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Shawn James – Nave 9 (Bilbao)

Hace falta un Predicador que nos guíe por el Valle de las Sombras. Un alma perdida y atormentada que conozca bien el camino pero que sepa la salida en forma de canciones de amor, venganza y redención. Y el hombre en este caso es Shawn James, dueño de una voz tan poderosa que aleja totalmente los peligros del camino. El de Arkansas tan sólo tiene 32 años y apunta a ser uno de los más grandes a la hora de agitar corazones con su obra. Se presentaba en Bilbao en Nave 9 en formato cuarteto para presentar su último trabajo, “The Dark and the Light”, cuyo título es perfecto ante la colección de himnos con una profunda carga espiritual que contiene.

Ejercían de teloneros los vitorianos Moonshine Wagon, otro cuarteto que presentaba algún cambio en su formación y que, asimismo, presentaba también disco, “Straight from the Mud”. Interpretaron trece canciones en cincuenta minutos, con su batidora de Bluegrass y Punk tan en boga ahora. Sonaron nuevos temas como “Ghost”, “My Mind is mine”, “I can´t be free”, “Slaves of Distraction” o “Empty Bottle”, sin dejar de lado clásicos como el “Porca Miseria” con el que abrieron su actuación, muy correcta, compacta y jaleada por un gran número de acólitos que tienen por estos lares.

No faltó la versión de un clásico como “Glory, Amen (Hallelujah)” y otro más conocido si eres vasco, también incluido en su último disco. Mikel Laboa universalizó el “Txoria Txori” y los Moonshine Wagon le han dado un toque tan especial que parece que fuera una canción de las que se cantaban en las largas marchas cruzando las llanuras en carromato hacia la promesa del Oeste de finales del siglo XIX.

Y con el ambiente bien caliente, se subía al escenario Shawn James acompañado por la clásica formación de guitarra, bajo y batería, y lo primero que sonó, “The Shadow”, dejó claro que si no has escuchado antes en directo la voz de Mr. James puedes quedar en shock la primera vez. Y si ya la conocías, quieres volver a disfrutarla cuanto antes. Una exageración sonora, que atrapa, engancha y te hace preguntarte cómo alguien puede cantar así. Y lo disfrutamos durante dieciocho canciones, cuatro de ellas defendidas por él en solitario con su guitarra. Sonaron nueve de los diez temas que conforman “The Dark and the Light” y el concierto basculó entre el Blues pantanoso y eléctrico (“Hellhound”) a otros pasajes más intimistas y en busca de la Luz por el camino de la Sombra, “Orpheus”, “Burn the Witch” o “The Weak End”, la más luminosa de la noche y ovacionada por todo el respetable, aunque algunas pensaban que estaban asistiendo más a la gala de Eurovisión que a un intérprete que, con audiencias que utilizan el silencio como muestra de respeto y admiración, puede sentirse más cómodo.

El concierto basculó entre la fiereza de su voz en temas duros y contundentes y otros más delicados, pero no exentos de fuerza. La doble “Love Will Find a Way” (con Shawn a los teclados), que tardó alrededor de diez años en acabarla, “Curse of the Fold” (su favorita del nuevo disco) o la sentida “Eating Like Kings”, dedicada a un amigo que se enroló en la US Army con dieciocho años. Pero sin duda la gran canción (grande entre las grandes) fue esa enormidad titulada “Through the Valley”, solos él, su guitarra y sus recuerdos, un temazo superlativo, de esos que justifican ya por sí un concierto entero. Obra maestra.

Tras hora y once minutos exhibiendo su voz y su sentimiento el concierto acabó para sus compañeros, no así para él pues retornó con un bis en solitario de veintidós minutos realmente abrumador. Amigo de rendir homenajes en forma de versiones (suele hacerlo con Frank Sinatra o Johnny Cash) abrió el mini set de cuatro temas con una canción de Bill Withers, “Ain´t no Sunshine”. La colaboración del público fue esencial para una canción larga y positivista. Magnífico también uno de sus clásicos “The Thief and the Moon” y también una de las nuevas, “Chicago”.

El final lo dejó para otra versión muy alejada de lo que se puede esperar de un concierto así (no tanto si se conoce que Shawn James tiene múltiples influencias tras haber cantado en un coro de Gospel, beber del Blues y del Folk y haber hechos sus pinitos en mundos tan diferentes como la Ópera y el Metal). Señoras y señores, “The Number of the Beast”, de Iron Maiden… sonando aún más poderosa si cabe que con su cara habitual. Un vuelco completo a un tema clásico, dándole una profundidad que no tiene cuando es interpretada por los británicos. Así acabó la tercera visita de Shawn James a Bilbao (por cierto, otro Shawn James jugó hace unos años en el Bilbao Basket. Se le recuerda más por su negativa a viajar a disputar un partido de competición europea en Paris días después del infame atentado en Bataclan). Sin temor a equivocarme, uno de los conciertos del año y aún quedan muchos meses para que acabe. Tremendo.

Texto: Michel Ramone

Fotos: Unai Endemaño

One Comment

  1. Juan Francisco Caballero Vicente

    Yo lo vi en Madrid, estaba a la entrada de la sala recibiendo a la gente, charlando con ellos, haciéndose fotos, abrazos, risas y firmando discos, sale al escenario ;si en disco impresiona, en vivo quedas en estado de shock. Esa forma de cantar y ese sentimiento son una fuerza de la naturaleza, tras acabar sus compañeros nos dedico un largo bis el solo, y me dio la sensación de que le indicaron que tenia que terminar, si no yo creo que todavía seguiría cantando y haciendo disfrutar. Deseando de que vuelva en otra ocasión , allí estaremos.

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