Vivos — 8 octubre, 2018 at 17:37

Dylan LeBlanc – Sala El Sol (Madrid)

 

Es una auténtica gozada ver a un grupo de colegas de la infancia que siguen tocando juntos a los veintitantos. Si a esto le añadimos que estos chavales se criaron en Alabama, donde uno crece alimentándose de country, nos encontramos ante una auténtica fiesta sureña. Casi sin quererlo, estos seis músicos nos dieron una lección de camaradería, complicidad y orgullo por sus orígenes. Todo ello sin dejar de disfrutar sobre el escenario, ante todo son un grupo de amigos que están pasando un buen rato haciendo lo que más les gusta.

La enigmática voz de Dylan sonó en cerca de veinte temas, casi siempre acompañada de una banda más que sólida. Tanto las guitarras como el órgano fueron armonía pura para la distintiva voz del cantante. El complemento perfecto al don que tiene en su garganta el bueno de Dylan. Todo parece indicar que el músico ha dejado atrás tiempos convulsos, cuando el peso del éxito en su álbum debut le hizo pasar una serie de baches en forma de adicciones. Aparentemente las cosas han cambiado y buena señal de ello es verle interpretar material nuevo, que además sonó más que convincente.

El bolo se pasó en un suspiro, algo que quiso compensar haciéndose fotos y firmando algunos discos para los insaciables que seguíamos por ahí. Esperamos que no tarde en entrar a los estudios y que volvamos a recibir pronto al joven LeBlanc y a sus trovadores sureños con los brazos abiertos.

 

Texto: Pablo del Valle

Foto: Sergi Fornols (en la sala Rocksound de Barcelona)

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