Discomático — 15 febrero, 2018 at 7:19

Melvins – A Walk with Live and Death (Ipecac Recordings)

Discos enormes, producidos como monumentales mamotretos de rock pesado. Una ecuación que el presente, nos esconde, demasiado a menudo. No es así con la monstruosidad titánica que se han esculpido los Melvins. Laberinto cerebral con todas las aristas de estos supra inteligentes cenutrios. Dividido en dos discos, A Walk with Live and Death es, básicamente, el único disco que cualquier fan de Black Sabbath podría necesitar en los próximos cinco años. O mejor, tira alguna mierda que sacaron los de Birmingham y sustitúyela por esto. El primer disco desmenuza las estructuras de la marca Melvins con una brillantez, complejidad y sonido que te dejan turulato. Lo mejor: todo parece simple y pesado como un puto planeta con forma de yunque. Cada canción es un palazo en la tierra en descenso al núcleo. Los ganchos están insertados a lo largo de todo el disco, haciendo que su secuencia de canciones sea como whisky con ácido. Tener a Steve McDonald (Redd Kross) al bajo explica parte del fenómeno pero el trío resopla como un solo gigante en todas las incendiarias composiciones. Melvins en su máxima excelencia. Harina de otro costal es el disco número, dos, banda sonora de acompañamiento para una película experimental. Excepto que: no hay música. El bicho es una amalgama de diálogos y ruidismos saturados que te retrotraen el hipotálamo a una carnicería con personas hablando a lo lejos. ¿Qué quieres que te diga? Con sus dos cojones; seis testículos en total. Todo merece la pena.

 

RAFA SUÑÉN

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