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Resurrection Fest – Viveiro, Lugo

Asistir a un festival te cambia bastante la perspectiva de lo que es la música en directo. Ya no hablamos de un grupo sólo o con teloneros sino que hay que adecuarse a una sucesión de estímulos que van más allá de la propia música. Y los festivales tienen tantos detractores como defensores, es un tema de debate muy amplio pero lo que está claro es que hay que probar la experiencia festivalera para valorarla en su justa medida.

El decimotercer capítulo (como lo denomina ellos mismos) del Resurrection Fest en Viveiro presentaba un cartel abrumador. Por número de grupos, un centenar, de los cuales asistimos a la descarga de cuarenta, lo que no está mal vistos los solapes, el cansancio y el interés. Desde grupos locales hasta cabezas de cartel eternos, desde del Hard Core más seminal hasta la fiesta de Kiss, desde un escenario para grupos de tendencias desérticas hasta el mayor del Estado en cuanto a dimensiones. Así que es complicado describir lo que es el Resurrection Fest si no has asistido al menos una vez pero sí podemos decir que el ambiente del Resu, ese ambiente hace que sea un festival que está a la cabeza del buen rollo, y por ende de la organización más escrupulosa para ofrecer al público lo que ha venido a ver. Vamos, una fiesta de los sonidos más duros por excelencia.

Como hacer un repaso cronológico puede ser cuanto menos lioso, vamos a acometer la tarea de contar lo visto en orden de escenarios. Cuatro y dos de ellos dedicados especialmente a ciertos estilos musicales, para que los acólitos de uno u otro estén bien situados. El Resurrection Fest comenzó hace trece ediciones como un festival dedicado casi excusivamente al Hard Core, su crecimiento ha sido exponencial pero la apertura a nuevos estilos o grandes cabezas de cartel no le ha hecho perder su esencia más profunda. En el Chaos Stage se reunía lo más granado de lo “más rápido-más fuerte”. Y está claro que SICK OF IT ALL ofrece lo que el público viene a buscar, quizás menos lentos que unos salvajes como WOLFBRIGADE (enorme concierto el de estos) pero en su línea. Destacaron también GET THE SHOT y el cambio de última hora de horarios (por problemas a la hora de llegar) tampoco restó público a THE BRONX. El único escenario cubierto sigue siendo reducto de un público fiel a unos valores musicales imperecederos.

Lo primero que se ve al cruzar la puerta del Resu es el Desert Stage. Rock´n´Roll flamígero, Stoner, Prog y todo aquello que se pueda relacionar con una noche desértica, sonidos con una intensidad espacial y viajes interiores. Sin duda el grupo que reventó esta zona, con alrededor de dos mil asistentes a su concierto fueron THE WIZARDS, la máquina de Rock´n´Roll bilbaína que bebe del Ocultismo, del Heavy Metal de raíces y del Rock clásico. Suyo fue el show que dejó a más de uno y más de doscientos realmente anonadados. La sorpresa de todos los festivales que pide a gritos un escenario más multitudinario. Repitieron con un pequeño show acústico (tres bandas cada día nos regalaron la otra cara de su música) y no fueron pocos los nuevos integrantes que se sumaron a lo que ellos llaman The Wizards Army. Pero aparte de ellos ofrecieron unos shows enormes NIÑA COYOTE ETA CHICO TORNADO (batería ella y guitarra él, una especie de revisión adrenalínica de los White Stripes), MONOLORD y MARS RED SKY (ambos tirando de Stoner con toques de psicodelia), MALÄMMAR (aquí ya Stoner sin concesiones, tres tipos como una apisonadora), el tornado sonoro de CICONIA, la guturalidad del Metal de la vocalista de ROLO TOMASSI y el cierre de la jornada del viernes con un espectáculo psicodélico exagerado de manos de GOD IS AN ASTRONAUT, con una preponderancia de los teclados en un concierto que jugó con las luces de tal forma que firmaríamos que realmente la vida fue creada por viajeros del espacio. Un escenario al que es obligatorio acudir para descubrir joyas ocultas.

Igorr

El lugar en el que hubo una amalgama más grande de sonidos fue sin duda en el Ritual Stage, el escenario enfrentado al principal. La fiesta de presentación se celebraba sólo en ese, con siete grupos consecutivamente, y a lo largo de los cuatro días pasaron por sus tablas formaciones de todo tipo, una onomatopeya sonora de mil caras. La electrónica mezclada con el Rap Metal de THE QUEMIST, el grito de RIOT PROPAGANDA intentando despertar conciencias (versionando a titanes como Neil Young o los reyes del Punk vasco, Eskorbuto, tan diferentes pero a la vez tan unidos entre sí por sus luchas contra el sistema), la conciencias más que despierta de JELLO BIAFRA & THE GUANTANAMO SCHOOL OF MEDICINE y el agitador Al Jourgensen con unos MINISTRY excesivos. En la última década del siglo pasado hubo un momento en que los tres músicos más vigilados en los Estados Unidos por su militancia política en contra de sus dirigentes eran estos dos más el inefable Henry Rollins. Y el Resu unió a dos, que no dejaron de hacer mofa y befa de Donald Trump (con un muñeco gigante el ex vocalista de los Dead Kennedys y con sus tremendos videos el hombre de las rastas y la agitación política). Y a partir de ahí pues cayó de todo en este espacio. Death Metal de manos de NOSTROMO, AT THE GATES, THE LURKING FEAR (con miembros de los anteriores), THY ART IS MURDER, la velocidad endiablada de SUFFOCATION, LEPROUS quizás un poco fuera de lugar en un festival posiblemente demasiado duro para ellos, la propuesta festiva con toques Folk Metal de ALESTORM, la amalgama de Rap y Metal de POWERFLO (ojo, miembros de Biohazard, Fear Factory y Cypress Hill) el thrash ochentero de EXODUS (por ellos no pasan los años), y dos grupos que quizá se disfrutan mucho mejor en sala pequeña. PARADISE LOST sonaron tan bien como aburridos fueron, mientras que IGORR están hechos para audiencias más minoritarias con esa extraña mezcla de batería, DJ, vocalista femenina operística (con una actividad en escena de dejarnos con la boca abierta) junto al Black Metal de su compañero estéticamente imperdible. Pero sin duda desde mi punto de vista, el gran triunfador en este espacio (y casi del festival entero) fueron los escandinavos THE BABOON SHOW. Cecilia Boström es posiblemente la Frontwoman más avasalladora que hay en Europa y su concierto en el Resurrection se recordará durante años. High Energy brutal la que desprende un grupo que además de divertirse como nadie en el escenario se hace querer por su cercanía y porque posee un puñado de himnos de cantar puño en alto (“Radio Rebelde” fue su cénit en un show demoledor). Sus futuros conciertos son cita obligada para los amantes del Punk Rock, un grupo fabuloso.

Y llegamos al Main Stage, el escenario más grande de la península, un lugar reservado a los cabezas de cartel y a los grupos que hacen méritos por serlo en años venideros. Lógicamente siempre hay otros que tienen la suerte de tocar aquí, en este caso VIRGEN, JINJER (con su agresiva vocalista), OVERKILL (otros históricos del Thrash Metal estadounidense), ANTI-FLAG (El Punk Rock reivindicativo con su cara amable entra mejor), o el Punk más puro y eléctrico de FRANK CARTER & THE RATTLESNAKES.

Y cómo no, los grandes nombres del cartel a priori. MEGADETH sigue moviendo cabezas con Dave Mustaine ejerciendo de líder absoluto, aunque si hablamos de lo que hace el pelirrojo hay que decir que los albaceteños ÁNGELUS APÁTRIDA estuvieron por encima del Guitar Hero. Está ya claro que este es el mejor grupo estatal de Thrash y va camino de reinar en Europa a poco que le acompañe la suerte. Los Circle Pits más salvajes del festival se vieron con ellos (y los Prophets of Rage) y ofrecieron una clase maestra de velocidad, agresividad y técnica. La mejor elección para cerrar la jornada del viernes.

Prophets of Rage

Y llegamos al repoker de grupos que aparecían como los grandes nombres de este capítulo del Resurrection Fest. STONE SOUR es Corey Taylor. Alejado de su personalidad extrema cuando se pone al frente de Slipknot enarbola la bandera del Rock de estadio, que bien puede darse en este festival como en otro con un cariz diferente. Posiblemente el relevo de los grandes nombres venga de la mano de propuestas no tan puristas a las que hay que dar oportunidades de encabezar carteles. Aunque hubo momentos en los que aburrió con sus charlas y con canciones quizás complicadas de asimilar por la gran mayoría de asistentes. No así con la actuación de unos PROPHETS OF RAGE inconmensurables. Supergrupo formado por Rage Against the Machine (sin su cantante Zack de la Rocha), DJ Lord (Public Ernemy) y a los micrófonos B-Real (Cypres Hill) y Chuck D. (Public Enemy), pusieron en ebullición a un público enloquecido, sin duda el concierto con más bailes, Circle Pits, comunión con el grupo y puños en alto. Quién temiera que su mezcla de tendencias no iba a pegar bien en este festival se equivocó por completo. “Make España Rage Again” proclamaron a plena pantalla, invitaron a Frank Carter a cantar “Killing in the name” y, aparte de sus propias canciones, hicieron un paseo por los grandes hits de sus tres grupos y otros históricos más (el “Jump around” de House of Pain puso a botar a todo el mundo). Un concierto espectacular y un puñetazo en la conciencia como era de esperar (eso sí, hilarante su despedida con “Barcelona, gracias”).

Y llegamos a los tres cabezas de cartel. Cronológicamente el primero fue GHOST. Su set eclesiástico avisaba de la presentación del Cardenal Copia, la nueva personalidad que sustituye al Papa Emeritus. Y el show de Ghost estuvo a la altura de las circunstancias aunque comenzara con tantos problemas a la voz que hasta dudamos que fuera Tobias Forge el que cantara. Se arreglaron con el paso de las canciones para ofrecer un concierto poderoso, más rockero de lo esperado y con un guiño al desaparecido Papa Emeritus al aparecer un impersonator tocando el saxo en la instrumental “Miasma” de su nuevo disco “Prequelle”. Ghost está llamado a reinar en los años venideros aunque mucha gente no entienda que su propuesta va más allá del Metal porque no es eso sino una amalgama de sonidos que rinden homenajes a héroes del pasado de muchas sonoridades diferentes.

Y el viernes era el turno de los que fueron la gran decepción del festival. SCORPIONS ya pusieron problemas desde la mañana (una petición relacionada con las medidas de parte del escenario obligó a a adelantar la actuación de Megadeth y, por consiguiente, solapes de actuaciones que no hicieron más que perjudicar a las bandas de los restantes tres escenarios) pero lo peor fue que su actuación estuvo muy por debajo de lo esperado. Un Set List con poco aire a festival, con canciones complicadas de ofrecer a un público que no era el suyo propio, una actitud de funcionariado del Rock y una forma que dejaba mucho que desear. A veces los grandes nombres del pasado no hacen honor a su historia.

Menos mal que sí hubo la otra cara de la moneda. KISS, siempre Kiss, esos no fallan. Con tantos o más años a sus espaldas que los escorpiones, las caras maquilladas más famosas de la historia del Rock nos regalaron una hora y media de diversión, de bocas abiertas, de músicos que descendían de una nave espacial, del God of Thunder escupiendo sangre y volando, de bolas de discoteca enormes, de Paul Stanley sobrevolando al público en su tirolina para cantar frente al escenario, de fuego, de cañonazos, de baile y de ilusión. Un show de los de Detroit Rock City en directo es más que un concierto y la Kiss Army lo sabe. Todos somos un poco más infantiles cuando vemos a Kiss y el primer concierto que debería ver una niña o un niño es uno de las criaturas de la noche. Por cierto, el subir a diferente escenarios a los ResuKids (niños del público o de los propios artistas que realizan talleres o juegos mientras dura el festival) para que estén presentes durante alguna canción y sean homenajeados por el público es una de las señas de identidad de un festival que, como Kiss, al menos hay que disfrutar en directo una vez en la vida.

 

Texto: Michel Ramone

Fotos: Resurrection

One Comment

  1. Gracias Michel, me has transportado de nuevo al resu

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