Vivos — 27 noviembre, 2018 at 18:14

Supersuckers – Kafe Antzokia (Bilbao)

Supersuckers

Se está poniendo de moda el girar para tocar un disco completo, cosas de los aniversarios redondos. Y veinte años hace ya que SUPERSUCKERS sacaron uno de sus trabajos más contundentes, el recordado “The Evil Power of Rock´n´Roll”, posiblemente uno de los mejores títulos que un disco jamás haya tenido nunca. Del año 98 (mes arriba, mes abajo), uno de los trabajos que más lustre han dado a la carrera de los de Arizona, que llevan en esto desde diez años antes de este disco.

Ejerciendo de teloneros, los locales Negra Calavera, un combo bilbaíno con un pie en el Punk Rock y el otro en el Rock´n´Roll incendiario que tan bien se compenetran. Sonaron más fuertes que los norteamericanos y dieron un repaso a su primer trabajo, trece temas en casi cincuenta minutos. Arropados por una fiel legión de seguidores, se presentaban como “los nuevos reyes del Rock´n´Roll”, poniendo sobre las tablas una tarjeta de presentación con himnos punkrockeros como “Ven policía, ven”, “Hasta la muerte” o sus dos temas más coreables, “Estrellas” y “Negraca”. También se marcaron dos versiones, “Attitude” (versión de versión, pues no faltó un recordatorio a las bodas de plata del “Spaguetti Incident”, de los Gunners, no del amigo Eddie) y el tema que cerró su actuación, un “Lágrimas” de los Obligaciones, magnífico colofón a una actuación sudorosa y contundente.

Negracalavera

Y llegaba el momento de los SUPERSUCKERS, en formato trío, con la misión de desgranar varios temas de su nuevo trabajo (el magnífico “Suck It”) como guarnición de lo que todo el mundo habíamos ido a escuchar, las 13 canciones del “Evil Power of rock´n´Roll. Lástima que la sonorización deslució bastante el objetivo de vivir en directo canciones contundentes y de una calidad excepcional. Un mal sonido que hacía que la voz de Eddie Spaguetti la tuviéramos casi que adivinar, rebotante y apelmazado. Tardamos casi medio concierto en acostumbrarnos a una ecualización bastante mala, teniendo en cuenta que el Antzoki no es famoso por su mal sonido, más bien todo lo contrario.

Y los de Arizona se mostraron ordenados al máximo. Las cuatro primeras canciones que interpretaron fueron las cuatro que abren el “Suck It”. La verdad es que algunas fueron complicadas de reconocer, pero “All the time”, “The history of Rock´n´Roll” (homenaje a muchos otros grupos con el mismo espíritu que ellos), “Dead Inside” o “Breakin´ my balls” son temas geniales para escuchar en directo, aunque con un mínimo de condiciones.

Y llegados a este precalentamiento musical, se abrió el regalo que veníamos a buscar. El tema que da nombre a este disco sigue siendo un bombazo pero costó reconocerlo al inicio (como si estuviéramos ante el Dylan más suelto…) y, a partir de ahí, mucho orden. Interpretaron los trece temas ¡ojo! En el orden en que están publicados. Eddie Spaguetti se mantuvo en un discreto segundo plano, dándole casi todo el protagonismo a Marty Chandler, ese guitarrista que bien podríamos decir que acababa de dejar la cosechadora en Huachuca City (Arizona) o bien podría estar currando en la trastienda de una pizzería argentina en el barrio bonaerense de Liniers. La pinta del encargado de rasgar las seis cuerdas era demoledora y, con un sonido que iba mejorando, pudimos disfrutar de temas como “Santa Rita High” (en la que Eddie proclamaba a su banda como la más grande del mundo), la semi Country “Dirt Roads, Dead Ends and Dust”, la movida “Fisticuffs”o la riffera “Gone Gamblin´”.

“Goin´back to Tucson” se disfrutó más con la mejorar relativa del sonido y bajaron las revoluciones de “I can´t hold myself in line” (como si estuviera integrada en el “Must´ve Been High, su disco Country, lógico siendo de Merle Haggard).

Y para despedirse retomaron su nuevo trabajo (magnífica “Cold Wet Win”, la canción más suave del mismo) y se despedían con la versión de Thin Lizzy “Cowboy Song”, que les va que ni pintada, la verdad sea dicha. Y si siempre es una celebración poder ver en directo a SUPERSUCKERS, esta vez quedó algo deslucido por los problemas con que tuvieron que lidiar tres tipos que enarbolan la bandera del Rock más polvoriento y seminal.

 

Texto: Michel Ramone

Fotos: Dena Flows

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