Encuentros

Javier Vargas, aristócrata del blues-rock

Javier Vargas es un hombre sin límites, que toca con quien se le pone entre ceja y ceja a un nivel apto para muy pocos. En Move On sorprende explorando territorios desconocidos, adentrándose en la mezcla de géneros y estilos desde un prisma minimalista para sacar el máximo de la otra mitad que firma el álbum, John Byron Jagger. Al margen de si esta sociedad tendrá continuidad en el estudio, podremos ver al sobrino de Mick Jagger como artista invitado en las actuaciones de la Vargas Blues Band, ahora mismo con treinta fechas cerradas por Europa para 2020. Por lo pronto, nosotros no tendremos que esperar tanto: 15 de octubre en el Teatro Apolo, en Madrid, el 18 de octubre en La Nau, en Barcelona, el 19 de octubre en La Mirona, en Salt, y el 20 de octubre en la Sala Zero, en Tarragona.

¿Cuándo conociste a John y cómo surgió esta colaboración?

Le conocí hace casi dos años. Yo tengo un pequeño estudio en Ibiza y su padre, Chris Jagger, me comentó que John iba a venir a pasar el verano, que quería conocerme y que le diera algunos trucos con la guitarra. Cuando John llegó a la isla se puso en contacto conmigo y empezamos a tocar. En principio era sólo para divertirnos, pero la cosa fue evolucionando y empezamos a dar forma a canciones. Y fue cuando me di cuenta de que tenía algo especial y que podríamos hacer algo juntos, no sólo pasar el rato tocando sino ir más allá. Empezamos a hacer maquetas de todos estos temas y lo invité a los conciertos de la Vargas Blues Band. Su primera colaboración fue en King of the Latin Blues con «Don’t Let the Children Cry», en el que también sumó su guitarra el legendario Steve Hunter, de la banda de Lou Reed. En todo ese tiempo escribimos diecinueve canciones, diez de las cuales se han incluido en Move On.

Es un álbum ecléctico en cuanto a estilos, ¿es lo que buscabais, o ha resultado así?

Digamos que me adapté al estilo de cantar de John. Él tiene unas influencias muy diversas, le gusta el reggae, la música africana, el soul y el blues antiguo de los cincuenta, pero también el country y el rap y muchas bandas nuevas. Eso me llevó a hacer una música más adaptada a él. Con todas sus influencias y las mías surgió Move On. Siempre es interesante trabajar en cosas nuevas, aunque al final mi conexión con él es a través del blues, algo que conoce muy bien y lo lleva en la sangre por su tradición familiar que todos conocemos.

¿Y qué hay de la fusión de «Sympathy for the Devil» con «Muévete»?

Se le ocurrió a Luís Mayo, bajista y cantante en la banda, ya que los acordes son los mismos en los dos temas. Pero lo que me resultó más interesante es el mensaje opuesto de las dos letras: una canción habla del mal, y la otra de la parte positiva, de vencerlo. Es como una catarsis, por eso lo grabamos así. De hecho, tanto a Mick como a Rubén Blades les gustó mucho la mezcla y me lo hicieron saber.

¿De qué forma dirías que ha cambiado tu forma de tocar la guitarra en este álbum?

Le he dedicado más atención a las canciones que a la guitarra en sí. Las guitarras que aparecen son más sencillas y forman parte del arreglo. Es un álbum donde lo más importante son las canciones, por lo que he adaptado mi guitarra aportando cuatro toques. Cada vez busco más la sencillez en los arreglos y eso a veces es lo más complicado.

Has grabado el álbum en Ibiza, Madrid, Valencia, Barcelona… tú estás habituado a trabajar de esta forma, pero puede resultar un tanto abrumador para alguien nuevo en la industria.

La grabación de este álbum me pilló de gira, así que tuve que adaptarme a la disponibilidad de los estudios. Primero grabamos las bases en un estudio de Galicia donde tenía una buena sala. El resto se grabó en Valencia, Madrid y Barcelona. «Sympathy» fue el último tema y lo grabamos íntegro en Ibiza. Creo que nunca había hecho un álbum grabado en tantos estudios diferentes, pero surgió así y en cada uno de ellos saqué lo mejor. Hay muy buenos profesionales en España y estaba cansado de hacer kilómetros, por lo que descarté el ir a EE.UU. o a Inglaterra, prefería estar cerca de casa. En 2018 recorrimos miles de kilómetros y eso significa despertar cada día en una ciudad distinta, así que grabando de esta forma me di un respiro a la par que nos sirvió para pensar bien cada tema y cuidar cada detalle.

Sigues acumulando un sinfín de colaboraciones en tu trayectoria, pero en 2016 me dijiste que todavía no habías conocido a Jeff Beck. ¿Has tenido ocasión de hacerlo?

Pues lo conocí el año pasado en Madrid. Estuve en el backstage de su concierto hablando con él y me invitó a estar en el escenario para verlo a cuatro metros. No tengo palabras para expresar la admiración que siento por su música y su forma de tocar. Es un genio, sin más. Ha llevado la guitarra eléctrica muy lejos. Su creatividad no tiene límites… es extraordinario.

En este tiempo también has girado con Maceo Parker, ¿qué significa para ti?

Fue en la gira de King of the Latin Blues coincidimos en Burdeos, en Saint-Émilion, en un festival con mucha tradición en Francia. Fue increíble, es uno de mis músicos favoritos. En realidad, todos los músicos que formaron parte de la banda de James Brown en los sesenta lo son.

Ibiza tiene un gran significado para ti, ¿qué relación guardas con la isla?

Ibiza ha sido un sitio de gran inspiración para mí a lo largo de varias décadas. Las Islas Baleares en su conjunto me encantan. Son una fuente de inspiración enorme, y para alguien como yo que siempre ha vivido en la carretera, pues más.

 

Texto: Borja Figuerola

 

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