Vivos — 9 agosto, 2018 at 11:32

Sweden Rock 2018

Esta edición del festival Sweden Rock ha sido marcada por ser la primera en la que nuestro querido festival es controlado en un 51 % por la gran corporación Live Nation, que lidera la escena mundial de conciertos, festivales y bandas, a su vez dueña también de la empresa líder de venta de entradas por internet Ticketmaster. Por un lado eso implica tener a las más grandes bandas en su cartel y por otro el perder algo la esencia del Sweden y dirigirse más al negocio puro y duro. Ya pudimos comprobar antes del festival que Live Nation empezaba a manejar los hilos, tras un primer anuncio de bandas tales como: Iron Maiden, Judas Priest y Ozzy Osbourne como cabezas de cartel para esta edición de 2018. Se incrementó el aforo de 33.000 a 35.000 personas, y cambiaron algo el aspecto del recinto en cuanto a ubicación de aseos y puertas de acceso. Después de haberlo comprobado en primera persona, en vez de mejoras como se anunciaba en un principio, han sido un claro empeoramiento en cuanto a comodidad que espero que subsanen para el próximo año y vuelvan a dejarlo como estaba. Con la ayuda de estos cabezas de cartel, el festival en esta edición ha virado al lado del Heavy Metal, alejándose del Hard Rock, el cual siempre ha sido su estilo referencial.

Este año en el terreno climático se ha caracterizado por un calor inusual, reinando el astro rey en todas las jornadas, donde normalmente siempre suele llover uno o dos días. Llevaba un mes sin llover por la zona, cosa inaudita. Debido a esto provoca que el tradicional césped se torne en hierba seca y polvo molesto que se alza con el viento.

Comenzamos la primera jornada, el miércoles con Brian Downey´s Alive and Dangerous. Banda liderada por el mítico batería de Thin Lizzy, una de las mejores bandas de la historia a los cuales rinden tributo. No siendo nada del otro mundo, lograron que todo el público no parara de mover el pie al ritmo y siguiera todos y cada uno de los clásicos que tocaron. En el escenario Sweden le tocaba el turno a Cyhra, banda formada por miembros de In Flames y Amaranthe, los cuales dieron un concierto dirigido a las nuevas generaciones de rockeros, melódicos y contundentes al mismo tiempo. En la carpa Rockklassiker tocaban una banda local tributo llamada AC/DC Jam tras la caída de una de las bandas que más ganas tenía de ver, los stoners The Quill. Estos discípulos de los hermanos Young gozaron de un gran número de público vecinal. The Quireboys protagonizaron un gran show, alegrando a la audiencia con su Hard Rock festivo. Bullet, banda sueca que comenzó haciendo un rock basado en AC/DC, el cual ha ido tornando con el tiempo al heavy metal clásico, el cual les viene grande, ofreciendo un show decepcionante. Finalizamos el día con Hardcore Superstar, los escandinavos que comenzaron haciendo Punk Rock en aquella maravillosa escena que surgió tras la oleada Grunge, ahora derivan a un Hard Rock más comercial. Su actuación fue con montaje a lo grande, eran los cabezas del  primer día ofreciendo ganas, donde su cantante Jocke Berg no paraba quieto en ningún momento.

La jornada del jueves gozaba de uno de los carteles más jugosos. Crazy Lixx en el escenario 4Sound calentaron el ambiente para lo que se avecinaba. En el escenario principal (Festival Stage) el turno era para Buckcherry, la banda angelina en la que solo queda su vocalista Josh Todd de la formación original que grabó aquel gran disco de debut. Este no atraviesa una buena etapa respecto a voz se refiere, dando un pésimo concierto en consecuencia. A la hora de comer tocaban Nazareth en el escenario Sweden, nunca hay que dejar pasar a una banda de tal calibre aunque solo quede su bajista, Pete Agnew, de la banda original. Glenn Hughes atraviesa un excelente estado de forma y nos ofreció un recital Purple de los que no se olvidan. Killswitch Engage mostraron su Hardcore apto para las tendencias actuales. A media tarde Rose Tattoo ofrecieron uno de los conciertos del festival, los de Angry Anderson desplegaron su rock crudo y enérgico dando de nuevo una lección de qué va esto del Rock N´Roll. En este punto se me planteaba el dilema de decidir entre la reunión de Helloween Body Count y me decanté por los de Ice T, que dieron un buen concierto de Crossover con sus letras reivindicativas y temática racial. Como anécdota, Ice T sacó a su hija de dos años a escena, mal ejemplo recibido por el vocabulario empleado en ciertas letras, todo hay que decirlo. Iron Maiden hicieron un concierto de los que hacen historia con un Bruce Dickinson hiperactivo y un montaje digno de banda consagrada.

El viernes Junkyard Drive nos recordaron que hay futuro para el Hard Rock. Vixen cubrieron el expediente con un show de mero trámite. Luego fuimos al tradicional Rockklassiker Allstars en las que afamados músicos suecos hacen una jam tocando clásicos del Rock, este año estaban entre otros: Conny Bloom (Electric Boys), Mats Rydström (Abramis Brama), Henrik Widén (Diamond Dogs) y Thomas Broman (Great King Rat).

The Darkness demostraron su clase con los hermanos Hawkins compenetrados con ganas de agradar al respetable. Turbonegro venían a defender su fabuloso Rock N´Roll Machine y aunque no cuenten con el carisma de Hank Von Helvette, el nuevo cantante, Tony Sylvester, no desentona, cayendo sus himnos junto a los nuevos temas. Los emergentes Inglorious dejaron su sello de buen hard rock setentero. Baroness son una banda muy a tener en cuenta, grandes discos, grandes directos y así lo hicieron patente en el escenario Sweden. No las tenía todas conmigo cuando fui a ver lo que nos ofrecía el madman Ozzy Osbourne pero parece ser que la gira de despedida de Black Sabbath le ha vuelto a revitalizar y en su propia gira de “despedida” parece renacido ofreciéndonos un set intenso plagado de clásicos, volviendo a estar respaldado por la guitarra de Zakk Wylde. Para finalizar el día nos acercamos a la carpa Rockklassiker a ver a los suecos Lugnet donde pudimos disfrutar de su buen hacer, conectando con los que aún quedábamos sedientos de buen Hard Rock.

La última jornada comenzaba con los suecos Crashdïet con su Sleaze alegre nos hicieron desperezarnos tras el cansancio acumulado durante todo el festival. The 69 Eyes fueron una gran sorpresa para un servidor, transportándonos a la época del After Punk, Siniestra o Gótica, siguiendo las huellas marcadas por Sisters Of Mercy, The Mission o The Cult. Slade dieron otro de los conciertos del festival, a mediodía tenían el escenario Sweden hasta la bandera pudimos disfrutar de su inmenso y eterno repertorio. Girlschool siguen en buena forma pese a su edad haciendo vibrar a sus seguidores. El show especial de este año corrió a cargo de la formación de Yes con Anderson, Wakeman y Rabin, dejando una atmosfera diferente a todo lo vivido esos días. Buckets Rebel Heart es una de esas gemas que solo podrás ver en Sweden Rock, banda a seguir. Judas Priest encabezaron el sábado, demostrándonos que siguen reinando pese a la falta del dúo guitarrero de Tipton y Downing. Tipton subió a tocar para finalizar pese a su parkinson, obteniendo apoyo y rechazo por partes iguales por este gesto entre sus fieles. Terminamos este año con Backyard Babies, dejándonos buen sabor de boca con su descarga adrenalínica. Veremos que nos depara esta nueva etapa del Sweden Rock el año que viene, confiemos a que la calidad venza al negocio.

Texto y Fotos: Javier Balenzategui Pérez

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