Artículos — 17 julio, 2018 at 7:03

Hay un nuevo forastero en la ciudad: Ben De La Cour

 

Última entrega antes de la pausa veraniega de esos artistas que probablemente marcarán el country y el americana en los próximos años. Esta parada se mete en la fonda de Ben De La Cour.

 

Lleva lanzando discos desde 2011. Cuatro largos le avalan desde entonces, el último de ellos The High Cost of Living Strange, lanzado este mismo 2018 y con el que se ha ganado la definición de “americanoir”, ya que sus canciones combinan el americana con los paisajes oscuros y el humor negro. Criado en Brooklyn, Ben De La Cour inició su carrera tocando en bares con el único objetivo de beber gratis. Boxeador amateur y amante de los discos de Bob Dylan, Townes Van Zandt, The Everly Brothers y Lynyrd Skynyrd, intentó hacerse un sitio en el cuadrlatero con el equipo norteamericano entrenando en La Habana, pero rápidamente lo dejó para iniciar su carrera musical en la banda de death metal, Dead Man’s Root. Con ella recorrió toda Europa hasta que en 2008 vuelve a los states para instalarse en Los Ángeles.

 

Su carrera se inicia en la ciudad del cine con Under A Easted Moon, aunque pronto se muda a Nueva Orleans, en la que se queda a vivir. En 2011 lanza su segundo disco, Ghost Light y muchos empiezan a hablar de él como el Leonard Cohen del Americana. Culo inquieto, se traslada a Nashville, donde graba su tercer disco, Midnight in Havana, publicado en 2016, el mismo año en que gana el prestigioso concurso de folk del Kerrville Folk Festival. Como decimos, este año ha llegado su cuarto disco, según él mismo grabado “al estilo Cowboy Jack Clement”. Ya ha tenido muy buenas críticas en revistas especializadas, pero parece que esto es solo el principio. Calidad le sobra.

 

 

Eduardo Izquierdo

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