Vivos — 22 octubre, 2018 at 9:54

Jaime Urrutia y Los Corsarios – Luz de Gas (Barcelona)

Un pasodoble anuncia el inicio del concierto. En cualquier otro espacio o momento, un detalle folclórico tan inocente se recibiría como algo natural, pero aquí, donde las corridas de toros están prohibidas desde 2010, cualquier reivindicación de cultura española es una provocación, algo casi revolucionario. Jaime Urrutia trae a Barcelona la gira de los 30 años de “Camino Soria”, y lo hace acompañado de músicos de mucha entidad, como Juan Carlos Sotos, Esteban Hirschfeld (Sergio Makaroff, Rápidos, Nacha Pop, Nativos) o Juan Luís Ambite, bajista de Pistones y actor accidental en “Mujeres Al Borde De Un Ataque De Nervios”. Aunque muy sonriente, apenas habla con el público, pero no hace falta; el repertorio es celebrado como un maná incesante de buenas noticias, y la respuesta va de menos a más.

Suenan “Tócala Uli”, “Mentiras”, “¿Dónde estás?”, “Cuatro Rosas”, “Amor Prohibido” o “Castillos en el aire”, la locura se desata con “Al Calor del amor en un bar”, y hacia el final llegan “La sangre de tu tristeza”, “Más dura será la caída”, “Avaricia de tus besos”… para el último bis la banda repite “Al calor”, y Urrutia se despide con un lacónico “Nos vemos en el bar”.

En los 80, los Gabinete tuvieron que competir con una legión de grupos de enorme personalidad, y quizá, en ese contexto de abundancia, parte de su enorme valía quedara diluida. El tiempo los ha puesto en el lugar que merecen, y esta noche Urrutia demuestra que es un artista descomunal, una voz original en la historia de la música de este país, capaz como muy pocos de crear un universo propio, único e intransferible.

Texto y foto: Alex Fernández de Castro

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: