Rutas Inéditas

Amy Winehouse o la fragilidad

Somos seres frágiles y no podemos dejar de serlo nunca. Amy Winehouse encarnó valerosamente esta fragilidad existencial en un momento histórico complicado, el de la Gran Recesión que en España se conviritó en una Depresión. Aun recuerdo entrar en el pub Jackson de Elche o en cualquier otro bar del centro con el televisor emitiendo videoclips musicales y ver y oir “Back to black” una y otra vez. Una canción convertida en banda sonora de aquel tiempo. Puro jukebox en unos años difíciles.

Lo que parecía una simple cantante joven salida de alguna Operación Triunfo del momento resultó ser una suerte de Billie Holiday de nuestra época o eso me pareció cuando la conocí ya mundialmente famosa. Al oírla pensé que era negra, pero no, era una simple chica judía que iba de mala y que cantaba como los ángeles, con un registro vocal pocas veces escuchado.

Ingresó en el Club de los 27 y desde la muerte de Kurt Cobain no había habido quizá una figura de la música ligera tan popular. Rodeada de una banda potente, sus canciones componían un repertorio excelso y ya son clásicos intemporales. La puesta en escena era digna de una superestrella del escenario que actuaba tanto en clubs nocturnos como en festivales siempre con el mismo buen resultado.

Los años de inicio y final de la carrera artística de la diva del soul, como se la llamó, coinciden con mis prestaciones como profesor de filosofía de instituto desde que empecé a estudiar las oposiciones hasta que di mi última clase en Secundaria un mes antes de morir Amy Winehouse en Londres, su ciudad querida, cuando España ardía por el 15-M y yo acababa de aparecer en el programa Para todos La 2 de TVE hablando de la tragedia de la existencia. Conozco bien esa época. Con un montón de problemas, seguramente, Amy Winehouse era, como dijo Tony Bennett, con quien actúo en un dúo, una verdadera cantante de jazz, una buena cantante de jazz que hizo el camino correcto. Pero quizá el desamor o quizá se sintió minusvalorada por la industria o el éxito la superó; total, que se nos fue.

Así es la vida. Gracias, Amy.

Texto: Joaquín E. Brotons

One Comment

  1. David Pérez

    excelente artículo

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