Artículos — 15 mayo, 2018 at 7:19

Hay un nuevo forastero en la ciudad: Joshua Hedley

Se para esta semana Eduardo Izquierdo, en su habitual búsqueda de nuevos nombres del country-rock y el americana, en la figura de Joshua Hedley. Un músico de Nashville, joven, aunque de aparición tardía.

 

Parece que los barbudos con pinta de Amish metido a cantante de country están destinados a darnos buenas alegrías. El año pasado fue la sorprendente irrupción de Paul Cauthen y ese álbum maravilloso llamado My Gospel, y este año, ha sido la llegada de Joshua Hedley. Un tipo que hasta hace relativamente poco simplemente era el violinista, a menudo borracho, de Justin Townes Earle o Jonny Fritz. Eso explica que hasta los 28 años no escribiera su primera canción. Porque algo hizo click en la vida de este muchachote de Nashville que aparece en la portada de su primer disco, Mr. Jukebox, con unas galas que recuerdan a los grandes del country. Esa pinta y el título de este álbum no son casuales. Y tampoco que se haya editado a través de Third Man Records, la compañía del siempre atento Jack White. White deja la bebida por iniciativa propia y se pone a componer como un descosido las canciones que darán forma a este discos de debut, descubriéndose como un espléndido escritor y un magnífico intérprete.

 

Parece el primer trabajo de Joshua una auténtica jukebox de sonidos clásicos: Ray Price, Kris Kristofferson, George Jones, Glen Campbell y el Elvis más country. De ahí la coherencia citada de su envoltorio. Algunos mirándolo recordarán su cara. Sí, es él. Es el músico que se apodera de buena parte del protagonismo de Heartworn Highways Revisited, segunda parte de aquel legendario documental protagonizado por Townes Van Zandt o un jovencísimo Steve Earle. “No hay mejor artista actualmente en Nashville”, decía de él Rolling Stone en noviembre de 2016 y su primer disco parece confirmar que, si no es así, poco le falta. “No vengo de tradición familiar”, dice. “Nadie sabía cuándo lo hice por qué me pedí un violín, porque mis padres eran más de escuchar pop y rock de los 60. Creo que yo los convertía ellos al country. Esas canciones son las que me vienen de manera natural, y no voy a hacer música que yo no escucharía ¿no? Aunque eso no significa que solo escuche a Ray Price. Puede disfrutar perfectamente de un disco de Miles Davis”.

 

Eduardo Izquierdo

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