The Rain»: Cosmo’s Factory (julio, 1970) es considerado por una gran mayoría como la obra cumbre de la Creedence; obviamente ayuda a ese consenso el hecho de que alcanzara el número uno de las listas de ventas en seis países. Echando mano del folk-rock, la banda volvió a triunfar una vez más, aunque a esta canción se le sigue buscando un mensaje más profundo que el enorme impacto visual que le produjo a John el tremendo aguacero y lodazal del festival de Woodstock… Y la primera estrofa te deja con la duda, ¿verdad? J.F. LEÓN

Artículo publicado en el nº 316 de junio del 2014

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5 Comments

  1. Muy bueno

    • Buen artículo. Para mí la mejor banda de rock y, por supuesto, la mejor voz: John Fogerty.
      Increíble lo logrado en 4 años.
      Sin contar con una buena discográfica, ni con buen manager y estando al margen del movimiento imperante en aquella época, lograron al alcanzar la cima.
      Creedence y John Fogerty forever!

  2. Mi banda favorita. Gracias por esta radiología echando de menos como no, Down on the Corner que fue number one en varios paises europeos…

    • en efecto Gerard, tratamos de dar un resumen que incluyera las más conocidas con algunas menos apreciadas. El 90% de canciones de esta banda merecen estar ahí.

  3. Precisamente te hoy he vuelto a escuchar el vinilo de Chronicle. Cada día que pasa, más actuales.

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