Vivos — 3 enero, 2019 at 8:52

Danko Jones (+ Prima Donna) – Las Armas (Zaragoza)

Danko Jones y Prima Donna fueron los encargados de servir el último trago del Bourbon Festival de este año. Con esta ya son cuatro ediciones de esta apuesta de la promotora zaragozana Sweet Caroline, que en el último mes y medio ha despachado once conciertos en tres salas distintas de la ciudad. La última cita iba a ser en miércoles, pero la festividad del día siguiente ajustaba la ecuación para disfrutar de una noche gamberra perfecta.

Apenas pasaban cinco minutos de la hora de comienzo anunciada, cuando los chicos de Prima Donna tomaban sus posiciones en el escenario. Ser los encargados de abrir una gira puede convertirse en una pesadilla por mal sonido, limitación de luces, o escaso tiempo en el escenario, aspectos que merman en muchas ocasiones las actuaciones de las bandas teloneras.

Prima Donna solamente sufrieron lo del poco tiempo de escenario, pero lo solventaron a base de intensidad. Kevin Preston lidera a la banda vestido de negro impoluto, recordando a lo lejos a Gene Vincent o Link Wray, y solo para quieto en sus partes vocales. Cuando no canta, el alma de Prima Donna empuja a sus huestes con patadas, giros interminables, molinetes a la Townshend y saltos desde la tarima de la batería sin parar de aporrear sus seis cuerdas. Sonando como un tiro, prácticamente no respiraron sobre el escenario, empalmando canciones desde el comienzo de su actuación y encandilando al público que poco a poco iba llenando la sala. Su única parada, breve eso sí, sirvió para que Kevin mostrase orgulloso su camiseta de Parálisis Permanente, declarándose fan absoluto de los madrileños y regalándonos una versión de su Autosuficiencia antes de dar por caldeado el ambiente para el plato fuerte.

Tras un breve cambio de escenario y con su enorme telón de fondo engalanando la sala, los canadienses Danko Jones salieron a comerse el escenario de Las Armas, mordiendo como gatos salvajes con un I gotta rock que enganchó a todo el público desde el primer estribillo. Esta explosividad de inicio estuvo a punto de pasarles factura, y es que al final del primer tema, el tornillo que sujetaba la correa del bajo de John Calabrese saltó por los aires. Una oportunidad que no perdió su backliner para mostrarnos su profesional atención y rapidez. Se encomendó a las virtudes de la sempiterna cinta americana y reparó el desaguisado antes del comienzo del segundo tema. Danko entiende que un concierto de rock no lo es sin sudor, así que tras un inicio de concierto frenético, pidió, no sin esfuerzo, que apagaran el aire de la sala mientras abroncaba a su bajista el uso de un abanico que corría entre el público.

Aprovechó su comunicación para pedir también que subieran la intensidad de las luces. Según él para que se viera a su batería, y sobre todo, para que pudiéramos ver su nombre bien grande estampado en su telón. Porque Danko Jones es su banda, le encanta que le llamemos “Dan Cojones” y ama por igual a todos sus temas. Así, nos fueron desgranando temas de su nuevo disco intercalados entre temas antiguos, desbarrando en cada uno más que en el anterior, con un Rich Knox casi maltratando a su kit. Mientras, Danko y Calabrese provocaban sin parar al público para que la fiesta no se contuviera, llegando a uno de los momentos álgidos durante First Date, con la sala coreando a gritos el estribillo. Presentaron un par de temas nuevos, titulados We’re Crazy! y Burn in Hell, pidiendo en este último la colaboración del público con sus videos para un futuro videoclip. Curiosamente, fue este momento cuando menos teléfonos móviles apuntaron al escenario.

La temperatura seguía subiendo conforme avanzaban las tropas canadienses, que amenazaron con despedirse con una sublime My Little RnR. Pero tras un refrescante trago de horchata, pudieron encarar sin problemas la traca final. Danko se colgó su Gibson de doble mástil, recordando la imagen de Jimmy Page, Don Felder o Alex Lifeson en este último asalto. Aunque el caso de Danko es algo distinto, ya que no usa esa guitarra por una cuestión de matices. Su guitarra solo tiene un sonido: brasa, así que esta guitarra solo podía servir para tener el doble de brasa. Tres temas más a cañón, terminando con un Rock Shit Hot que dejó la sala patas arriba. Intentando recoger los pedazos de cabeza que nos acababa de volar Danko, nos marchábamos de la sala esperando tener pronto en las manos el nuevo disco de Danko Jones, y sobre todo, que vuelva pronto para presentarlo en directo. Hasta entonces, solo nos queda descorchar una botella de horchata y brindar por muchas más noches de rock and roll sudoroso, enérgico y contundente.

Texto: Hildy Johnson

Fotos: Cristina Deville

 

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