Encuentros — 19 noviembre, 2018 at 17:47

Marcel Pozo, guitarras de sílice y canciones de arena

El segundo trabajo de Marcel Pozo significa poder llegar a la madurez compositiva y se convierte, a priori, en poseedor de la fórmula para poder entrar en el salón de los artistas consagrados de la Península.

Dos años después de su competente debut (A la hora de volver) a Marcel Pozo le han sucedido las suficientes cosas como para que ni el confort, ni el vértigo le hayan hecho dudar en echar toda la carne en el asador para este su segundo lanzamiento. Una actitud disruptiva que le ha hecho cambiar de formación (Alex Moreno, Dani Patillas e Ignacio Khouty – que también es el productor-), tamizar inquietudes y crear composiciones que han espigado en anchura, altura y profundidad, que suenen a rock americano, a folk elaborado, pero sin obviar sus raíces locales. Canciones: al final toda esta enjundia, palabrería y perspectivas se reduce a eso, a escribir grandes temas y Cristales está bien repleto de ellos.

¿Cómo ha sido el proceso tanto creativo y de grabación?

“Ha sido un maravilloso trabajo en equipo, Ignacio Khouty me pidió a finales del verano pasado veinte temas para elegir diez u once y cerrar un nuevo trabajo con ellos, a mi propio nivel de auto exigencia -totalmente neurótica- se ha sumado la de Ignacio a la hora de trabajar la producción y musicalización de todo el disco, de hecho, lo teníamos grabado en la cabeza antes de entrar al estudio. En cuanto a las letras, ha habido mucho romper, quemar y volver a empezar, normalmente hago música y letra en paralelo, y claro, cuando quieres dibujar personajes, contar historias, cuando no vibras con lo que has desenterrando o has bajado de no se sabe dónde, es rehacer todo de cero, aunque a veces tires de fondo de armario, cosa que odio hacer. Si no tienes nada que contar no tienes canción, y mejor dejarlo para otro día o salir a buscarlo donde nunca has buscado. Volviendo al tema de estudio, Hemos contado con las manos de Manuel Pájaro y José María Rosillo de Audiomatic como ingenieros, ha sido un lujo trabajar con estos dos grandes referentes nacionales a los controles.”

¿Sigue siendo difícil defender un proyecto de pop y sobre todo de rock americano, firmando con nombre y apellido, ¿Te siguen relacionando más con el termino cantautor?

“Sigue siendo difícil defender todo lo que tenga que ver con dedicarte a esto, y si, firmar con tu nombre y apellido es “tenerlos bien puestos” como me dijo alguien al que admiro desde hace años en la cafetería del estudio, y así es, yo pongo la cara, las vendas, la ambulancia y la morfina llegados al caso.

Sobre las etiquetas, que comentas, que pongan o digan las que quieran, el trabajo está ahí, las opiniones son suyas, las canciones son mías. Para mí, la música es una batalla de pulsión vital por seguir vivo, no compito con nada ni nadie, solo contra mis demonios.”

La primera impresión del álbum es que te ha quedado un trabajo muy americano.

“La sombra de Tom Petty es muy alargada…”

Curiosamente estamos haciendo la entrevista, un año después de su marcha….

“Así es, al recibir la noticia, tuve la sensación que una pieza de mi puzle sonoro de infancia faltaba en la caja. WildFlowers ha sido uno de los discos de cabecera durante este año, entre otros. Tom Petty es uno de mis referentes.”

Aunque la canción que da título, no sé si tiene más de Dylan o de Neil Young…

“Diría que, de Young, en ella hablo de mentiras y heridas, todas esas cosas que no te dicen pero que notas en el ambiente, esa situación en la que sabes cuando todo se está yendo a la mierda, pero se despiden de ti con un beso… con el cuchillo detrás, y luego aparecen en unos meses en tu casa vestidas de cowboys con una botella y algo cortado. Las mentiras y la armónica siempre van de la mano…”

No te da sensación de que el álbum va de más luminoso a más oscuro. “Motivos y Armas” o “Imágenes Perfectas”, tienen brillo, vitalidad…y a medida que va cursándose el álbum va cogiendo más intimismo, oscuridad y melancolía…

“Durante el proceso de trabajo pasaron muchas cosas …, sin duda eso ha traspasado como papel de calca a las canciones, ha habido momentos de euforia, seguidos por poco luminosos en lo personal, también la mochila y lo “que contar” ha sido mutable prácticamente día a día. No concibo esto sin una dosis de neurosis.”

Has vivido en Londres y en USA, ¿dónde crees que llegaría un proyecto como el tuyo en esos lugares? ¿Crees que podrías subsistir?

“Creo que son dos mundos diferentes, otro planeta, no lo veo nada claro al respecto”

Rubén Pozo, Lichis, Lapido, Quique González, Leiva o Josele Santiago. ¿Con quién te sientes más identificado?

“Quique, sin dudarlo. Admiro el ambiente que consigue, toca lo necesario, menos es más y casi puedes caminar por las calles, oler cada escena o cigarrillo que resuelve en cada estrofa. Es un tipo que dice lo que tiene que decir y luego desaparece del foco, para volver con el cargador lleno en un tiempo.”

 

Texto: Vicente Merino

Foto: Clara Orozco

 

 

 

 

 

 

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