Artículos — 1 mayo, 2018 at 8:52

Hay un nuevo forastero en la ciudad: Pat Reedy

Eduardo Izquierdo, uno de nuestros redactores, especializado la música de raíces, nos sigue descubriendo de manera periódica a aquellos nombres que amenazan con dominar el amplio territorio de la la roots music y el americana. Nombres la mayoría desconocidos, pero con intenciones de dejar de serlo. Esta vez, Pat Reedy.

No es un artista novel. De hecho, el objetivo de esta sección no es destacar a artistas estrictamente nuevos sino a algunos que todavía no son conocidos por estos lares. Y Pat Reedy no lo es. De hecho, su primer disco, Pat Reedy, Ronnie Aitkens & The Longtime Goners data de 2014. Ahora, tras Highway Bound (2016) llega That’s All There Is, y quizá sea el momento de prestarle algo más de atención. Un álbum que, desde su título, “esto es todo lo que hay”, parece una declaración de intenciones.

 

Este tipo, residente en Nashville desde que tenía 21 años, no pudo dedicarse a su sueño de ser músico, así que se dedica a trabajar en la construcción, hecho que sigue haciendo. Mientras, por las noches, se consuela tocando sus canciones a los turistas que paseaban por Bourbon Street para conseguir hacerse un nombre entre la desbordante oferta de la ciudad. En Nueva Orleans, ciudad en la que vivió mucho tiempo tras dejar su Meeker (Colorado) natal dejó, aunque solo sea de manera momentánea a su grupo, The Longtime Goners, a los que vuelve cada vez que tiene que grabar un disco o plantear una gira. Ha dejado ligeramente sonidos menos convencionales en el country para, en su nuevo trabajo acercarse más a la pureza del género y, lo cierto, es que ha conseguido lanzar un muy buen trabajo.

 

Comparado a menudo con Cody Jinks o el más reciente J.P. Harris, asegura que la calle ha sido su gran escuela. “Cuando llegué a Nueva Orleans, me encontré por primera vez con grandes y honestos artistas callejeros. Antes solo tocaba como afición, pero entonces decidí hacerlo en serio. Fueron pacientes conmigo. Es un lugar espléndido para aprender a tocar”. A partir de ahí configuró un estilo que debe mucho al country de los setenta y en especial a los outlaws. “Me gusta la mierda contra la que Waylon Jennings se rebeló, y me gusta la mierda que hizo”. Claro lo tiene el chaval.

 

 

Eduardo Izquierdo

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