Encuentros — 9 enero, 2018 at 10:42

WolfWolf, Devorar churras, mutilar merinas

El regreso de Wolfwolf lleva el bizarro título The Cryptid Zoo, un abrasivo cóctel hecho a base de góspel blues pringoso y folk patibulario que ha vuelto a poner en órbita al dúo suizo dentro de la escena trash and roll europea. Su fórmula es simple pero venenosa y efectiva. Este mes los tenemos de gira por nuestro país, así que provechamos para lanzarle un hueso al cánido de dos cabezas, a ver si muerde.

The Tapas Exploring Tour, así es como ha bautizado la promotora El Beasto Booking al inminente paso de Wolfwolf por tierras españolas. Quédense con esta imagen: ir de picoteo con Mr. Wolf y Mr. Wolf. Sí, no es una redundancia, estos son sus apodos: Señor Lobo y Señor Lobo, sístole y diástole de un aguerrido tándem curtido en el fandom y la serie-B. ¿Lugares comunes? Muchos: el garaje vudú de los dos “screaming” (Lord Sutch y Jay Hawkins); el horror punk europeo; el latigazo psycho de los guadianescos The Meteors; el surreal folk del compatriota Reverend Beat-Man y hasta toda esa escena death country encabezada por los intrépidos Slim Cessna’s Auto Club.

Rock crudo y electrizante como una sesión de espiritismo con Lux Interior y Brian Gregory luciendo cuero y mechas al otro lado del túnel. El dúo acostumbra a moverse por esa zona en el límite del folclore urbano y la verosimilitud del punk de los ochenta, destapándose fiero y beodo cuando le viene en ganas y trasportándonos a esa dimensión desconocida en la que corderos siameses y mujeres barbudas celebran sus vidas miserables en compañía de un Joseph Merrick convertido en estrella indiscutible del circo de pulgas y fenómenos que es su música.

Homo Homini Lupus, su debut de 2014, nos trajo a la banda hasta estos lindes hace unos años, un único concierto que dejó muy buen sabor de boca entre los acólitos del weird folk y el blues ponzoñoso. Su flamante nuevo disco, The Cryptid Zoo, vuelve a ponerlos en circulación por nuestro circuito de salas en una gira que dará comienzo el próximo 13 enero en Barakaldo. También los tendremos el próximo mes de junio en el Azkena Rock, compartiendo tablas con The 5, 6, 7 8`s, Hugo Race o Reverend Beat-Man dentro del paquete Trashville con el que el festival de Vitoria vuelve a apostar por un escenario alternativo con hechuras de garito infecto. Wolfwolf son carne de cuneta, basta echar un vistazo a la dilatada actividad en directo de la que hacen gala los dos cuatreros en su página web (wolfwolfband.com).

“Somos Wolfwolf, de los valles profundos de las montañas suizas”. Así es como se nos presentan, enseñando los dientes y jugando a la representación como buenos trileros. A la espera de su inminente aterrizaje, sometemos a la bestia parda a un cuestionario express del que desconocemos su procedencia. ¿Contesta Mr. Wolf o quizás se trate de Mr. Wolf? Ni idea. Aunque probablemente lo hayan hecho los dos al mismo tiempo. Desde Lucerna, pulmón económico y social de la Suiza central, nos llegan aullidos que presagian un buen puñado de noches plagadas de chupitos y arañazos. Tal y como predicaban con la locución latina que daba título a su primer álbum, “el hombre es un lobo para el hombre”. La mejor manera de atestiguarlo, estos días en vuestro club favorito.

 

 

 

¿Cómo os juntáis en formato dúo para dar vida a Wolfwolf?

Solíamos tocar con otros dos chicos en una banda de stoner rock llamada The Toenails. Cuando aquel proyecto se desmembró, decidimos probar algo juntos en otra onda muy distinta, mucho más sucia.

Supongo que ya los habrán preguntado mil veces, pero me resulta divertido lo de “Lobolobo”. ¿De dónde proviene?

Es una tarea difícil encontrar un buen nombre para una banda, algo sencillo que resuma lo que eres. Somos dos tipos y queríamos tener un nombre con dos palabras que se repitieran. El lobo es un animal místico, así que la combinación fue perfecta para presentarnos.

Estáis metidos de lleno en una gira europea con nuevo álbum recién publicado ¿Cómo está resultando todo esto?

La respuesta con este álbum está siendo realmente fantástica. Estamos súper felices en este momento con la banda.

Vuestros dos discos suenan a directo, sin trucos ni artificios. ¿Sois de los que graban en vivo en una única toma?

Es cierto que nuestro sonido es muy áspero y directo, pero en realidad no solemos registrar todo nuestro material en vivo. Algunas cosas sí que las ejecutamos juntos, como lo haríamos en directo, pero otras canciones piden un tratamiento diferente. Lo importante para nosotros es no sobre producir las canciones y transportar al disco la auténtica energía de la banda, el sonido del local de ensayo.

Proliferan los dúos. En vuestro caso, ¿a qué se debe la economía de medios? ¿Es difícil lidiar con la multitud?

Definitivamente es mucho más fácil cuando una banda la forman solo dos personas. Esto se nota especialmente en el proceso de composición. Aunque por supuesto, también supone una limitación en términos de la ejecución musical.

Contadnos algo sobre la actual escena suiza.

Bueno, el punk y el garaje rock no son géneros tan grandes y reconocidos aquí como podrían serlo en España. Pero no hay que olvidar que tenemos a Reverend Beat-Man, músico y Dj reconocido mundialmente. Su sello discográfico, el mítico Voodoo Rhythm, es un referente. Esto convierte a nuestro país en uno de los puntos clave de la escena trash rock europea. Una de nuestras bandas suizas favoritas son The Lombego Surfers (soundcloud.com/the-lombego-surfers).

Hablemos de influencias. En vuestras canciones hay sonidos que provienen del country gótico norteamericano, el psycho-billy o incluso la música tradicional centroeuropea. The Cramps, Those Poor Bastards, Reverend Glasseye, The Dead Borthers, Bob Log III, Movie Star Junkies o The Devils son algunos nombres que saltan a la luz con Wolfwolf.

¡Tenemos muchos referentes! Escuchamos bastante música, estilos muy dispares. Desde Tom Waits a Leonard Cohen, desde Hüsker Dü a Social Distortion. Nos encanta el reverendo Beat-Man, inevitablemente, The Monsters, Dead Moon… Hay cientos de grandes bandas que amamos. Y creo que todos ellos tienen una influencia sobre nosotros.

 

 

¿Encontráis mucha diferencia entre vuestros discos y los conciertos? ¿Pensáis que las grabaciones registran verdaderamente vuestra contrastada intensidad en vivo?

El proceso de grabación es muy importante para nosotros, me refiero a finalizar las canciones en términos de composición y darle un cierto orden lógico a las estructuras. Las canciones no obstante las recodificamos sobre el escenario y generalmente también son mejores cuando las interpretamos en vivo. Aunque algunas canciones no funcionan en ese formato igual que en el estudio. Es una consecuencia de las limitaciones que conllevan tocar conb solo dos instrumentos.

¿Es importante para vosotros la subcultura trash y las horror movies?

No hablaríamos específicamente de la subcultura del cine de terror como de algo determinante para nosotros, sino más bien de la subcultura en general. Aunque las b-movies sí que parece que son el vehículo perfecto para transportar nuestras canciones hacia ideas concretas.

Contadme algo sobre vuestros videos, el artwork de vuestros discos y la imagen del grupo. Es bastante sugerente.

Trabajamos con diferentes artistas. Los videos los hacemos nosotros mismos y la portada del nuevo álbum o las proyecciones que llevamos en directo están hechas por la artista suiza Corinne Odermatt. Para las ilustraciones trabajamos con Idon Mine de Austira y Andrea Rausch de Alemania. Ahora mismo llevamos una nueva visualización de escenario que nos ha diseñado un fantástico artista francés afincado en Marsella.

Ya habéis pisado tierras españolas hace unos años. ¿Qué tal fue la experiencia?

Hasta ahora solo habíamos tocado una vez en tu país. Fue en el festival Fuzz in the City de Bilbao, en 2016, y resultó una experiencia fantástica. Queríamos repetir.

Vuestro rosario de actuaciones es monumental y habréis coincidido con todo tipo de artistas afines al género. ¿Cuál es la banda más bizarra con la que habéis tocado en directo?

Probablemente cualquiera de las formaciones japonesas con las que coincidimos en Tokio hace seis años.

Vuestro primer álbum tenía una clara influencia de The Cramps, destapaba claramente vuestra pasión por el trash-punk. The Cryptid Zoo es sin embargo un disco mucho menos rudimentario, más country y elaborado. Usáis banjos, hay guiños sutiles a Nueva Orleans o a la Europa del Este.

Homo Homini Lupus fue más o menos como trasladar directamente el sonido de Wolfwolf en vivo hasta el formato cerrado de un disco grabado en estudio. Para este segundo álbum intentamos ofrecer más matrices, una mayor diversidad estilística. Hemos contado con varios músicos invitados, amigos de nuestro círculo, y también incluimos algunas pistas adicionales de guitarra y voz para hacer que las canciones fueran un poco más interesantes de escuchar.

¿Os sentís más cerca de la música tradicional o del punk rock?

Suponemos que todavía somos una banda de punk rock y creo que siempre lo seremos. Pero realmente nos encanta probar cosas nuevas. Las próximas grabaciones serán diferentes, habrá algunos giros, estamos bastante seguros de ello.

Y para acabar, ¿planes de futuro?

Tenemos muchos planes pero nada planeado. Ahora estamos bastante ansiosos por dar todos estos conciertos por España. Después, ya veremos lo que llega.

 

Texto: Emilio R. Cascajosa

 

GIRA ESPAÑOLA 2018 DE WOLF WOLF

13 enero: El Tubo (Barakaldo)

14 enero: King Kong (Ponferrada, León)

14 enero: Salason (Cangas, Pontevedra)

15 enero: Sala Mardi Gras (Coruña)

17 enero: Fun House (Madrid)

18 enero: SALA X (Sevilla)

19 enero: TNT BLUES (Cox, Alicante)

20 enero: Marula (Barcelona)

 

 

 

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