Breves

La resaca de Hank: Nuestro tocadiscos dual

Este mundo, y hablo del musical, está lleno de cosas absolutamente incomprensibles. Como todos, pensarán, pero cual Umbral, he venido “a hablar de mi libro” y, esta vez, he decidido que este gire alrededor de un hecho que se me antoja injustificable y que se acaba de dar en las “peligrosas” redes sociales. Vaya por delante que servidor está de acuerdo en con la protección de datos y la protección de la propiedad intelectual. Solo faltaría, pero tampoco hay que llegar a según qué extremos. Voy con la historia, que me pierdo.

 

Hace unos meses – muchos ya – descubrí casi por casualidad un blog, Mi tocadiscos dual, en el que un motivado tipo que respondía al nombre de Bernardo de Andrés se dedicaba a reseñar un montón de discos, tanto actuales como viejos clásicos, para culminar su trabajo, cada domingo soltando un buen puñado de recomendaciones entre las novedades de la semana. Unas listas pasionales, vehementes (en el buen sentido). Vamos, como debe ser la música. Escritas a veces de manera urgente, incluso atropelladas. Pero indiscutiblemente desde el corazón y el amor por las canciones. Servidor se convirtió en fan. Cada noche de sábado a domingo, puntual, en cuanto tocaban las 12, el listado de Mi tocadiscos dual aparecía cargado de americana, powerpop, pub rock, rock and roll, folk…Sin criterio definido en cuanto a estilo. Simplemente motivado por el gusto del que escribía. Un autor, además, que lejos de protagonismos, reconocía en sus pequeñas cápsulas a todo aquel que le había recomendado un álbum o una canción. Y uno fue haciéndose fan de Bernardo. De su manera nada frívola de entender esto. Y fue dándose cuenta que todavía queda gente que vive la música de una manera similar a como lo hace uno mismo. Sintiendo esa complicidad. Esa hermandad, difícil de entender para aquellos que no la viven en primera persona. Evidentemente, en esas listas había cosas que me gustaban y cosas que no, pero siempre me identificaba en ese fanatismo que te lleva a argumentar que aquel trabajo es el disco del año, cosa que haces siete veces al mes, o que aquella otra canción es de las mejores de la historia del powerpop. Esas exageraciones que todos cometemos ¿No se trata de eso? ¿No se trata de la sonrisa que se te dibuja ante tu nuevo descubrimiento?

 

Hoy, leo con sorpresa que el blog de Bernardo ha sido denunciado en Facebook por contenido obsceno o algo similar. Sorprendente. Indignante casi. Una bitácora que únicamente se dedica a transmitir su amor por la música, de manera altruista, y que de golpe se ve metida en líos. Esos momentos por los que todos los que hemos hecho alguna cosa de este tipo hemos pasado alguna vez. Ratos en los que te planteas si es necesario. Si no estarías mejor sentadito en el sofá viendo la caja tonta. Pero algo te lleva a seguir adelante con tu reducto. Con tu pequeño rincón en el que sigues reflejando tu delirio. Tu entusiasmo. La sal. Ni siquiera que Bernardo cuelgue enlaces a los youtubes o bandcamps de los discos que recomienda justifica acciones de ese tipo, y mucho menos que el caralibro lo haya censurado. Enlaces que, por supuesto, no son responsabilidad suya. Así que perdonen que sea tan claro pero, puestos a tocar, no me toquen…mi tocadiscos dual.

 

Eduardo Izquierdo

One Comment

  1. bernardodeandres

    Muchisimas gracias. No se que decir la verdad por la emoción. Solo decirte que el blog nació desde la emoción y la pasión y sólo me mueve la misma. Lo dicho me gustaría extenderme pero me resulta dificil poner en palabras lo agradecido que estoy

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