Encuentros — 7 junio, 2018 at 9:41

Don Airey, único en su clase

 

 

One of a Kind (Único en su clase) lleva por nombre el nuevo trabajo del legendario tecladista Don Airey. Seguramente el título no se refiera a él mismo. Don es uno de los músicos más amables, accesibles y con los pies en la tierra que hay en este negocio. No es que no se de cuenta de la grandeza de sus logros, habiendo participado en álbumes de Black Sabbath, Rainbow, Judas Priest y en los últimos 16 años Deep Purple. Simplemente estos esfuerzos han sido por y para la música. Eso es lo único importante. Se lo puede ver seguido durante las giras con Deep Purple en los días libres yendo a ver bandas en bares y pequeños clubes o tocando con amigos. La música es su razón de ser.

Menos conocida que los grandes clásicos de los que ha sido parte integral –Blizzard of Ozz (Ozzy Osbourne), 1987 (Whitesnake) y Still got the Blues (Gary Moore) por nombrar algunos- es su obra solista. Los iniciados conocen la finesa y elegancia que se encuentra en los álbumes K2, Light In The Sky, All Out Now y Keyed Up. Cuando todo hacía pensar que de a poco Don Airey se tomaría las cosas con más calma y optaría por el descanso -en vez de su ferviente ritmo creativo- nos sorprende con 2 álbumes en menos de un año. Going Home fue una revelación, un disco en el que Don nos muestra una nueva faceta de su arte, esta vez en el piano y no acompañado por su arsenal de teclados. Le sigue One of a Kind un disco de Rock con mayúsculas, de los mejores de su carrera solista.

Es así que en el medio de su gira de primavera nos encontramos con Don Airey en la ciudad alemana de Jena para que nos hable de este nuevo trabajo. Su conocido buen humor es contagioso y la relajada charla es un verdadero placer.

 ¿Qué puedes decirme acerca de One of a Kind?

Fue grabado durante un período de un año, cuando podía reunir a toda la banda en el estudio. Un par de días aquí y allá y luego un mes después tres o cuatro días más. Somos solo cinco, Simon McBride en la guitarra, Jon Finnigan en la batería, Laurence Cottle en el bajo, Carl Sentance cantando y yo en los teclados. Luego lo mezclamos en un pequeño estudio cerca de Cambridge …

Cerca de tu casa …

Sí, está a 20 minutos de casa. Muy conveniente. Originalmente, la idea era hacer algunas canciones para esta gira, pero cuando Edel (la compañía discográfica) lo escuchó quisieron editarlo ellos.

¿Hay alguna posibilidad de que vayas a hacer una nueva gira con este disco una vez que se edite?

Diría que depende de que tan bien se venda el disco… (risas). Se edita el 25 de mayo. Por supuesto, estoy ocupado con Deep Purple hasta fines de octubre. Podríamos hacer algo en noviembre…

¿Cuáles son tus canciones favoritas del nuevo álbum? Es difícil para mí hablar del disco sin haberlo escuchado…

(Risas) ¿Quieres escucharlo?

¡Claro que sí!

Y allí mismo nos ponemos a escuchar One of a Kind. De entrada, queda claro que esto es cosa seria. La música suena pesada y fresca, actual. La banda está bien elegida y suena ajustada hasta el último engranaje. Lo que nos llama la atención es la variedad del material, que va desde la hermosa balada con aires de Gary Moore, «Every Time I see Your Face» hasta a la Heavy Metal «Lost Boys», pasando por todos los tipos de registros y emociones en el medio.

Ese es el álbum (risas)

¡Ahora podemos hablar!

Hay muchas cosas distintas… Hay canciones bastante pesadas en él…

Hay mucha variedad allí. Diría que es incluso mejor que All out Now y Keyed Up

Está más basado en canciones que eso álbumes. Compusimos todas las canciones junto con Carl a partes iguales. Simon colaboró en cinco o seis de ellas. Todas las letras son de Carl. Solo tratamos de ser una banda tocando junta, eso es realmente. Es mi intento de obtener un sonido similar al de Rainbow. Alguien me dijo que este álbum suena como Deep Purple y yo le contesté: “no, suena más a Rainbow”. Creo que uno de los mejores discos en los que he tocado es Down to Earth de Rainbow. Ese álbum se hizo de una forma muy simple, era solo una banda tocando junta. A eso le añadimos algunos teclados, encontramos a Graham Bonnet… Ahora, traté de repetir este proceso simple. «Victim of Pain» definitivamente tiene un aire a «Eyes of the World». Eso es lo que estaba tratando de lograr, un sonido épico de rock inglés. Una vez que comencé a trabajar con Simon, quería capturar su talento. Especialmente, cuando toca los solos. ¡Es excelente! Trabajamos muy duro en las partes de guitarra y creo que valió la pena.

¿Cuándo terminaste el disco?

Estaba listo para finales de mayo, pero no comenzamos a mezclarlo hasta que tuve un espacio con Purple, por lo que se terminó a finales de octubre. Piers Mortimer, el ingeniero de sonido, lo mezcló. Es un ingeniero muy joven y talentoso. Creo que hizo un gran trabajo. Suena muy bien. Particularmente me gusta para escuchar en el auto. Fue un álbum hecho por partes, como Simon está muy ocupado, Carl está muy ocupado con Nazaret. Jon está con The Gang of Four la mayor parte del tiempo. Laurence es uno de los músicos de jazz y de sesión más activos de Inglaterra. Laurence no está aquí porque está en Los Ángeles dirigiendo la banda de sonido que compuso para una película. Él me dijo: “Me voy a Los Ángeles y le dije:” Laury, puedes ir a Jena … (risas) … ¿y quieres ir a Los Ángeles? (risas)”.

¿Este será tu último álbum?

¿Mi último álbum? Espero que no…

La última vez que hablamos me dijiste que querías retirarte …

Sí, pero seguiré grabando. Tienes que hacer algo con todas las ideas. Tengo un pequeño estudio de grabación, haré algo en casa.

Eso me trae a tu sello discográfico, Ravine Records, ¿qué quieres hacer con esta compañía?

Bueno, eso fue como un proyecto de retiro, comenzar mi propia pequeña discográfica y sólo grabar, no necesariamente de forma rockera, sino algo más esotérico. El primer lanzamiento fue el disco de piano, Going Home. Grabamos el álbum en Chapel Studios en Lincolnshire, donde grabamos All Out. Es un maravilloso estudio. Al igual que todos los estudios, está perdiendo su uso y convirtiéndose en algo más ahora. Se ha convertido en un centro de conferencias. El estudio todavía está allí, pero no se usa mucho, lo cual es una gran pena porque es una sala hermosa. Going Home trata sobre mi ciudad natal, Sunderland, cuyo frente marítimo está en la portada. Es una foto que tomé yo mismo.

¿En este álbum vuelves a tus raíces? ¿Cómo se gestó este trabajo?

Empezó en Chapel porque, cuando estaba grabando, mientras esperaba a la sección rítmica, Ewan Davies, el ingeniero, dijo: “Fue genial lo que tocaste en el piano, ¿qué era?”. Le respondí: “No tengo idea”. Él dijo: “Voy a grabarlo”. Entonces él grabó lo que estaba tocando. Cada vez que había un espacio grabé algo más.

¿Alguna de esas grabaciones terminó en el álbum?

Sí, estaba improvisando un poco sobre Smoke on the Water y … Bach. Eso terminó en el disco, con el nombre «Bach on the Water». También la canción de los Beatles, «Every Little Thing». Es una de mis canciones favoritas. Es una canción increíble. En el álbum de los Beatles (Beatles for Sale) dura sólo 1 minuto y 50 segundos. Está ahí y luego ya se fue. Es la canción más hermosa. Yes, hizo una versión hace años en su primer álbum.

El disco de piano obtuvo excelentes críticas…

…Creo que sorprendió a mucha gente.

¿Habrá más de estas grabaciones de piano?

No sé qué hacer con eso. Voy a trabajar en ello un poco más en abril. Estoy trabajando en algunas piezas nuevas. Estoy componiendo una pieza para teclado y orquesta. Ya veremos.

Sería estupendo verte hacer un concierto de piano…

Es difícil hacer algo así, pero seguro haré al menos uno. Después de practicar bastante, sin embargo (risas).

¿Te cuesta tocar el piano?

 Esa fue una gran sorpresa, cuando en realidad llegó la hora de grabar las piezas. Nunca en realidad grabé algo por mi cuenta. Siempre grabé con una banda. Y la banda te apoya, pero cuando estás solo tocando el piano no puedes fingirlo. De verdad tienes que estar muy bien preparado. Tocar una pieza musical por tu cuenta, es un desafío.

Vas a cumplir 70 años en junio…

En efecto (risas).

¿Qué te hace pensar?

Es una sorpresa… En Inglaterra, cuando obtienes tu licencia de conducir -obtuve la mía cuando tenía 17 años-, es válida desde el día en que la pasas hasta un día muy muy lejano en el futuro, cuando tienes 70 años, y luego tienes que renovarla, debes realizar una pequeña prueba nuevamente. Y ese día se acerca… es una gran llamada de atención.

Conociéndolos a vosotros y la manera poco protocolar que tenéis, creo que sé lo que vas a responder… En 2018 se cumplen 50 años del comienzo de Deep Purple, ¿van a hacer algo especial para celebrarlo?

Lo dudo (risas).

¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste sobre Deep Purple?

Cuando editaron In Rock, cuando escuché «Black Night»… ¡woow qué sonido! Estaba trabajando en un club nocturno en el norte de Inglaterra y pasaron el sencillo en la discoteca. Pensé: “Dios mío, ¿qué es eso?”. Lo pedí por correo. Virgin Records acaba de comenzar un servicio por correo, así que recibí 3 discos en un mismo día. Recibí Tapestry de Carole King, Tarkus de Emerson, Lake and Palmer e In Rock. Todo en un sobre y con una pequeña carta de Lynn, que trabajaba en Virgin, diciendo que yo era uno de los primeros 100 clientes (risas).

¿Se te pasó por la cabeza en ese momento que tocarías un día con Deep Purple?

No, nunca.

¿Se están retirando con Purple este año?

El tiempo dirá. Definitivamente se está acabando de a poco… La cosa es que, cuando eres músico, no puedes continuar para siempre, pues la gente se cansará de ti. No importa cuán brillante o cuán bueno seas, llega el momento en que pasan a otra cosa. Tu bajas, y surge algo más. Eso es lo que la gente quiere escuchar ahora.

Pero 50 años es una carrera bastante larga …

Mucho tiempo, sí.

Y la gente no parece cansarse de ustedes caballeros…

Cuando estábamos en Sudamérica, el primer concierto fue en Buenos Aires. Cuando salimos al escenario nos sorprendimos porque la audiencia tenía 18 años, principalmente. Un mar de chicos… y llegó el segundo verso de «Highway Star» y cantaban tan alto que Paicey dejó de tocar. Paramos todos. La banda se detuvo y dejó que la audiencia cantara. Eso fue increíble. Cuando salimos después del concierto, dijimos: “Oh, mierda, esto no ha terminado todavía” (risas). No está terminado.

¿Va a haber un nuevo álbum de Deep Purple entonces?

Lo dudo. Es un proceso largo. Tienes que componerlo y tienes que ensayarlo y tienes que grabarlo… Veremos que pasa. No me corresponde a mí decidir, sólo soy el tecladista, yo solo hago lo que me dicen (risas).

Si no fueras músico, ¿qué hubieras hecho?

No lo sé. No hay nada más que sepa hacer. Tal vez hubiera sido maestro. Siempre toqué música. No he hecho nada más en mi vida. Siempre estuve decidido a ser músico. La música me inspiró… Chopin, Bach… Los Beatles más que nada. Cambió todo en Inglaterra cuando aparecieron los Beatles. El mundo se convirtió en un lugar completamente diferente. Fue la cosa más asombrosa ser testigo de eso, ser parte de eso.

¿Ya estabas tocando cuando surgieron los Beatles?

Yo era un pianista bastante bueno cuando tenía 10 u 11 años y cuando los Beatles comenzaron todo el mundo quería estar en un grupo. Entonces me uní a un grupo.

¿Hay algo más que te gustaría decirles a nuestros lectores?

Sí, no entren en el negocio de la música (risas).

Es la segunda vez que quieres terminar una entrevista conmigo con esa frase…

Hagas lo que hagas, haz cualquier otra cosa (risas).

¿Es tan malo?

No, es genial. Es solo que… no es lo que las personas piensan que es. Es difícil. Es vicioso… ¿Qué crees que es lo más difícil del negocio de la música?

Supongo que es la parte financiera… La codicia de algunos…

Lo más difícil del negocio de la música es: la música. Es algo difícil de manejar, tienes que hacerlo bien. Lo que sucedió con el negocio de la música es que las personas ya no están preparadas para enfrentar la verdad, por lo que todos están haciendo trampa. En el estudio, con correctores de tono, baterías automáticas… Los muchachos en el escenario no cantan, no están tocando. Es horrible.

¿Pero eso pasa mucho con las bandas de rock?

Las bandas de rock son de las pocas que salen y tocan en vivo …

Es bastante difícil hacer trampa haciendo el tipo de música que haces.

Pero sé de un montón de engaños que están sucediendo. ¡MUCHOS! (risas). Te hace ponerte a pensar. Por ejemplo, Ozzy Osbourne realmente estaba cantando en su última gira con Black Sabbath. Eso fue brillante. Son una de las grandes bandas.

¿Crees que vamos a volver a una forma más natural de tocar música?

Hay una nueva banda que, en mi opinión, va a cambiar el negocio. Se llama Greta Van Fleet. Tienen 19 años y son de un pueblo en Michigan, Estados Unidos. ¡Son increíbles! Los he visto el vivo. Mike, mi hijo, y yo fuimos a verlos. Asombroso. Suenan como Led Zeppelin, pero diferente. ¡Fantástico! A la segunda canción Mike me miró y me dijo: “¡Señor, ten piedad!” (risas). Es una cosa divertida el Rock n ‘Roll. Justo cuando crees que ha terminado, surge algo nuevo. Creo que va a haber una nueva ola. Te voy a hacer escuchar un poco de Greta Van Fleet… Siempre el mismo yo, hago una entrevista para hablar sobre mi álbum y termino mostrando los discos de los demás (risas).

Así terminamos la entrevista, compartiendo unas cervezas y escuchando Rock n ‘Roll de la nueva generación. Don Airey es realmente: ¡Único en su clase!

 

Texto y fotos: Nicolás Coitino

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