Encuentros

Fario, transgrediendo el género

Fario son Montse Sánchez, María Schultz y Javi Luengo, un trío madrileño que a base de tarareos grabados en notas de whatsapp, jugar con acordes “trillados”, y observar el mundo que transcurre voraz a su alrededor, presenta Tu aguijón, un debut de formación clásica pero corte underground, y de voces armoniosas pero melodías oscuras. Con influencias dispares que transgreden toda norma de género, alguno dirá que su apuesta es por lo menos valiente, y sin embargo, tan auténtica que, por mérito propio, deberían hacerse un hueco en el circuito estatal sin descanso hasta 2019. Por ahora, se presentaron en el Teatro de las Culturas de Madrid con entradas agotadas, y repetirán el 23 de marzo en La Boite. Así que, a los hechos me remito: bueno o malo, lo suyo no es sólo cuestión de fario.

Pese a que veníais de otros proyectos, Fario empezasteis siendo Montse, Javi y Marvic, hasta que llegó el reemplazo de Marvic por María. ¿Cómo surgió el colaborar juntos?

María ya tocaba el bajo en Vandellós, su otra banda, y había estado varias veces en el local de ensayo con Fario. También había asistido a casi todos los conciertos como fan y amiga, así que a todas luces nos pareció el reemplazo más natural.

El otro día nos preguntaron en la radio que dónde poníamos el kilómetro cero de Fario, y pensándolo detenidamente estos días, sentimos que nuestro verdadero comienzo está en estos últimos meses en los que más o menos han coincidido en el tiempo tres cosas importantes para nosotros: la incorporación de María, el fichaje por Ground Control y finalmente la presentación de nuestro disco de debut en el Teatro de Las Culturas de Madrid.

Algunos venís de formación clásica y otros del underground madrileño (incluso parecen haber trazas de jazz en «Entre Pipas y Pitis»). ¿Cómo se combinan estos orígenes a priori tan opuestos?

Porque, efectivamente, no son tan opuestos. También el underground madrileño y la música popular en general le deben mucho a Miles Davis, que revolucionó la historia de la música hasta tres veces; su banda además estuvo en Woodstock. No hay nada más underground que el propio jazz… John Coltrane y Sonic Youth están muy cerca; Fario y Chet Baker hablan un poco la misma lengua.

Los tres somos personas muy melómanas y disfrutamos mucho de estilos musicales distintos. Eso se nota en las composiciones, donde todas las influencias confluyen de algún modo. No es algo intencionado, simplemente uno crea a partir de lo que ha escuchado, a partir de aquello que le ha emocionado más.

¿La mayoría de canciones vienen de material previo que no había encontrado su lugar, o se han compuesto de manera conjunta? ¿Cómo funcionáis en el local de ensayo?

Partimos de ideas que pueden ser retazos unas veces, y otras, canciones más definidas. Una letra, un poema, una melodía, una anécdota, cualquier cosa puede ser el punto de partida para un tema. A veces es Montse quien manda un audio con una idea que ha grabado mientras camina por la calle. ¡Y lo trae con melodía y letra! A partir de ahí comenzamos a trabajar los acordes, la estructura, el ritmo… A veces, es Javi quien trae un riff de casa más o menos nuevo y lo muestra. A veces es María quien propone una temática sobre la que trabajar. El local de ensayo es el centro de operaciones donde construimos y también destruimos. Solemos trabajar con luz tenue y mucho vino. A veces improvisamos con plena libertad, a veces, sobre todo si hay algún bolo a la vista, nos ponemos en plan perfeccionistas con las voces, las afinaciones, las dinámicas, pero siempre dentro de un proceso evolutivo en el que colaboramos los tres.

Las canciones de Tu Aguijón tienen un aura de oscuridad y dulzura a la vez. ¿Teníais esta idea de antemano? ¿Cómo fue el proceso de grabación en La Mina?

Es verdad. Buena apreciación. No teníamos esa idea de antemano, pero sí puede que responda un poco a nuestra personalidad. Somos melancólicos y nos pasa al revés que al Sr. Rodríguez… “el cielo es azul, pero gris en nuestro interior”. En ese sentido, nos da un poco de envidia su visión tan sabia.

En La Mina estuvimos muy a gusto con Raúl Pérez. Es una persona muy tranquila y rápida, un tío muy inteligente, con muy buen gusto y muchísima intuición. Supo sacar lo mejor de nosotros. También nos acompañó a la producción musical Juan Salamanca de los Persons, que además metió arreglos de teclados y percusión.

A todo esto, en plena grabación nos invitan al misterioso festival Megatrón, y para allá que fuimos a tocar y de fiesta con la gente de Pony Bravo, el Niño de Elche, Las Janes y algún que otro genio y figura más. Las voces están grabadas al día siguiente del festival, pero bueno, apenas se nota [ríe].

«Aldea Azul» es la que abre el disco, ¿de dónde sale este repertorio de personas azules? ¿Cuál es la historia detrás de esta canción?

Nos gusta cómo suena la palabra “azul” y nos vienen a la mente imágenes oníricas. Debido a la contaminación, Madrid tiene un color de cielo medio fluorescente que tampoco está mal, aunque el azul es definitivamente mejor.

Nosotros somos todos vecinos de Malasaña. Vivimos cerca de un par de residencias de ancianos que conviven con varios institutos y un parque de bomberos. Imagina la mezcla. Un día Javi vio a un señor mayor de una de las residencias sentado en uno de los bancos de la calle. Estaba solo y a la vez rodeado de chavales que salían del instituto. Entonces de pronto te das cuenta de su edad, de todo lo que ha vivido, de toda la gente que ha debido conocer, ver nacer, sufrir, reír, morir; de todos los espacios que ha debido visitar… en fin, de pronto percibes una vida casi infinita comparada con cualquiera de las nuestras… toda “una vida por detrás” (como dice F. Alfaro en uno de sus temas). Y está ahí sentado, en soledad, con el cuerpo deteriorado, pensando… ¿en qué estará pensando? De esa epifanía viene la temática de «Aldea Azul».

Musicalmente, Javi quería hacer un tema utilizando los acordes de D, Dsus4 y Dsus2, que son muy típicos, como una especie de reto intentando hacer algo que funcionara con unos acordes muy manidos.

Citáis a The Cure y Surfin’ Bichos como algunas de vuestras influencias, pero las canciones de Tu Aguijón son más largas y ambientales, mientras que sus armonías me recuerdan a Ask Me Tomorrow de Mojave 3. ¿Qué otras influencias tenéis en este estilo, y qué os empujó a cantar entre los tres?

¡Buah! Acabas de nombrar un discazo que sin duda nos ha influenciado mucho. Cuando Javi empezó a componer con la guitarra solía practicar en la calle y tocaba de cara al público «Yer Feet», de Mojave 3.

Por otro lado, nos encanta que cuando alguien nos escucha por primera vez le recordemos a bandas que sólo conocemos de oídas o a bandas que, aunque escuchemos habitualmente, nunca habíamos pensado en ellas como una influencia, al menos de manera consciente. Eso nos ha pasado en mayor o menor medida con grupos como Yo La Tengo, Deerhunter, King Crimson, los asturianos Mus… incluso una experta en música medieval nos contó que en nuestras canciones aparecen las quintas medievales o tritonos, que por lo visto eran acordes prohibidos en la Edad Media por ser considerados siniestros y diabólicos. No dejamos de alucinar en ese sentido.

Pero, sí, por ahí pueden ir los tiros: Mojave 3, Mazzy Star, Hope Sandoval, Codeine, Marissa Nadler, Tindersticks y cómo no, Low. También está la música clásica y toda la trova y el folk latinoamericano: Violeta Parra, Víctor Jara, Totó La Momposina, Las Malas Amistades, Facundo Cabral, Silvio, Arco Iris y un largo etc.

En cuanto a la manera de cantar, en general estábamos acostumbrados a tocar en bandas donde todos íbamos “al bollo”… “venga, ¡a ver quién hace más ruido!”. Sin embargo, con Fario queríamos dar una importancia vital a las voces, porque siempre es lo que más nos llama la atención en la música que nos gusta. Lo de cantar los tres es para nosotros un sello de identidad. Las armonías vocales o los coros son algo que cuidamos mucho. Tanto María como Javi han formado parte de coros donde se combinan líneas melódicas en diferentes tesituras y eso lo incorporamos a Fario.

¿Qué planes futuros tenéis para Fario?

En el corto-medio plazo pensamos en dar muchos conciertos y entrar de nuevo al estudio a grabar nuevo material que ya estamos componiendo. A largo plazo… ¡quién sabe! Hay muuuuucho por explorar.

Dedicáis el elepé a Mercedes Sosa, Trish Keenan y Jack Kerouac. ¿Qué significan cada uno de ellos para vosotros?

La Negra es nuestro tótem y nuestra resistencia. Broadcast representan un lugar donde quisiéramos parar. Y Jack Kerouac es el inventor de la mascletá… en literatura.

Texto: Borja Figuerola

 

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