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50 años sin Jimi Hendrix: los guitarristas opinan (1ª parte) / #EnRutaEnCasa

 

#enrutaencasa

Damos el pistoletazo de salida a una serie de artículos que conmemoran el cincuenta aniversario de la muerte de Jimi Hendrix. En los días que nos ha tocado vivir, su figura se antoja más necesaria que nunca. Humildad, creatividad, personalidad, pasión y compromiso. Son cinco elementos esenciales para entender a un músico que sobrepasó todos los confines, pero también, elementos necesarios para conllevar la crisis actual. Jamás hubo otro artista (¿James Dean?) que en tan corto espacio de tiempo ofreciese tanto al mundo y con tantas garantías. Porque la influencia de Jimi sigue latente aquí y allá, y no tan solo en la música. Cualquier artista que se erija a perpetuar una revolución, debe mirar con atención los mandamientos Hendrixianos, pues los suyos forman el manual más preciso y alentador.

En Ruta 66 creemos en la creatividad perpetua y por ello creemos en el legado y la presencia divina de Jimi Hendrix. Para este articulo hemos reunido a un puñado de guitarristas de la península y les hemos sometido a nuestro cuestionario Hendrix. Ellos son algunos de los tipos que mejor creen en esa revolución invasora que tomó las calles en 1966.

Colaboran, por orden alfabético, los siguientes músicos:

Alberto Belmonte (Schizophrenic Spacers)
Andrés Duende (King Sapo)
Daniel Bañón (Booty Hunters)
Gonzalo Portugal (Last Fair Deal)
Hendrik Röver (Los Deltonos/ Los Míticos GT’s)
Jim Vieco (Saturna/ Tears In Rain)
Jorge Mizer (The Soul Jacket)
José «Pot» Moreno (Atavismo/ Híbrido/ Medicina/ Galvao)
LG Valeta (’77)
Luis Kleiser (The Kleejoss Band)
Miguel Moral (The Renegados / Last Fair Deal)
Pepe Ferrández (Dixie Town/ Promotor de conciertos en Sound Dealers)
Raúl Guerrero (Bourbon)
Soulman Sal (Uncle Sal)
Xarim Aresté (Artista en solitario/ Very Pomelo)

¿Cómo descubrís a Jimi Hendrix?

Hendrik: Alguien me dejó un disco, que debió ser Electric Ladyland porque es del que más recuerdo tengo.

Hendrik Röver

Alberto: Allá en mi época de instituto, en la emisora M80 emitían un programa llamado Vuelo 605, creo que presentado por Ángel Álvarez. Realizaba monográficos de clásicos como Hendrix, Stones, Beatles, etc. Un amigo me dejó una cinta en la que había grabado el de Hendrix (aquella época en la que nos grabábamos cintas).

Xarim: Mi padre tenía un vinilo por casa, un recopilatorio. Pero nunca me llamó la atención hasta que un día un colega, Marcel Bagés, me dijo que debía escucharlo. Así que esa misma tarde llegué a casa, puse el disco y patapum: «Voodoo Child (Slight Return)» me rompió en mil pedazos. Se deformaron los cuerpos y pude ver mi propia alma. Tendría 14 años entonces.

Jose «Pot» Moreno: Lo descubrí a principios de los 90s por el recopilatorio Cornerstones. Me lo prestó un colega y después de oírlo varias veces me dije: «Joder, este pavo era de otro mundo, que manera de tocar».

Daniel: Lo típico de la época, fui a casa de un amigo con el que me intercambiaba casettes y de golpe me encontré con el típico recopilatorio donde venían varios singles y algún tema en directo. Ni que decir tiene, después de aquello no hubo marcha atrás. Fue muy emocionante descubrir aquello, la verdad.

Jorge: Tendría 13 o 14 años. Por las tardes quedábamos en casa de un colega para escuchar música y cada uno llevaba sus últimas adquisiciones. Uno de mis colegas apareció con el vinilo (portada abierta) de Axis: Bold As Love.

Raúl: Hendrix siempre ha estado ahí, pero creo que la primera vez que me puse un disco suyo (el Axis) fue cuando tenía once o doce años, cortesía de nuestro amigo Víctor Vega, que era nuestro camello musical de la época. Él tenía mogollón de discos y le dejaba muchos a mi hermano Álvaro.

Jim: Tenía unos 17 años y mis hermanos, bastante mayores que yo, tenían mucha música. Entre sus cassettes, vinilos y cd’s, estaba Live at Woodstock. Lo escuché por probar, pero no llegué a entenderlo hasta un tiempo después.

Jim Vieco (Saturna)

Sal: Aunque ya había oído hablar de Jimi, descubrí su música cuando un compañero de clase me prestó el vinilo de Live At Winterland… Teníamos unos 15 o 16 años y yo andaba escuchando mucho a The Doors y Led Zeppelin, e investigando sobre otros artistas de la misma escena. Ese directo me alucinó, me lo grabé en cassette y lo escuché hasta la saciedad.

LG: La verdad es que no lo tengo muy claro. Hace casi 25 años que descubrí a Hendrix, por lo que creo, y tengo 34, así que los recuerdos son confusos. Si no me equivoco, un vecino nos dejó a mi hermano y a mí, un VHS del Live at Monterey. Qué puedo contar, ahí empezó todo. Veía ese vídeo dos o tres veces seguidas, cada día al llegar del colegio. Hice eso durante un año o más. Mi pobre abuela acabó desquiciada.

Más tarde, por navidades, mis padres me regalaron Are You Experienced? en cd y mi pasión por Hendrix se volvió obsesión.

Luis: Lo primero que descubro de Hendrix es su cara. Compré, allá por el 91,  el Blood, Sugar, Sex, Magic de Red Hot Chili Peppers, y en el libreto interior había un montón de fotos de los tatuajes de los miembros de la banda. Flea llevaba un tattoo de Hendrix en un hombro y eso llamó mi atención. Yo no tenía ni idea de quién era ese tipo por entonces; sólo tenía 13 años y curiosidad. Poco después llegó a mis manos la banda sonora de Singles, donde aparecía «May This Be Love». Fue lo primero que recuerdo escuchar de Jimi. Ahí empezó el amor.

Gonzalo: Recuerdo ver en la tele pequeños momentos de Hendrix, de cuando en los telediarios o demás programas hacían referencia a Woodstock. Y recuerdo a mi padre decirme «mira hijo, mira cómo hace llorar a la guitarra». Más adelante, en mi adolescencia, un amigo me pasó el Band of Gypsys y ahí me ganó para siempre.

Miguel: Mi hermano Rafa me introdujo en el mundo del Rock cuando yo tenía meses. Rafa tenia montones de revistas de rock y supongo que ojeando esas revistas le vi por primera vez, porque cuando mis amigos y compañeros de mi primer grupo, BLISS, me regalaron un VHS de Jimi Hendrix por mi 15 cumpleaños, no me era un desconocido.

Recuerdo que comenzamos a ver el vídeo y me quedé con la boca abierta, emulando su solos con el wah,wah, mientras miraba sus manos y su forma de tocar. Me quedé pegado a la TV y llegué a ver ese vídeo miles de veces. Aún lo conservo.

Pepe: Cuando tenía 13 años mi hermano mayor me dejó un recopilatorio que se llamaba The Ultimate Experience. Llevaba años tocando la guitarra y aquello me voló la cabeza. Mi hermano mayor, como sucede en tantas otras familias, me descubrió la música que me abrió los ojos y que me ha llevado a donde estoy hoy día.

Pepe Ferrández (Dixie Town)

Andrés: Fue una noche, en la pubertad, viendo una película erótica (jajaja), y no es broma. Estaba cambiando de canal y me crucé de repente con un concierto de Jimi Hendrix y su espectacular aparición en Woodstock. Me paralizó, y aguanté un rato en ese canal viendo a Jimi hacer su magia. Pensé que molaba mucho. «¿Quién será?», me pregunté. Aun así, cambié de nuevo el canal para seguir viendo mis cosas. Pero tengo que decir que me costó elegir y en ese momento no tenía ni idea de lo que significaría en mi vida tiempo después.

Tras ese primer encuentro, ¿qué es lo que os atrapa de su persona o interpretación?

Raúl: Era el dios de la guitarra, me gustaba todo de él, pero no me enganché de verdad hasta años más tarde. Y eso no fue hasta que, estudiando en Cádiz, mi compañero de piso trajo el DVD de Blue Wild Angel y lo vimos mil veces.

Daniel: Lo primero que me llamó la atención fue el sonido. Yo era un adolescente acostumbrado a escuchar hard rock, metal, etc. Ya sabes, algo con un sonido muy manido y standard, que aún así sigo adorando. Pero nunca antes había escuchado un fuzz en un stack marshall al once, lo cual es una monstruosidad. Tampoco una stratocaster vintage  con un limpio campaneante. Y ya ni hablemos de un uni vibe o un octavia; aquellos efectos se hicieron por y para él. Otra revelación más a la primera escucha.

Miguel: Su vestuario. No había a nadie vestir así y sobre todo, el collar de perro que lucía en el cuello. Por supuesto, recordando mi primer vídeo suyo, me encantaba el sacrificio a la guitarra. Y sobre todo, su manejo del feedback y de la palanca haciendo sonidos que nunca creí que se pudieran hacer con una guitarra y sin ningún pedal adicional, durante la performance de «Machine Gun». Eran los 90, y estábamos en plena fiebre grunge. Los pedales para hacer todo tipo de ruidos me flipaban, pero Hendrix lo hacía con un plexi a tope, un Fuzz ,un Wah y sus putas manos. ¡Me pareció la OSTIA!

Andrés: Fue una mezcla de cosas. La banda que llevaba, su sonido único, su imagen, su fuerza, la voz, las canciones y sus mil brazos. Esa forma de tocar en la que parece estar fusionando a la perfección, toda y cada una de esas virtudes con el mundo de la guitarra.

Sal: Como apasionado del blues que soy desde muy joven, fue sobre todo su manera de reinterpretarlo sin perder de vista las raíces. También, llevar el blues hacia una vertiente más experimental sin perder de vista la esencia. Creo que lo consigue mucho más que otras bandas que trataron de hacer lo mismo, como Cream por ejemplo.

Gonzalo Portugal: La manera en la que se movía e interactuaba con su instrumento y, por supuesto, ese sonido extraterrestre que tenía el tío.

Hendrik Röver: No sé, quizás la “voluptuosidad” de su sonido comparado con otras propuestas más “espartanas” por así decirlo. A mí me pilló muy al principio. Yo venía de los Beatles y poco más.

Jorge: Su sonido y sus solos. A esa edad no había escuchado nada igual.

Luis: Sinceramente la voz. Profunda, intensa, cantando como si te hablara, como si susurrara a veces. Muy agradable, rítmica y densa. Después ya me fijé en su forma de tocar. Por entonces yo estaba empezando a tocar la guitarra y aquello me parecía inalcanzable; ciencia ficción. A día de hoy, y después de más de 25 años tocando (aunque no se lucen), sigo teniendo la misma sensación.

Pepe: El sonido de las grabaciones. En el año 1993, cuando lo escuché por primera vez, no podía creer  que aquellas grabaciones se hubieran hecho en los últimos 60. Sonaban actuales, y para un adolescente como yo, daba la sensación de que también sonarían bien en el futuro. Me inspiró mucho el hecho de que tres tipos sobre un escenario pudiesen sonar así de completos y arrolladores. En lo que respecta a su técnica como guitarrista, todavía tardaría años en tener en un juicio de valor; personalmente, todavía no podía hacerlo. Recuerdo que cuando escuchaba «Voodoo Child» en el viejo discman, caminando por la playa, me sentía el rey del mundo.

Jose «Pot» Moreno: Su forma de cantar, me parece muy original. Y acto seguido, su tocada, sobre todo al ver los vídeos en directo.

Alberto Belmonte: En mi caso fueron las canciones. Me enamoré inmediatamente de ellas, su sonido y su atmósfera. Especialmente las más reposadas como «The Wind Cries Mary«. Poco más tarde empecé a tocar la guitarra, y mi primera eléctrica fue una Stratocaster. La huella que me había dejado era imborrable.

Xarim Aresté (Foto: Gerard Quintana)

Xarim: Capté en seguida un mensaje muy fuerte que trascendía a la música. Entendí que Hendrix desaparecía cuando tocaba. Se fundía con algo superior a él y eso era justo lo que conseguía hacer conmigo mismo. Vi a alguien que se conectaba con lo eterno y que dejaba el mundo atrás.

LG: De pequeño, cuando no tenía ni idea de tocar la guitarra, me llamaba la atención el «magnetismo» de la persona y su espectáculo. Si a un chaval de 9/10 años le enseñas a un tío que toca con los dientes, se revuelca por el suelo, prende fuego a la guitarra para acto seguido destrozarla, se va a quedar en shock. Y eso además de la clase en sí que desprendía. Me flipaba el hecho de que hiciese cosas con la guitarra que no estaba acostumbrado a escuchar: arreglos, licks… Parecía que la hacía cantar, el muy cabrón, y lo hacía como si nada. Con el tiempo, sabiendo más de música, de historia y de guitarra, lo que más me flipa es que un tipo en 1967 grabase canciones con ese sonido y con esos riffs tan pesados. Si miramos los grupos que compartían escena con él, nadie estaba tan avanzado; los Who estaban con «A Quick One», que me flipa, y tiene su punto de innovación. Pero no es ni por asomo tan pesado e innovador , si nos referimos a hard rock y psicodelia, como el primer Hendrix: «Love or Confusion», «Stone Free», «I Don’t Live Today», «Third Stone from the Sun», «May this be Love»… Estos entre muchos otros, me dejaban loco.

Jim: El estruendoso sonido del feedback de su stratocaster. Posteriormente se convertiría en una obsesión con unos dos millones de motivos más para llamar mi atención.

¿En qué os ha influenciado a la hora de desarrollar vuestro propio estilo?

Sal: Musicalmente no creo que sea de los músicos que más me hayan podido influenciar. Básicamente porque para mí resulta inabordable. Pero sí fue, como he dicho, uno de mis primeros ídolos, y de hecho, la primera guitarra nueva que me compré fue una Strato blanca como la que él solía usar en ocasiones. También suelo usar un wah wah Cry Baby que es otro de sus signos distintivos. Creo que la música de Uncle Sal no es heredera directa de Hendrix y bebe más de otras fuentes, pero en canciones como «Station Blues» de nuestro último álbum, sí puede haber algo de Jimi.

Jim: En muchísimos aspectos, la apertura estilística: el uso de la electricidad, la idea de poder ir a los confines de la psicodelia sin olvidar nunca el blues y el soul, el fuego escénico, la espiritualidad y la intimidad de sus composiciones, contener el todo en un prisma de colores artísticos que se interrelacionan… Todo un caleidoscopio de mundo interior llevado a la práctica en tiempo record. Todo eso me inspira a seguir mi intuición, a probar lo que se me ocurre, a no perder el groove y a no encasillarme para poder seguir haciendo música pura, fuera de los cánones marcados antes y después de él y de los que él huía. Aún doliéndole que su propia comunidad no lo aceptase por rechazar el purismo.

LG: La expresividad de sus bendings. Realmente hacía sufrir las cuerdas con bendings que se van de tono pero que no están pensados para ser perfectamente afinados, sino para expresar una furia o dolor internos hacia fuera, sacando toda la mala leche que se pueda. Me encanta acoplar la guitarra, pero hoy día en directo es prácticamente imposible hacerlo al estilo Hendrix, puesto que el volumen que se necesita es tan ensordecedor que cualquier técnico de sonido te dejará plantado y el dueño de la sala recibiría su respectiva multa por incumplimiento de decibelios. Jajaja

Jorge: Me marcó el rollito soul-rock que luego siguieron Funkadelic.

Xarim: Para mi fue fundamental. Él me enseñó que los acordes no son entidades rígidas. Sin yo saberlo, por ejemplo, me mostró también como abordar las tríadas de forma horizontal. Me enseñó el potencial expresivo de la guitarra eléctrica. Pero sobre todo me hizo entender el blues como la madre, señalando así el camino de mi aprendizaje.

Andrés: Me ha influenciado tanto que alguna vez he terminado quemando todo al final del concierto. Alguien que se mete tan dentro tuyo, a ese nivel, y te hace disfrutar tanto, tiene que influir en mucha más gente, no hay escapatoria. Incluso en gente que ni lo ha escuchado nunca directamente, es inevitable. A mí me ha dado una gran visión y muchas ganas de divertirme y experimentar con la guitarra.

Alberto: Uno es una esponja que absorbe todo lo que escucha, y después de tantos años es difícil determinar qué partes concretas de mi estilo beben de Hendrix. Por otra parte, dudo que sea capaz de tocar un solo pasaje en el que la influencia no esté ahí, directamente o indirectamente. Por poner ejemplos concretos, algunos momentos de estridencia al solear, los ligados, bendings, vibrato, y principalmente, la expresividad.

Raúl Guerrero (Bourbon)

Raúl: Hendrix ha influido en todos los guitarristas de rock. Su forma de tocar y de componer siempre está presente en todos los guitarristas que somos más o menos “clásicos”. Jimmy Page, Rory Gallagher, Tony Mcphee, y Jimi, son mis favoritos en cuanto a guitarristas que llevaron el blues a otro nivel.

Gonzalo: Me parece el guitarrista definitivo; era capaz de hacer rítmicas, solos y contrapuntos todo a la vez. Me ha influenciado muchísimo.

Luis: En mi caso, me ayudó a dejar de ver la guitarra como un objeto bonito que brilla y que hay que tocar con delicadeza. Descubrí que a veces hay que acariciarla, pero que no hay que tener miedo a pegarle duro si quieres hacerla gritar. Que a veces hay que ser agresivo con ella, que puede hacerte sangrar también y que te devolverá lo mismo que tu le des. Me sirvió para abandonar convenciones y partituras y ponerme a investigar y ver qué misterios era capaz de descubrir en esas 6 cuerdas.

Jose «Pot» Moreno: Creo que hay un punto y aparte en el mundo de la guitarra, como dice Pete Townshend: antes de Hendrix y después de Hendrix. En mi caso, sobre todo el sonido de Fuzz y el Univibe, que son dos efectos imprescindibles para mí; también la gama de sonidos que sacaba de la Stratocaster, mi guitarra favorita. Aunque he de decir que en mi caso me siento más influenciado por otros guitarristas como David Gilmour, Neil Young, Tony Iommi, Tony McPhee o Syd Barrett .

Pepe: Con Dixie Town, como tantos otros power tríos posteriores coetáneos, el estilo sobre todo de discos como Fat & Superb y todos sus riffs pesados y doblados con bajo y batería. Desde luego, cara al directo, concebir cada actuación como algo único y muy variable; especialmente si hablamos de los solos, ya que no hay una estructura definida ni una duración determinada. La idea es dejarnos llevar por las sensaciones del momento. El blues es un estilo vivo y siempre se puede llevar más allá. Todo esto es lo que recibí de Jimi.

Miguel: El volumen, los Marshall, y sobre todo, la improvisación y su manera de usar el wah wah. Mis colegas saben que soy bastante anti Fender y siempre que alguine me pregunta respondo lo mismo: «solo acepto Fender con un buen Plexi»; por Hendrix, obviamente.

Daniel: El uso del wah wah como pedal expresivo fue toda una revelación; después, el uso de estiramientos de cuerdas, patrones de escalas , abuso de la palanca de tremolo. etc. Ahora, con el paso de los años, estoy intentando centrarme en la parte rítmica, que me está volviendo loco. Puede parecer algo sencillo, pues lo tenemos muy interiorizado, pero es algo de una enorme y compleja belleza.

Hendrik: No soy especialmente fan de Jimi. Siendo como fue, un fenómeno aparte, siempre lo he tenido en la liga de los guitarristas exagerados que me atoran, y después de una temporada, incluso le cogí una cierta tirria porque todas las canciones me parecían demasiado largas . Ahora mismo ignoro por qué exactamente, pero me da  que fue por culpa de «Hey Joe», una canción y versión que odio profundamente por sobreexposición (Si, jóvenes, la ponían una y otra vez en los bares…). Ya sabes, yo soy de los de “el hermano Vaughan bueno es Jimmie”. Cuando los árboles no te dejan ver el bosque pierdo la atención. Lo gracioso es que ahora, con treinta años de perspectiva, me doy cuenta de que al menos la mitad de las canciones son cortas. Qué cosas…

En vuestra opinión, ¿cuál es su mayor virtud como guitarrista? Como fan, me resulta complicado destacar una de sus virtudes, aunque destaco los ligados en los medios tiempos. Me gustaría, también, que intentaseis hacerle entender al público porqué sus virtudes son relevantes hoy día y cómo influenció en el desarrollo de la guitarra eléctrica.

Alberto: Ahí coincido contigo. Su forma de tocar los temas más reposados, los ligados, ese sonido limpio pero con garra, y esa fluidez tan característica de esos medios tiempos… Las partes en «Bold As Love» en las que se queda solo (por ejemplo, justo antes de empezar la segunda estrofa) o el estribillo de «Castles Made Of Sand» son magia. Sin embargo puede que su influencia sea incluso más amplia en el espectro más duro de la guitarra en el rock. Pionero en los sonidos distorsionados, uso del fuzz salvaje, riffs rockeros contundentes… Absolutamente influyente su uso del wah, de la palanca… Él sí fue un verdadero influencer.

Pepe: Bueno, es cierto que Jimi es coetáneo de guitarristas de power blues excelsos como Eric Clapton en la época Cream, o Alvin Lee en Ten Years After, o Rory Gallagher en Taste. Pero él aportó algo nuevo y muy personal, no solo en un sonido que estaba muy avanzado a su época en cuanto a técnicas de grabación, sino en un modo de tocar parejo a la parte vocal y al entender el instrumento como una voz y no simplemente como un instrumento solista o de acompañamiento. En Hendrix todo es progresivo y está integrado en el tema, y tangencialmente a la escena psicodélica, su música tiene algo de sinestésico; se puede ver y tocar, no solo escuchar. Después esta su tono, como todo guitarrista excelso. Lo importante es su tono, que se puede distinguir en cualquiera de sus grabaciones, ya sea en la época de la Experience, Band of Gypsys, tocando una guitarra acústica de 12 cuerdas, o como sideman con Curtis Knight o Little Richard. Siempre es Hendrix y eso es muy difícil de definir técnicamente.

Jorge: Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices de sus ligados en los medios tiempos. Tiene un feeling enorme, aunque a mí concretamente me gusta mucho su empleo del wah-wah ( !!! ). Para mí fue el primero en sobresalir. Su utilización de los efectos como el wah-wah, el fuzz…Su atrevimiento para hacer cosas que nadie había hecho hasta el momento. Fue el Miles Davis del rock.

Luis: A mí me interesa mucho su ataque, cómo manejaba su mano izquierda. Pero su mayor virtud para mí es que tocaba la guitarra con todo el cuerpo. Veo sus videos tocando y me alucina cómo se integra con ella; cómo la hace hablar con el cuerpo. Eso influye mucho en su ataque. Soy también un flipado del sonido y creo que todo guitarrista ha tratado de sonar como Hendrix alguna vez. Todos los que tocamos la guitarra hemos buscado esos sonidos plexi, hemos tirado de wah,  fuzz y univibe intentando emular lo que hacía… Y no sale. Te puedes acercar, pero Jimi era Jimi y tocaba con su cuerpo y su alma y ninguno de nosotros tenemos la suya.

Miguel: Hendrix es el culpable de todo lo que salió después. Nadie tocó una guitarra de esa manera y me refiero a ese volumen y esa cantidad de distorsión tan salvaje. Cream fueron los primeros en copiarles descaradamente, si hablamos de volumen y sonido. Sin Hendrix no hubiera existido el High Energy, ni el Heavy Metal, ni el punk, ni nada de nada. Es el primer guitarrista de Rock duro de la historia. Como guitarrista, su uso de efectos de Chorus, delays , phasers, y etcétera, me han influido mucho. Pero por supuesto, su blues rock y sus bendings infinitos. Me alucina cómo los dejaba colgando, aguantando el feedback los compases que le salieran del nabo.

Raúl: Fue revolucionario en todo: en la forma de tocar, en el sonido, en la interpretación…Pero además de todo eso, Jimi hacía llorar y reír al instrumento. Eso es lo que más valoro, pues no tiene nada que ver con licks ni con escalas. Jimi Hendrix era un gitano haciendo rock, pura alma.

Xarim: El reinventó la escalera pentatónica. Se metió dentro de ella. Y mientras otros usaban clichés, Hendrix regeneraba el blues. Muchos se intentaron acercar a él desde la mente. Pero Hendrix no usaba la mente. Al conectarse, renunciaba a la mente y a su nombre y apellidos de forma que solo quedaba ahí la esencia: la música. Mientras otros se esforzaban en demostrar algo, Hendrix volaba siendo él mismo. Creo que todas las vanguardias responden al mismo patrón. Son actualizaciones de una tradición atávica. Como espejos lanzados al universo que para siempre andarán por delante.

Gonzalo: Quizá, esa sensación de que nunca sabes lo que va a pasar. Por ejemplo, el tío hacía solos en las partes rítmicas y ritmo en los solos. Hasta entonces, no creo que hubiera ningún guitarrista eléctrico que fuera tan libre como él. Todos estaban sujetos a normas menos él.

Daniel: Dos cosas: la primera, la parte técnica que son los ligados y notas de paso de un acorde a otro y que es algo que a día de hoy todo el mundo utiliza o intenta utilizar, y por otro lado la composición. Muchas veces podemos intuir que pasaje va a venir al escuchar música, pero no es el caso con Hendrix; cuando te esperas un acorde, pum, aparece con otro totalmente diferente y marciano y le da la vuelta al tema. Ese tipo de bondades las tenemos interiorizadas hoy día, y no echamos cuenta de ello. Pero si buscamos la raíz de todo ello nos encontramos una vez más a Hendrix

Andrés: Lo que más me gusta de él fue como guió a su banda por el camino que buscaba. Cada nota es de fuego y eso no se consigue siendo solo un solista, necesitas apoyarte en una base compenetrada al mil por mil. Hizo una banda a la que guió por el camino de la eternidad. Las composiciones y él como guitarrista, sus directos aplastantes y el viaje sideral en el que te zambulle, es conseguido gracias a ese saber hacer. Es como un director orquestando esa unión de fuego. Para mí su mayor virtud.

Jim: Lo cierto es que tiene muchas ya que reinventa y redefine el instrumento. En primer lugar, melódicamente, en ése tipo de acompañamientos que comentas, descomponiendo magistralmente los acordes en inversiones y arreglos pentatónicos mayores y menores. Aunque para mi, sus virtudes se dividen así: como guitarrista si está componiendo o arreglando en estudio, con infinitos voicings y colores que encajan a la perfección y son de factura completamente personal. Y luego en directo, con su uso del feedback, tremolo y completo dominio de amplis pasadísimos de vueltas que sólo él podía domar de esa manera. Sabía ser un brutal guitarra rítmico, demostrado por sus años en el Chitlin’ Circuit o con Little Richard, Ike and Tina Turner, Isley Brothers, etc. Luego está su inventiva para los efectos en estudio y como productor, requiriendo al ingeniero que acompañaba a Eddie Kramer, que había trabajado en la marina estadounidense, que le desarrollara efectos a petición de Jimi. Podría pasarme el día enumerando sus originalidades. Su influencia es imparable hasta el día de hoy y dudo que deje de serlo para cualquiera que lo descubra; es que no te lo acabas. Alguien dijo una vez que, como guitarrista, vas haciendo hasta que descubres a Hendrix, lo intentas imitar y cuando te das cuenta que no puedes tocar como él, lentamente vas desarrollando tu propio lenguaje a las seis cuerdas.

Jose «Pot» Moreno: Como dices, los ligados a dos cuerdas son su legado más grande sin ninguna duda. Y el manejo del wah-wah, que se lo pregunten al mismísimo Miles Davis, que empezó a utilizarlo en muchos de sus discos de los 70s.

LG Valeta (77′)

LG: Generalizando, como músico su mayor virtud es que si escuchas su guitarra sabes que es él y eso es algo de lo que pocos guitarristas pueden presumir. Creó una comunión perfecta de cadena de sonido, guitarra – pedales – amplis, que ya de por si lo caracteriza, pero sobre todo tiene su toque personal. La manera de ejecutar en sí, un toque muy dulce y suave cuando tiene que serlo y fuerte y agresivo cuando la canción se lo pide.
Además, el uso del feedback, me sigue flipando que el tipo hiciera solos enteros solo con acoples de guitarra. La intro de EXP me flipaba de pequeño y me sigue flipando; el solo final de «I Don’t Live Today», por poner algunos ejemplos… Me encanta que lo que antes era considerado algo a evitar, en cuanto a calidad de grabación en el sonido, lo consiguiera usar y prácticamente patentar como marca Hendrix.
Aparte, quiero destacar su uso del Wha-Wha, porque siempre me ha chiflado lo bien que sabía usarlo. Realmente, el nivel de expresividad que conseguía haciendo hablar la guitarra, no ha sido batido por otro guitarrista. Además, el estilo de riff haciendo melodía pero rascando varias cuerdas a la vez, como en «Wait Until Tomorrow», es marca Hendrix total. De hecho «Wait Until Tomorrow», «Little Wing», así como «Castles Made of Sand», es el ejemplo perfecto del estilo Hendrix.

Insisto en los arreglos que hacen cantar a la guitarra, ya que escuchar la rítmica de estos temas es acojonante. Están construidas con arreglos constantes, mezclando acordes y punteos a la vez, y aunque en cada vuelta los acordes son los mismos, el cabrón se saca de la manga arreglos diferentes cada vez. Eso es lo que más admiro, su intuición y saber hacer con la música, por no hablar de su vertiente de experimentación, con nuevos sonidos y estilos constantes. Da la sensación de que era un tío que no se conformaba con repetir una fórmula.

Hendrik: Su mayor virtud como artista, más que como guitarrista, fue llevar un instrumento mucho más allá de los límites que se le suponían en ese momento y muchos momentos después, y esforzarse y conseguir  plasmar sus visiones sónicas en discos. Reconociendo la unicidad y particularidad de ese estilo tan personal de tocar la guitarra, me parecen aún más innovadores los espacios y ambientes que crea en el estudio. Es importante destacar que tuvo la suerte de cruzarse con técnicos sin miedo como Eddie Kramer. Que lo hubiera intentado en Abbey Road, jajaja.

Sal: Pienso que su principal virtud fue la de romper con los paradigmas establecidos de la guitarra de rock y blues. Fueron varios los que en esa época se lo propusieron: Clapton, Bloomfield… Pero Hendrix lo llevó al extremo, de una manera mucho más desinhibida, y además, con un talento compositivo que trascendía el género. Después vinieron otros guitarristas que siguieron su estela, pero creo que ninguno con la misma naturalidad y explosividad que Jimi. Además, ninguno se acercó ni de lejos a Hendrix en el plano compositivo.

Continuará…

Textos: Sergio Martos

Puedes leer más rescates de nuestro archivo aquí.

One Comment

  1. Que bueno escuchar a tanta gente comentar sobre el genio Hendrix,mi aportación personal es que tenía una capacidad enorme a la hora de improvisar,en el disco blues(un recopilatorio de grandes solos),lo puedes oir inspirado en temas de 6 minutos,es como un grifo que emana magía sin fin,parece que tiene una conexión cosmica astrofisica con el feeling.

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