Artículos — 26 diciembre, 2017 at 10:00

La historia detrás de la escena Dueling Banjos en la película Defensa

En la película nominada a tres premios Óscar Defensa (John Boorman, 1972) —Deliverance en la versión original—, cuatro hombres de negocios de Atlanta van a pasar un fin de semana al norte del estado de Georgia adentrándose en las inhóspitas Blue Ridge Mountains —el extremo final de la extensa cordillera de los Montes Apalaches—, para practicar la pesca en canoa. Lo que aparentemente prometía ser una relajante aventura se transformará en una angustiosa pesadilla víctimas de unos salvajes hillbillies locales que intentarán matarlos. Una de las más asombrosas escenas de la película, la denominada “dueling banjos”, es cuando los turistas paran en una gasolinera en medio de la nada y preguntan si alguien quiere conducir su coche para recogerlos en un punto río abajo. Entre la tenebrosa familia que regenta la gasolinera hay un muchacho autista que solo se relaciona mediante un banjo. Uno de los turistas —el actor y músico Ronny Cox— coge su guitarra y rasguea unas notas. El chaval le responde con otras. A continuación se desafían en una frenética melodía de bluegrass que acaba ganando el enfermo. Cuando Ronny Cox le intenta estrechar la mano por su victoria, él se la rechaza y mira para otro lado.

 

Esta escena, de la que todos hablan, ha quedado para siempre en los anales del cine y de la música. Pero, ¿qué historia hay detrás? El chico es el verdadero protagonista de la escena y durante muchos años se tenía el convencimiento de que era un disminuido el que tocaba soberbiamente el banjo, que en definitiva es el magnetismo de esos minutos de la película. Es la magia del cine porque la realidad es totalmente diferente. Para la escena, el director John Boorman quería un muchacho con apariencia de alguna deficiencia como consecuencia de la endogamia, ya que se ajustaría perfectamente a la imagen de un paraje recóndito perdido en la nada. El seleccionado mediante un casting fue Billy Redden, un estudiante de 15 años del condado de Rabun, en Georgia, donde se desarrolla la película. Tenía los ojos pequeños y almendrados y con un corte de pelo especial y un maquillaje consiguieron acentuarle más sus rasgos. El problema era que no tenía ni idea de tocar el banjo, pero Boorman se las arregló para que lo rasguease en los planos filmados desde lejos. Los planos de cerca fueron más complicados porque Redden se tuvo que sentar delante, sobre las piernas de un músico local llamado Mike Addis que es quién verdaderamente mueve las manos, pero está rodado desde un ángulo donde el músico no es visible y sus brazos parecen que son los del chico. Posteriormente la escena fue montada superponiendo el tema grabado en estudio.

 

Eric Weissberg (banjo) y Steve Mandell (guitarra) son los responsables de la banda sonora de la película y quienes tocan en realidad. La canción que interpretan es «Feudin’ Banjos» —retitulada «Dueling Banjos» en la película—, un tema compuesto y grabado por Arthur “Guitar Boogie” Smith en 1955. Smith no fue acreditado ni en la película ni el disco e interpuso una demanda, la cual ganó y cobró sus correspondientes royalties. Con el tiempo, Billy Redden dijo que no estaba orgulloso de su papel porque pensaba que ridiculizaba a su tierra y sus habitantes, además no guarda buen recuerdo de Burt Reynolds, uno de los protagonistas: “Era un maleducado, y después salió en televisión diciendo que la gente de Rabun sólo sabemos mirar cómo pasan los coches y escupir”. Aquella pequeña interpretación en una película de culto le sirvió para posteriores apariciones breves en otras películas. Quizá la más conocida es la de Big Fish (Tim Burton, 2003) donde hace un cameo repitiendo la escena de Defensa. “Tim Burton es un tipo muy amable, y mucho más simpático que Burt Reynolds”, reconoció en una entrevista. En la actualidad Billy Redden sigue viviendo en el condado de Rabun, donde los turistas le buscan para fotografiarse con él.

Billy Reden en la actualidad

MANUEL BETETA

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